La posibilidad de que el presidente electo Abelardo de la Espriella se posesione el próximo 7 de agosto en una guarnición militar, y no en el Capitolio Nacional como ha sido tradición, comenzó a tomar forma en el Congreso de la República con la radicación de una proposición que permitiría habilitar ese cambio de escenario en el inicio de una nueva legislatura.
La iniciativa fue divulgada por la representante Carol Borda, de Salvación Nacional, y será discutida por el nuevo Congreso instalado este 20 de julio. El documento busca que Senado y Cámara autoricen la realización de la sesión solemne de posesión fuera de la sede habitual del Legislativo, con el fin de que el acto se lleve a cabo en una instalación militar, tal como lo ha planteado De La Espriella desde la campaña presidencial.


La propuesta se sustenta en la interpretación de que la Constitución exige que el presidente electo tome juramento ante el Congreso, pero no establece expresamente que la ceremonia deba realizarse dentro del Capitolio Nacional. Bajo esa premisa, si ambas cámaras aprueban la proposición, el Congreso podría sesionar de manera extraordinaria en otro lugar para cumplir con el requisito constitucional.
El debate, sin embargo, ha estado rodeado de controversia: el presidente Gustavo Petro manifestó que las instalaciones militares y de Policía no podrán ser utilizadas para la ceremonia de transmisión de mando, al considerar que estos espacios no deben convertirse en escenario de un acto político.
Por su parte, de la Espriella ha insistido en que su intención es realizar una posesión austera y con un fuerte simbolismo hacia las Fuerzas Militares y de Policía, instituciones a las que ha prometido fortalecer durante su gobierno. Desde mayo había señalado que no quería una ceremonia tradicional con recepciones y actos protocolarios, sino un evento en una guarnición militar.
Ahora la decisión queda en manos del Congreso. Si la proposición obtiene el respaldo de ambas cámaras, la posesión presidencial podría realizarse por primera vez fuera del Capitolio Nacional, marcando un precedente institucional en Colombia.
De lo contrario, la ceremonia tendría que desarrollarse bajo el esquema tradicional previsto para la transmisión del mando presidencial.




