El desarrollo de megaobras en Colombia dará un giro de timón con la llegada del nuevo Gobierno de Abelardo de la Espriella.
La ministra de Transporte designada, Elsa Noguera, anunció una ambiciosa estrategia de reactivación enfocada en destrabar las grandes obras civiles, acelerar los trámites estatales y garantizar el crecimiento de la economía nacional a través de la conectividad regional.
La hoja de ruta comenzará formalmente el próximo 7 de agosto, cuando se instale una gerencia estratégica dedicada al seguimiento semanal detallado tanto de los proyectos que actualmente se encuentran en ejecución como de aquellos que la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) mantiene en etapa de estructuración.
El plan estratégico del presidente electo, transmitido por Noguera, plantea un mensaje directo y de doble vía para el sector privado.

Por un lado, la funcionaria aseguró a los inversionistas, concesionarios y contratistas que el Estado honrará rigurosamente sus compromisos, agilizará los procesos burocráticos, respetará la seguridad jurídica y mantendrá reglas de juego claras.
Sin embargo, en contraprestación, el Ejecutivo exigirá el cumplimiento estricto de los cronogramas de inversión y los avances de obra previamente pactados, advirtiendo que no se tolerarán más retrasos que afecten a la ciudadanía y que la prioridad absoluta de la cartera será una ejecución rápida y responsable.
Las claves de De la Espriella para las megaobras en Colombia
Desde la perspectiva macroeconómica, la nueva administración concibe los grandes proyectos de infraestructura como el motor indispensable para elevar la productividad y la competitividad del país.
La meta fijada por el mandatario es ambiciosa: impulsar el crecimiento de la economía colombiana de forma sostenida por encima del 5 % anual, con miras a alcanzar un techo del 7 %.

De acuerdo con los lineamientos presentados por la ministra designada, lograr este dinamismo es la única vía para garantizar el recaudo de los recursos públicos necesarios que permitan financiar la inversión social de alto impacto que demandan las regiones.
Paralelamente al desarrollo de las grandes autopistas y corredores nacionales, la agenda sectorial pondrá la lupa sobre la red vial terciaria tras un fuerte cuestionamiento a la gestión del gobierno saliente.
La ministra designada calificó de preocupante la actual situación de las vías rurales, señalando que, a pesar de contar con $14 billones comprometidos y un aval en documentos Conpes por $19 billones, la ejecución reportada apenas alcanza el 3 %.
El nuevo equipo ministerial enfatizó en la urgencia de intervenir estos caminos campesinos por tratarse de proyectos de fácil desarrollo que resultan vitales para que miles de familias de las zonas más apartadas puedan comercializar sus productos agrícolas competitivamente.




