Análisis | Petro con más detractores que seguidores, corrupción como el problema número uno y el país más optimista de la región: así llega Colombia a las presidenciales

El informe Latam Pulse Colombia revela un país descontento con su gobierno, agobiado por la corrupción y, paradójicamente, optimista sobre su futuro económico.

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Colombia no está en crisis, pero tampoco está tranquila. El país que retrata el informe Latam Pulse Colombia de marzo de 2026, elaborado por AtlasIntel y Bloomberg, es uno que convive con un malestar institucional profundo y, al mismo tiempo, con expectativas económicas que no tienen respaldo en la realidad que vive la mayoría. Esa tensión, más que cualquier dato aislado, define el momento político y económico que enfrenta Colombia a pocos meses de las elecciones presidenciales.

La aprobación de Gustavo Petro cerró marzo en 41,8 %, con una desaprobación de 54,7 %. Los números llevan meses en ese rango. El presidente tiene un núcleo que lo sostiene, entre quienes lo votaron en 2022, el respaldo llega al 81,6 %, pero no ha logrado ampliar esa base ni recuperar a quienes se alejaron en el camino.

Gráfico: Latam Pulse Colombia 2026.
Gráfico: Latam Pulse Colombia 2026.

La distribución geográfica del descontento es uno de los datos más útiles del informe para leer lo que viene. La región Central concentra el rechazo más alto, con 70,5 % de desaprobación, mientras que el Caribe es la única región donde Petro mantiene mayoría favorable con 58,8 %. En un año electoral esa fractura es un mapa de campaña: las regiones donde el presidente pierde más terreno son también las que suelen definir una segunda vuelta.

La evaluación cualitativa del gobierno completa el diagnóstico: 47,8 % lo califica como malo o muy malo, frente a 35,4 % que lo considera bueno o excelente. El 16,8 % que lo evalúa como regular es la franja que en política se mueve según quién logre encuadrar mejor el debate en los meses previos a la votación.

Corrupción: el gran problema de Colombia

Cuando se les pregunta a los colombianos cuál es el problema más grave del país, la respuesta es contundente: corrupción, con 75,9 %. Le siguen el sistema de salud (47,5 %) y la inseguridad (38,1 %). La economía como problema directo apenas aparece en el 5,7% de las respuestas.

Ese dato merece una lectura cuidadosa. No significa que los colombianos no sientan el costo de vida o el desempleo, el 50 % califica el mercado laboral como malo, sino que la corrupción funciona como la causa percibida de casi todo lo demás. Ese diagnóstico ciudadano importa más que cualquier indicador puntual, porque habla del nivel de desconfianza en las instituciones que administran la economía.

Gráfico: Latam Pulse Colombia 2026.
Gráfico: Latam Pulse Colombia 2026.

El Índice de Riesgo Político de AtlasIntel ubica a Colombia en 43 sobre 100. El componente más alto es criminalidad y corrupción (62), seguido de conflicto social (42) e inestabilidad institucional (26). No es un país al borde del colapso, pero tampoco uno que ofrezca certezas. Para un inversionista que compare opciones en América Latina, Colombia se mueve en un rango de riesgo medio similar al de Chile (54) y México (45), pero con una particularidad: el problema no es inestabilidad política en el sentido clásico, sino la percepción de que las reglas del juego no son confiables.

El optimismo preelectoral

Uno de los hallazgos más llamativos del informe es la distancia entre cómo los colombianos evalúan su situación económica hoy y cómo proyectan los próximos seis meses. En el presente, el 48 % considera mala la situación económica del país y el 50 % hace lo mismo con el mercado laboral. Sin embargo, cuando se les pregunta qué esperan hacia adelante, el 51 % cree que las cosas van a mejorar en los tres frentes: país, familia y empleo.

El Índice de Confianza del Consumidor captura esa distancia: el indicador de situación actual está en -1,9, pero el de expectativas sube a +18. Colombia es, en este momento, el país más optimista de los siete medidos por Latam Pulse, por encima de Venezuela (3,5), Chile (2,1) y muy lejos de Argentina (-32,2) o Brasil (-7,1).

Gráfico: Latam Pulse Colombia 2026.
Gráfico: Latam Pulse Colombia 2026.

¿Qué explica ese optimismo en medio del malestar? Probablemente la anticipación electoral. Cuando una mayoría ya tiene claro que quiere un cambio de gobierno, tiende a proyectar mejora asociada a ese cambio. La demanda interna podría activarse en la segunda mitad del año si esa expectativa se mantiene, pero sería una recuperación impulsada por el humor político más que por fundamentos económicos sólidos.

El electorado ya decidió

El 85,5 % de los colombianos dice tener su voto totalmente definido para una eventual segunda vuelta. Solo el 2,6 % se declara indeciso. Es un nivel de consolidación electoral inusualmente alto para esta distancia del proceso.

Si los indecisos prácticamente no existen, la batalla electoral no será por convencer sino por movilizar. El 66,4 % dice que votará con convicción por su candidato, no para evitar que gane el contrario. Solo el 21,7 % vota de forma estratégica. Eso significa que quien genere más entusiasmo en su base tiene ventaja real sobre quien simplemente acumule rechazo ajeno.

En cuanto a nombres, tres figuras opositoras tienen imagen positiva o muy cercana al empate: Álvaro Uribe (45 % positivo, 49 % negativo), Paloma Valencia (44 % positivo, 45 % negativo) y Abelardo de la Espriella (43 % positivo, 49 % negativo). Petro cierra con 42 % positivo y 55 % negativo. Francia Márquez acumula 66 % de imagen negativa y Roy Barreras llega al 78 %, el registro más alto de rechazo en todo el informe.

Gráfico: Latam Pulse Colombia 2026.
Gráfico: Latam Pulse Colombia 2026.

Lo que viene para Colombia

Colombia entra a la recta electoral con un electorado más definido y polarizado de lo habitual a esta altura del proceso. El descontento con el gobierno es claro, pero no garantiza automáticamente una victoria opositora: requiere un candidato que movilice, no solo que recoja el rechazo acumulado. Y la corrupción, señalada como el principal problema del país por tres de cada cuatro colombianos, difícilmente desaparece del debate por mucho que cambien los protagonistas.

Destacado: Encuesta Guarumo-Ecoanalítica: En segunda vuelta, Cepeda empata con Paloma y derrotaría a Abelardo.

El riesgo en Colombia no es de ruptura institucional sino de parálisis. Un país donde la mayoría identifica la corrupción como su problema central no está en condiciones de ejecutar las reformas que necesita, independientemente de quién gane en 2026.