Con hospitales desfinanciados, medicamentos escasos, EPS intervenidas y una deuda acumulada que supera los $25 billones, los candidatos revelaron sus planes de choque para enfrentar un sistema que hoy opera bajo fuertes tensiones de liquidez y credibilidad.
Aunque las propuestas difieren en el papel que deben tener las EPS y el Estado, todos los aspirantes coinciden en un punto: el próximo gobierno tendrá que destinar recursos extraordinarios para evitar una profundización de la crisis.
El diagnóstico que comparten distintos sectores políticos y técnicos es claro: el sistema está gastando más de lo que recibe. El desbalance financiero, sumado a problemas en el cálculo de la UPC, el crecimiento de enfermedades de alto costo y el envejecimiento de la población, está afectando directamente la operación de clínicas, hospitales y proveedores farmacéuticos.
El impacto ya se refleja en retrasos en la entrega de medicamentos, aumento de tutelas, cierre de servicios médicos y saturación de urgencias en distintas regiones del país. En ese contexto, la discusión presidencial dejó de concentrarse únicamente en la reforma estructural y pasó a enfocarse en cómo garantizar liquidez inmediata.
Iván Cepeda: profundizar la reforma y fortalecer el control estatal
El candidato del Pacto Histórico, Iván Cepeda, propone continuar la transformación iniciada durante el gobierno de Gustavo Petro.
Su propuesta se basa en reducir el papel financiero de las EPS y fortalecer el giro directo desde la ADRES hacia clínicas y hospitales. Además, plantea convertir las EPS en gestoras de salud, centralizar la compra de medicamentos, fortalecer hospitales públicos y expandir equipos médicos territoriales bajo un modelo preventivo y comunitario.
Cepeda insiste en que la salud no puede seguir funcionando bajo una lógica de intermediación financiera y sostiene que el modelo derivado de la Ley 100 profundizó inequidades y problemas de acceso. Sin embargo, economistas y expertos del sector han advertido que la propuesta aún deja interrogantes sobre sostenibilidad fiscal, transición operativa y capacidad administrativa del Estado.

Abelardo de la Espriella: liquidez y medicamentos como prioridad
Por su parte, Abelardo de la Espriella concentra su discurso en la recuperación operativa inmediata del sistema.
Su propuesta incluye un plan de choque cercano a $10 billones, entrega domiciliaria de medicamentos, compras centralizadas y recuperación acelerada de pagos a clínicas y laboratorios.
La lógica de su campaña es evitar nuevos cierres de servicios y frenar el deterioro operativo que hoy afecta especialmente a pacientes crónicos y de alto costo.

Paloma Valencia: defensa del sistema mixto y liquidez inmediata
Desde el Centro Democrático, Paloma Valencia defiende el modelo mixto como uno de los principales logros sociales del país.
Su propuesta contempla una inyección inicial cercana a $9 billones, fortalecimiento de telemedicina, una UPC diferencial para pacientes de alto costo y la remoción de interventores en EPS intervenidas.
Valencia sostiene que las intervenciones del Gobierno aumentaron la incertidumbre financiera y empeoraron los indicadores de atención en varias entidades bajo control estatal. Su campaña insiste en que el sistema necesita estabilidad financiera y reglas claras para recuperar confianza.

Claudia López: rescate financiero y reforma técnica
La candidata Claudia López propone una reforma menos disruptiva, enfocada en corregir fallas estructurales sin desmontar completamente el modelo mixto.
Su estrategia contempla la creación de “Fonasalud”, un fondo similar a Fogafín para inyectar liquidez inmediata a hospitales y clínicas. También plantea fortalecer la atención primaria, aumentar el control sobre el flujo de recursos y mejorar la coordinación territorial del sistema.
La tesis central de su campaña es que la crisis no es únicamente ideológica, sino financiera. Según su equipo, el sistema perdió capacidad de pago y eso está golpeando directamente la continuidad de tratamientos, la entrega de medicamentos y la estabilidad de los prestadores.

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Sergio Fajardo: estabilizar primero, reformar después
El candidato Sergio Fajardo propone un enfoque de emergencia basado en estabilizar el sistema antes de emprender cambios estructurales profundos.
Su campaña habla de una inyección cercana a $15 billones para reactivar la red hospitalaria, recuperar servicios cerrados y reducir el represamiento de citas y procedimientos. También plantea revisar técnicamente la UPC y construir acuerdos entre EPS, clínicas, pacientes y Gobierno para recuperar gobernabilidad en el sector.
Fajardo ha insistido en que la salud debe salir del enfrentamiento ideológico y volver a un escenario técnico y de consensos.

El gran interrogante: ¿quién pagará la crisis?
Aunque las campañas coinciden en la necesidad de recursos extraordinarios, el principal interrogante sigue siendo fiscal. La mayoría de propuestas implican mayores transferencias públicas, reestructuración de deuda, nuevos mecanismos de liquidez o recursos adicionales cuya fuente aún no está completamente definida.
Ese será probablemente el desafío más complejo para el próximo gobierno. Porque más allá del debate sobre EPS o reformas estructurales, Colombia enfrenta una cruda verdad: miles de víctimas que han sido las únicas que hasta ahora han pagado las consecuencias de decisiones ineficaces, y un sistema con problemas crecientes de caja, aumento sostenido en costos médicos y millones de pacientes que sienten el deterioro en su atención diaria.
La salud se convirtió así no solo en el principal desafío social de la próxima administración, sino también en una de las pruebas más exigentes de sostenibilidad económica y capacidad de ejecución que ningún otro gobierno haya enfrentado antes.




