En el marco del evento de Perspectivas Económicas 2026, José Ignacio López, presidente del centro de pensamiento económico ANIF, señaló que Colombia enfrenta un problema estructural en sus finanzas públicas que se ha agravado recientemente.
El déficit fiscal de los últimos años ha estado alrededor del 7 % del PIB y diversas voces han atribuido la responsabilidad al manejo de las finanzas públicas. «En la llamada carrera de caballos se ve que el gasto del gobierno crece mucho más rápido que el de los hogares», señaló López.

Para corregir este rumbo, el experto planteó la necesidad urgente de un ajuste fiscal de 3 puntos del Producto Interno Bruto (PIB), el cual sería mayor al planteado por el Comité Autónomo de la Regla Fiscal (CARF), que es de 4 puntos. La cifra equivale $60 billones.
Este ambicioso plan se basa en dos pilares fundamentales: una reducción del gasto público superior a los $13 billones y un incremento de los ingresos tributarios por $12 billones adicionales.
El centro de pensamiento diseñó paquete de austeridad y reactivación que arroja indicadores más optimistas para la próxima década: el crecimiento económico podría alcanzar el 3,5 % en 2032 y el balance primario lograría bajar al 1,2 %, nivel necesario para estabilizar la deuda y evitar una crisis de hiperinflación.
Por el contrario, de mantenerse las condiciones actuales, el panorama es sombrío. El déficit primario se mantendría cerca del 3 % del PIB, llevando la deuda pública a cruzar el umbral del 70 % en 2028 y potencialmente llegar al 85 % después de 2030.

López recordó que «la crisis fiscal empieza con el Gobierno, pero termina en el bolsillo del ciudadano», encareciendo el costo de vida y duplicando las tasas de interés por la prima de riesgo.
Lupa sobre el gasto
El presidente de ANIF criticó la dependencia histórica del país en las reformas tributarias, recordando que se han realizado 18 en los últimos 20 años sin solucionar el problema de fondo.
«Los ajustes basados solo en impuestos tienden a ser no tan exitosos», afirmó e insistió en que «necesitamos ponerle la lupa al gasto, poner en cintura el gasto».
La propuesta de ANIF para recortar el gasto en más de $13 billones incluye, una reducción de la nómina pública que permita ahorrar $2,2 billones, una simplificación de la estructura del Estado que dejaría a la Nación $2,9 billones y la racionalización de subsidios, como el de precios de los combustibles, que recortaría los compromisos en $8,5 billones.
Sin embargo, López denunció ineficiencias graves en la administración pública y destacó que la nómina del ejecutivo ha crecido en 20.000 personas (más del 20 %) desde 2019 y en los últimos 7 años se han creado 8 cargos diarios.

Incluso destacó casos como el de la ANLA, cuyo gasto de personal creció un 545 % entre 2019 y 2026, a pesar de otorgar un 33 % menos de licencias, y como el de la DIAN que tiene 69 % más personal pero no ha cumplido la meta de recaudo.
«Colombia ha sido de los países que más ha aumentado el tamaño del Estado después de Argentina, pero no somos un milagro económico», indicó López, enfatizando que el reto es lograr un Estado que sea financieramente sostenible para no comprometer el futuro de los ciudadanos.
Dependencia del petróleo
Una de las propuestas más polémicas de López es la reactivación de la industria extractiva. «Necesitamos reactivar sí o sí la industria petrolera, necesitamos 100.000 barriles más», sentenció.
El experto reconoció que, aunque el mundo se esfuerza por reducir la dependencia a las fuentes de energía mineroenergéticas, la capacidad de la industria petrolera en Colombia es mínima comparada con países como Guyana, Argentina y Brasil, que han aumentado drásticamente su producción.
También advirtió que en el contexto nacional el aumento en la producción petrolera «hace la diferencia entre sostener el sistema de salud o no». Esta meta implicaría revivir debates como el del fracking y avanzar en una simplificación tributaria para el sector.
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