El presidente de Colombia, Gustavo Petro, llegó este martes a la Casa Blanca para reunirse con su homólogo estadounidense, Donald Trump, en un encuentro considerado por analistas como el más importante en la relación bilateral de la última década. La cita, programada para las 11:00 a.m. en la Oficina Oval, se desarrolla en medio de tensiones públicas, sanciones y profundas diferencias políticas entre ambos gobiernos.
La relación entre Washington y Bogotá ha estado marcada por desencuentros: Estados Unidos retiró a Colombia de la certificación antidrogas, impuso restricciones de visa e incluyó a Petro y miembros de su círculo en la llamada Lista Clinton de sanciones del Departamento del Tesoro, medidas que el presidente colombiano ha cuestionado como políticas y electorales.
El encuentro fue acordado tras la llamada telefónica que sostuvieron ambos presidentes el pasado 7 de enero. En ese momento, los dos gobiernos destacaron el “tono constructivo” de una conversación que se extendió por cerca de una hora y en la que se abordaron temas sensibles como el narcotráfico y otros desacuerdos entre ambas administraciones.
Las diferencias, sin embargo, persisten. Petro y Trump han chocado públicamente en asuntos como la cooperación antidrogas y la política de Estados Unidos frente a Venezuela, incluidos los ataques del 3 de enero en Caracas, que derivaron en la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores. Pese a ello, Trump aseguró recientemente que Petro “ha cambiado mucho su actitud” tras la caída de Maduro y dijo confiar en que ambos sostendrán una buena reunión.
Desde la delegación colombiana, la canciller Rosa Villavicencio se mostró optimista y afirmó que el encuentro permitirá relanzar las relaciones bilaterales. Petro llegará a la Casa Blanca con cifras sobre cooperación económica, seguridad, extradiciones, interdicción de cocaína y sustitución de cultivos ilícitos. Como gesto simbólico, llevará a Trump una canasta con productos cosechados por familias que abandonaron los cultivos ilegales, una prenda artesanal y una réplica de orfebrería milenaria, cada uno asociado a los temas centrales de la agenda bilateral. Aun así, en el entorno diplomático persiste la percepción de que “todo puede pasar” en un escenario marcado por mandatarios impredecibles y múltiples riesgos políticos.
El nuevo tono de Petro frente a Trump ha sido interpretado como una señal de pragmatismo. “Tras meses de retórica confrontacional, el presidente colombiano ahora sostiene que ‘con Trump hay que hablar de tú a tú’ y reconoce coincidencias en temas como el narcotráfico”, explica Mario de la Puente, director de investigaciones de la Universidad del Norte. A su juicio, este giro responde al cálculo de que mantener una relación funcional con Washington es clave para proteger los intereses económicos de Colombia. La reunión también se da tras la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores, realizada a comienzos de año y en la que participaron expresidentes como Ernesto Samper y Juan Manuel Santos.




