El Gobierno entregó las previsiones meteorológicas, que apuntan a que El Fenómeno de El Niño está más cerca de lo esperado. Este evento climático consiste en el calentamiento anómalo de las aguas superficiales del océano Pacífico central y oriental.
El pronóstico hecho en los primeros días de mayo arrojó altas temperaturas en distintas regiones del país y pocas lluvias. Por ello, las entidades a cargo, Ideam, Ungrd y Ministerio de Ambiente llamaron a tomar medidas preventivas de forma inmediata.
El reporte evidencia que la región Caribe e Insular ha sido una de las más afectadas, registrando olas de calor con temperaturas por encima de los promedios históricos. Ciudades como Valledupar alcanzaron 38.4 °C, con una anomalía de +4.2 °C, mientras que Santa Marta llegó a 37.2 °C (+4.0 °C).
En San Andrés, la temperatura máxima alcanzó 33.7 °C, superando su récord histórico. Estas condiciones han intensificado la sensación térmica y elevado los riesgos asociados a sequías y salud pública.
En la región Andina también se han presentado incrementos sostenidos en la temperatura, especialmente en zonas de valle y menor altitud. Barrancabermeja reportó una anomalía de +4.4 °C, y ciudades como Medellín y Bogotá experimentaron varios días consecutivos con temperaturas superiores a las habituales.
En paralelo, territorios de la región Pacífica y la Orinoquía, como Quibdó, Yopal y Puerto Carreño, registraron aumentos cercanos a los 4 °C frente a sus promedios históricos.
Por su parte, en regiones como la Pacífica y la Orinoquía también se evidenciaron aumentos persistentes de temperatura. Quibdó alcanzó 34.4 °C, con una diferencia de +3.3 °C frente a su promedio histórico, mientras que municipios como Yopal y Puerto Carreño registraron anomalías cercanas a +4 °C.
Afectaciones sobre el territorio nacional
Además del aumento de temperaturas, se evidenció un incremento importante en las alertas por incendios forestales.
Entre el 1 y el 14 de mayo de 2026, las alertas pasaron de siete registros a 90 a nivel nacional. La región Caribe concentró aproximadamente el 51,1 % de los municipios con alertas activas, especialmente en departamentos como La Guajira y Magdalena, donde persisten condiciones atmosféricas secas y altas temperaturas diurnas.
Estas condiciones han favorecido una mayor incidencia de radiación solar, disminución de humedad y deterioro progresivo de las condiciones ambientales en distintas regiones del país.

¿Qué se espera en pronóstico ante estas condiciones?
De acuerdo con el análisis de corto plazo y la predicción climática del Ideam para mayo de 2026, se prevé una mayor recurrencia de días secos y lluvias por debajo de los valores normales en amplios sectores del país, especialmente en las regiones Andina, Caribe y Pacífica.
Asimismo, se estima que las temperaturas continúen por encima de los promedios históricos, particularmente en las regiones Caribe, Insular, Orinoquía y en los valles interandinos.
El más reciente análisis técnico del Gobierno nacional indica que la probabilidad de instauración del fenómeno El Niño pasó del 62 % al 82 %, durante el trimestre mayo-junio-julio de 2026. Asimismo, las proyecciones indican una posible consolidación cercana al 96 % hacia finales del año.
Los modelos climáticos internacionales prevén una intensidad entre fuerte y muy fuerte, superior a las estimaciones anteriores.
“Esta situación compleja evidencia que estamos ante un escenario de variabilidad climática, donde la intensidad de los fenómenos y la severidad de sus impactos son mayores. Ello nos obliga a una permanente articulación interinstitucional multiescalar, y a comprometernos con acciones preventivas que permitan una mejor preparación y mitigación de mayores impactos”, aseguró la ministra (e) de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Irene Vélez Torres.
Las entidades señalaron que las lluvias por debajo de lo normal registradas durante los últimos meses podrían favorecer que el eventual desarrollo de El Niño ocurra en un contexto ya deficitario. Esta situación coincidiría además con la segunda temporada de menos lluvias del año, entre junio y septiembre, especialmente en regiones Andina y Caribe, lo que podría intensificar las presiones sobre la disponibilidad hídrica del país.
“El llamado es a adoptar medidas desde ahora, activar los planes de contingencia y estar preparados ante sequías, posible desabastecimiento hídrico y presión sobre el sistema energético, particularmente hacia finales del año. Es indispensable ahorrar agua y energía e identificar las zonas con mayor riesgo de incendios forestales”, agregó Carlos Carrillo, director de la UNGRD.




