Mineros, EPM y GeoPark fueron las compañías minero-energéticas que lideraron el crecimiento de sus utilidades durante el primer trimestre de 2026, de acuerdo con cifras reportadas por las propias empresas.
Como se indicó, Mineros encabezó el listado con un incremento de 104 % en sus utilidades, que superaron $324.300 millones. En segundo lugar, se ubicó Empresas Públicas de Medellín (EPM), con un alza de 68 % y utilidades por $2,4 billones. Por su parte, GeoPark registró un crecimiento de 54,2 %, al reportar utilidades por US$20,2 millones.
Según analistas del sector, la diversificación, así como la adquisición y gestión de activos estratégicos, fueron factores que permitieron a estas compañías cerrar el trimestre con resultados positivos.
En el caso de Mineros, la compañía mantiene una fuerte apuesta en Nicaragua a través de su activo Hemco. Por su parte, GeoPark avanza en la extracción de petróleo y gas con activos como Vaca Muerta (Argentina); a lo anterior se añade que el Grupo Gilinski se convirtió en su mayor accionista tras adquirir 20 % de sus acciones.

Pero estas no fueron las únicas compañías que registraron cifras al alza. Terpel también reportó un incremento interanual de 26,9 % en sus utilidades frente al primer trimestre de 2025. Para el mismo periodo de 2026, sus ganancias superaron los $211.780 millones.
Sin embargo, el balance del sector no fue positivo de manera generalizada. Varias empresas reportaron caídas en sus utilidades durante el trimestre. Ecopetrol tuvo una disminución de 7,7 %, con lo que completó su decimotercera caída consecutiva en este segmento desde 2023.
Otras empresas que reportaron reducciones fueron Enel (-10,9%), Promigas (-13,9%), ISA (-20%), Grupo Energía Bogotá o GEB (-42,7%), Celsia (-46%) e Isagen (-86,9%). Estas cifras corresponden exclusivamente al rubro de utilidades y no a ingresos netos.
Según Iván Arroyave, experto del sector energético y banquero de inversión, los resultados evidencian problemas estructurales en el sector energético colombiano. Más allá del comportamiento de variables internacionales como el precio del Brent o del oro, señaló que los balances reflejan impactos derivados de la incertidumbre regulatoria, mayores costos de capital, retrasos en proyectos, restricciones de infraestructura y preocupaciones sobre la seguridad energética y el abastecimiento de gas.

Agregó que las compañías con mejores resultados se beneficiaron de activos estratégicos, integraciones operativas y contratos estables, mientras que otras permanecen más expuestas a la volatilidad del mercado, mayores costos financieros o riesgos de abastecimiento.
“El mercado empezó a valorar más la capacidad de ejecución, la resiliencia operativa y la fortaleza financiera que el simple crecimiento de ingresos”, expresó.
Uno de los casos que más llamó la atención fue el de EPM, que logró incrementar sus utilidades en contraste con otras empresas del sector que reportaron caídas. Según Arroyave, esto se explica por el alto grado de diversificación e integración de la compañía.
“Combina generación, transmisión, distribución y comercialización, además de negocios de agua y gas, lo que le da estabilidad de ingresos y capacidad para absorber choques. También pesó el comportamiento favorable de algunas variables del mercado eléctrico, especialmente para empresas con activos de generación relevantes y portafolios bien estructurados contractualmente”, manifestó el analista.
¿Qué le deparará al sector en 2026?
El panorama para las compañías del sector sigue siendo mixto. Mientras Mineros reportó un crecimiento superior a 100 % en sus utilidades, Isagen registró una caída superior a 86 %.
No obstante, actividades como la transmisión eléctrica, la infraestructura energética y los proyectos de energías renovables podrían impulsar al sector en lo que resta de 2026. Esto ocurre en un contexto en el que Colombia requiere fortalecer su capacidad energética para atender la demanda, no solo en generación, sino también en transmisión.
Arroyave advirtió que uno de los desafíos más importantes será el déficit estructural de gas en Colombia. Según explicó, las importaciones de gas natural licuado (GNL), la incertidumbre sobre proyectos en desarrollo y las trabas regulatorias figuran entre los principales riesgos para el sector este año.

Previsiones sobre una eventual oleada de calor en 2026
Otro factor que mantiene la atención del mercado es la posibilidad de una eventual oleada de calor que afecte a Colombia en 2026. Según proyecciones mencionadas al comienzo de 2026 por la Universidad de Columbia, una fuerte ola de calor proveniente del Pacífico podría impactar la zona ecuatorial, incluida Colombia. Esto tendría implicaciones directas sobre el sistema energético, dado que el país depende en gran medida de la generación hidroeléctrica.
Una disminución en los niveles de los embalses podría generar presión sobre el sistema, aumentando la necesidad de recurrir a generación térmica, que a su vez depende del gas, recurso que actualmente se está importando.
Aunque entidades del sector, incluido el Ideam (Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales), advirtieron sobre la posibilidad de este fenómeno, otros actores consideran que aún no hay suficiente certeza sobre su magnitud.

Jorge Tabares, vicepresidente financiero del GEB, señaló en la llamada a inversionistas tras la publicación de resultados financieros que, las proyecciones sobre una eventual “superoleada” podrían estar sobredimensionadas y que solo en el segundo semestre de 2026 se tendrán indicadores más precisos sobre su posible impacto.
Hasta ahora, gremios energéticos advirtieron que un fenómeno de esta naturaleza podría generar estrés sobre el sistema e incluso eventuales racionamientos o apagones. Sin embargo, aún no existe certeza sobre la intensidad, duración o impacto que podría tener una eventual ola de calor en 2026.




