La nueva alerta para empresas colombianas por alzas arancelarias y costos de importación 

Las empresas colombianas enfrentan aumentos de hasta 100 % en aranceles y cada vez tienen menos margen para anticipar costos y abastecimiento.

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Las empresas colombianas están entrando en una nueva etapa de incertidumbre comercial que ya empieza a sentirse en precios, abastecimiento y capacidad de planeación. Lo que hace apenas unos meses parecía un problema lejano ligado a tensiones internacionales hoy está golpeando directamente a industrias locales que dependen de materias primas, importaciones o exportaciones hacia mercados estratégicos. 

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La presión viene por varios frentes al mismo tiempo: nuevas tarifas sobre acero y aluminio, aumento de gravámenes en países vecinos y una creciente volatilidad en las cadenas de suministro están obligando a las empresas a tomar decisiones en tiempos mucho más cortos. En algunos casos, empresas que antes podían proyectar compras y costos con tres meses de anticipación ahora apenas logran hacerlo a 30 días.  

El impacto ya empezó a reflejarse en cifras concretas. Según datos analizados por Suplos, plataforma especializada en abastecimiento y contratación corporativa, Ecuador elevó este año aranceles sobre productos colombianos desde 30 % hasta 100 %, una medida que provocó una caída de 27,1 % en las exportaciones hacia ese mercado durante los primeros meses de 2026 y afectó a más de 2.700 compañías nacionales.  

Uno de los cambios más fuertes no está solamente en el aumento de costos, sino en la pérdida de visibilidad para planear operaciones. “Las áreas de abastecimiento que antes operaban con visibilidad a 90 días hoy no pueden proyectarse más allá de 30”, explicó Oskar Sarquis, CEO de Suplos.  

Eso significa que muchas empresas ya no tienen certeza sobre cuánto costarán ciertos insumos dentro de uno o dos meses, ni tampoco garantía de que sus proveedores mantendrán las mismas condiciones comerciales. 

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La situación es especialmente delicada para compañías que todavía manejan procesos manuales o contratos poco digitalizados, porque reaccionan más lento frente a cambios repentinos en precios, tarifas o disponibilidad de inventario. 

Según Sarquis, muchas empresas están teniendo que renegociar contratos en medio de escenarios que no contemplaban cambios arancelarios tan bruscos.  

Las empresas colombianas más golpeadas por el aumento de aranceles 

El efecto no está siendo igual para todas las industrias. Uno de los sectores más expuestos es construcción e infraestructura, debido al encarecimiento de l acero, material que representa cerca de 16,3 % de sus gastos directos.  

En términos prácticos, esto podría terminar elevando el valor final de proyectos de vivienda, infraestructura y obras civiles. 

Por ejemplo, si una constructora compra acero importado para un proyecto residencial y ese insumo sube por aranceles o restricciones comerciales, parte de ese aumento podría trasladarse al precio final que paga el comprador de vivienda. 

La manufactura y las confecciones también enfrentan presiones importantes por su dependencia del mercado estadounidense y de cadenas internacionales de suministro.  

Mientras tanto, sectores como retail y consumo masivo ya comienzan a sentir mayores costos en mercancías e inventarios, además de menor capacidad de rotación de productos. 

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La agroindustria y el sector de alimentos procesados aparecen igualmente entre los más vulnerables debido a la volatilidad en precios de materias primas y posibles restricciones en mercados internacionales.  

El problema ya no es solo el precio: ahora preocupa el abastecimiento 

Más allá del aumento de costos, las compañías empiezan a enfrentar riesgos estructurales que podrían afectar continuidad operativa. 

Entre ellos aparecen problemas contractuales por cláusulas que nunca contemplaron incrementos arancelarios de este tamaño, alta dependencia de proveedores específicos y riesgos de desabastecimiento.  

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Eso significa que si un proveedor cambia condiciones comerciales o deja de operar temporalmente, muchas empresas no tienen alternativas rápidas para reemplazarlo sin asumir costos mayores. 

La situación se vuelve todavía más compleja en organizaciones altamente dependientes de proveedores de Asia o Norteamérica, donde las tensiones comerciales y logísticas siguen generando incertidumbre.  

Ante este panorama, varias compañías comenzaron a cambiar la manera en que gestionan compras y abastecimiento. 

Según Suplos, las organizaciones que están respondiendo con mayor rapidez tienen tres características comunes: diversificaron proveedores, avanzaron en digitalización y empezaron a tomar decisiones basadas en datos y monitoreo en tiempo real.  

La idea es reducir dependencia de pocos proveedores y reaccionar más rápido frente a cambios regulatorios o comerciales. 

“Estamos viendo un cambio estructural: las empresas que logran convertir su información de abastecimiento en acciones concretas responden con mayor rapidez y precisión”, aseguró Sarquis.  

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En paralelo, herramientas de automatización, analítica e inteligencia artificial comienzan a ganar protagonismo dentro de las áreas de compras corporativas de las empresas colombianas, especialmente para detectar riesgos financieros, evaluar proveedores y proyectar impactos en costos futuros.