El arranque de 2026 dejó una señal que no pasó desapercibida para el mercado: la inflación anual en Colombia se ubicó en 5,35 % en enero, por encima del 5,10 % de diciembre y del 5,22 % registrado en el mismo mes de 2025. El dato, revelado por el DANE el pasado 2 de febrero, también quedó levemente por encima de varias proyecciones del mercado.
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La Dirección Económica de Asobancaria estimaba una inflación de 5,40 %, explicada por la indexación de bienes y servicios —muchos de ellos regulados— y por el aumento del 23 % del salario mínimo para 2026. En contraste, proyecciones del Banco de la República y Fedesarrollo anticipaban un nivel cercano a 5,33 %. El resultado final quedó en medio de esas previsiones, pero con un componente que generó mayor preocupación: el comportamiento de algunos alimentos estratégicos.
De hecho, el presidente Gustavo Petro señaló que el repunte no estuvo asociado directamente al incremento del salario mínimo, sino al comportamiento de productos puntuales.
“Solo la carne y el café, por su incremento en los precios internacionales, que gravitó al alza en los precios internos, tuvieron un efecto que elevó levemente la inflación frente a enero del año pasado, en apenas 0,25 %”, aseguró el presidente Petro.

De acuerdo con los anexos técnicos del informe del DANE, confirman que uno de los alimentos más representativos en la mesa de los colombianos, la carne de res, registró una variación anual de 11,73 %, más del doble del IPC general. Solo en enero, el incremento mensual fue de 2,55 %, lo que evidencia que la presión no es únicamente acumulada, sino también reciente.
Precio de la carne de res en supermercados
El impacto se siente con claridad en los supermercados. En una revisión realizada por Valora Analítik, el kilo de carne de res para asar o freír, que usualmente es cadera o centro de pierna, se comercializa en $24.735 en Éxito (incluido un descuento del 25% sin el cual estaría en $32.900) y en $29.900 en Olímpica, dos de las principales cadenas del país.
Si se descuenta la variación anual de 11,73 %, el ejercicio permite estimar cuánto costaba ese mismo producto hace un año. En el caso de Éxito, el valor rondaba los $22.138 por kilo. En Olímpica, el precio era de alrededor de $26.761.
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La diferencia es relevante: en apenas doce meses, el consumidor pasó de pagar poco más de $22.000 a casi $25.000 por kilo en una cadena, y de menos de $27.000 a casi $30.000 en otra. En hogares donde este alimento es habitual, el impacto acumulado en el mercado mensual no es menor y desde ya buscan reemplazar esta proteína con otras algo más económicas como el pollo.

Pero el fenómeno no termina ahí. Si se toma únicamente el salto de enero (2,55 % mensual), el kilo que hoy se consigue a $24.735 habría estado alrededor de $24.00 en diciembre. En el caso del precio de $29.900, el valor previo sería cercano a $29.000.
Puede parecer un ajuste moderado en términos absolutos —entre $600 y $750 adicionales por kilo en un solo mes—, pero cuando se suma a otros incrementos en la canasta básica y a la indexación de servicios, el efecto en el bolsillo y la economía de los hogares colombianos se hace evidente.
El encarecimiento de este producto no solo afecta al consumidor final. Para restaurantes, hoteles y negocios de alimentos, representa un aumento directo en costos operativos. Para las grandes superficies, implica decisiones estratégicas en promociones, sustitución por otras proteínas y gestión de inventarios.
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La discusión ahora no es únicamente cuánto subió, sino si el incremento mensual observado en enero será un ajuste puntual o el inicio de una tendencia sostenida en 2026. Por ahora, el dato oficial y los precios en góndola coinciden en una señal clara para consumidores y empresarios: uno de los alimentos más apetecidos del país ya marca niveles que, para muchos hogares, comienzan a sentirse difíciles de asumir.




