La Asociación Nacional de Empresas Generadoras (Andeg) presentó un diagnóstico del estado actual del sector de energía en Colombia, poniendo el foco de la conversación en tres ejes clave para fortalecer su operatividad: la seguridad energética, la necesidad de recuperar la confianza para invertir y la confiabilidad.
En el 13° Foro Energético de Andeg, el gremio hizo énfasis en la necesidad de adoptar medidas para garantizar la capacidad de respuesta del sistema, teniendo en cuenta el crecimiento sostenido de la demanda de energía y el impacto derivado de eventos climáticos como El Niño.
Para dimensionar mejor la situación, datos del sector estiman que el déficit de energía firme podría aumentar progresivamente, pasando de alrededor del 1 % en 2025-26 a cerca del 10 % en 2030-31. A eso se suma que, de los 4.475 MW de nueva generación que el país esperaba incorporar en 2026, solo ha entrado en operación el 15,5 % y los retrasos registrados en cerca del 60 % de los proyectos de transmisión.

Fuentes complementarias
A lo largo del foro también se puso sobre la mesa la importancia de garantizar una matriz energética complementaria y diversificada. En especial teniendo en cuenta el papel que tienen tanto el gas natural como el carbón en la generación térmica.
En el caso del gas, las termoeléctricas consumen cerca de 196 GBTUD, equivalentes a más del 20 % del consumo nacional. La dependencia de las importaciones también es significativa: en 2025, cerca del 60 % del gas utilizado para generación térmica tuvo que ser importado.
Pasando al carbón, este actúa como otro componente de peso en el respaldo térmico. De acuerdo con Andeg, su uso en las térmicas se ha multiplicado 3,6 veces frente a periodos previos y representa casi la mitad del despacho térmico actual. Además, a nivel de capacidad instalada, este mineral representa cerca del 8 % de la capacidad efectiva neta de Colombia, equivalente a aproximadamente 1.620 MW.
Con la llegada del fenómeno de El Niño, la fuente térmica refuerza su papel como respaldo frente a una menor disponibilidad hídrica. Las cifras evidencian que en los dos últimos años, este tipo de generación pasó de representar el 12,7 % del despacho en 2025 al 15,9 % en lo corrido de 2026. De ahí el llamado a fortalecer la infraestructura energética y diversificar las fuentes de suministro.
Como parte de esas acciones, la entidad propuso reactivar la subasta del cargo por confiabilidad para el periodo 2030-2031, con una meta de incorporar entre 2.500 y 6.000 MW de nueva energía firme, de los cuales entre 600 y 900 MW serían térmicos.

Atraer más inversión
Según estimaciones de Andeg, el país requiere cerca de $65 billones de inversión durante la próxima década. De esa cifra, $30 billones corresponden a generación, $15 billones a transmisión y $20 billones a distribución.
En ese escenario, la agremiación hizo hincapié en la necesidad de reforzar la confianza en la industria a través de reglas de juego claras y señales que permitan contar con condiciones adecuadas y predecibles para desarrollar nuevos proyectos en el país.
Sumado a ello, está la necesidad de garantizar la sostenibilidad financiera de las empresas del sector energético. Esto teniendo en cuenta la actual situación de Air-e, cuyo impacto en el flujo de caja de los agentes del mercado alcanza los $3,3 billones.
“La confiabilidad no se improvisa: se contrata, se paga y se construye con años de anticipación —y el déficit ya empezó. Hoy más que nunca es necesario adoptar medidas de fondo para anticipar los requerimientos del sistema y garantizar su capacidad de respuesta”, destacó Alejandro Castañeda, presidente de la Asociación.
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