El mercado automotor colombiano podría cerrar 2026 en torno a 300.000 vehículos vendidos, una cifra superior frente a 253.000 unidades comercializadas en 2025. Bajo ese escenario, la operación local de General Motors, con su marca Chevrolet, proyectó alcanzar una participación cercana a 8 %, lo que equivale a 24.000 unidades en el año.
Según lo mencionó Raúl Mier, chief commercial officer del clúster de Pacífico, al cierre de abril, la compañía se ubicaba en 7,6 % de participación. Solo en ese mes se matricularon cerca de 27.000 vehículos, con crecimientos superiores a 50 % frente al mismo periodo del año pasado, llevando el acumulado anual a cerca de 100.000 unidades.
Sin embargo, factores como la estacionalidad y el contexto electoral en Colombia obligan a mantener supervisión frente al comportamiento del mercado durante el segundo semestre.
En el plano regional, el clúster que agrupa a Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y Chile se acercaría al millón de unidades en 2026. En este segmento, General Motors espera una participación cercana a 7,5 %, equivalente a unas 75.000 unidades, de las cuales alrededor de 24.000 corresponderían al mercado colombiano.
En paralelo, la compañía continúa profundizando su estrategia de electrificación, con un portafolio que combina vehículos de combustión interna, tecnologías híbridas y modelos 100 % eléctricos. La transición, según explicó la compañía, será gradual, con un rol relevante de los híbridos como tecnología puente.
Colombia se convirtió en uno de los mercados más dinámicos de la región en este frente. Al cierre de abril, cerca de 45 % de las ventas mensuales correspondían a vehículos de nuevas tecnologías, incluyendo híbridos y eléctricos, una penetración superior a la de otros países de Suramérica.
Este comportamiento responde, en parte, a un entorno regulatorio que ha favorecido la adopción de estas tecnologías, así como a un mayor nivel de conocimiento por parte del consumidor sobre aspectos como autonomía, tiempos de carga y capacidades de batería.
En términos de producto, la estrategia está enfocada en ampliar la oferta en todos los segmentos, así como en el fortalecimiento de soluciones tecnológicas en conectividad e inteligencia artificial aplicada a servicios y operación.

Frente al contexto internacional, el directivo reconoció que las tensiones en Medio Oriente pueden generar presiones sobre los costos de combustibles, la logística y la disponibilidad de insumos derivados del petróleo, que son clave en la producción automotriz.
Aunque por ahora el impacto ha sido manejable gracias a la diversificación de proveedores, fuentes de suministro y operaciones globales, advirtió que una prolongación del conflicto podría tener efectos más amplios sobre la industria en general, al afectar tanto el transporte marítimo como las cadenas de suministro y la petroquímica.
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Como parte de su estrategia regional, la compañía adelantará un evento en Sao Paulo, donde presentará nuevos productos y permitirá conocer de primera mano su planta de Gravataí, en Brasil, una de las más avanzadas tecnológicamente en la región, con foco en procesos industriales de última generación y uso de inteligencia artificial.




