La reciente actualización del Plan Financiero para 2026, presentada por el Ministerio de Hacienda, ha generado una ola de escepticismo entre los expertos económicos. Mientras que el Gobierno Nacional insiste en que logrará reducir el déficit fiscal al 5,1 % del PIB, diversos analistas advierten que las cuentas no cuadran y proyectan que el desbalance real se ubicará en torno al 7 %.
En una entrevista concedida a Noticias Caracol Ditu, Luis Fernando Mejía, CEO de Lumen Economic Intelligence, calificó la meta del Gobierno como poco realista. «Este año seguramente el déficit superará otra vez el 7 % del producto interno bruto», aseguró Mejía, explicando que el presupuesto ya está aprobado y es difícil recortar programas ya apropiados.
«Esto luce como un ajuste de papel, un ajuste en el Excel en donde el Ministerio (de Hacienda) está diciendo: ‘si se recorta el gasto del 1,7 % del PIB, es decir, $25 billones, el déficit sería del 5,1 % del PIB’. Como no existe ese plan, pues la credibilidad de ese anuncio realmente es muy limitada», dijo.
El analista advirtió que, dado que rubros como salarios y transferencias son rígidos, la austeridad recaería en áreas críticas: «Muy seguramente tendrá que recortarse el presupuesto de inversión, que típicamente es el más flexible, pero por supuesto es el que más también impacta positivamente el crecimiento económico».

Un informe de la Dirección de Investigaciones Económicas de Bancolombia señaló que el ajuste propuesto por el Ejecutivo luce «poco creíble» debido a que parte de supuestos macroeconómicos y estimaciones de gasto excesivamente optimistas.
Para 2026, de acuerdo con el Ministerio de Hacienda, el Gobierno redujo su previsión de ingresos en $26 billones, principalmente por la no consecución de recursos de la Ley de Financiamiento y una base de recaudo inferior a la esperada en 2025.
En cuanto al gasto, el recorte es proyectado de $44 billones, de los cuales $19 billones corresponderían a una reducción en el pago de intereses. No obstante, Bancolombia advirtió que el documento oficial no brinda un detalle de las medidas y los recortes presupuestales que harían posible tal mejora, por lo que anticipan una apertura del déficit hasta el 7 % del PIB.
Los expertos concluyeron que la incertidumbre actual sobre el plan de austeridad es lo que impide que los mercados confíen en las metas fiscales del Gobierno Nacional.
El desafío de reducir la inflación con un salario mínimo alto
Tanto el informe de Bancolombia como Luis Fernando Mejía coinciden en que el aumento del salario mínimo tendrá un impacto directo en la inflación y en las finanzas públicas.
Respecto al primer punto, Mejía dijo que el aumento del salario mínimo va a tener impactos en inflación porque los empresarios, especialmente los pequeños y medianos, tendrán que trasladar una parte de este aumento al consumidor final, especialmente en sectores en donde los márgenes son pequeños, como comercio, vigilancia, transporte, hotelería y turismo.
Según el economista, “el propio gobierno lo reconoce implícitamente en el Plan Financiero que una parte del aumento del salario mínimo generará presiones al alza en la inflación”.
Respecto al segundo, indicó que el aumento de salario mínimo también tendrá implicaciones desde el punto de vista del costo fiscal porque las pensiones equivalentes a un salario mínimo en el régimen público son subsidiadas, lo que implica «una mayor erogación, un mayor gasto por parte del gobierno nacional»
Mientras el Gobierno proyecta una inflación del 5,8 %, Bancolombia estima que esta se acelerará hasta el 6,4 % debido a las presiones del salario y la alta indexación, lo que elevaría el gasto en intereses de la deuda.




