Steve Jobs vendió una camioneta Volkswagen en 1976 para financiar el primer computador que él y Steve Wozniak ensamblaron a mano en un garaje de Los Altos, California. Cincuenta años después, esa compañía vale US$3,8 billones en bolsa, emplea a más de 150.000 personas y tiene 2.500 millones de dispositivos activos en todo el mundo.
Apple estuvo al borde de la quiebra en los años noventa, tras la salida forzada de Jobs en 1985 y una década de productos sin foco. Su recuperación llegó en 1997 con el regreso del cofundador, la recomposición del catálogo y una campaña publicitaria que resumió su nueva identidad en dos palabras: Think Different. Es precisamente esa frase la que la compañía recuperó para celebrar su medio siglo, bajo el lema «50 Years of Thinking Different».
La historia de Apple es, en buena medida, la historia de la tecnología de consumo del siglo XX y XXI. La Apple II, lanzada en 1977, fue el primer producto que masificó el computador personal en hogares y empresas. El Macintosh, en 1984, introdujo la interfaz gráfica de usuario y eliminó la barrera de los comandos de texto para el usuario común, acompañado de un comercial televisivo dirigido por Ridley Scott que se convirtió en referencia de la publicidad mundial.

Los tres lanzamientos que más transformaron industrias completas llegaron en el siglo XXI. El iPod, en 2001, reordenó la industria musical. El iPhone, en 2007, creó el ecosistema de aplicaciones móviles que hoy domina la economía digital y convirtió al teléfono en el centro de la vida cotidiana. El iPad, en 2010, abrió una categoría de dispositivo que no existía. Cada uno de estos productos no solo vendió bien: redefinió el mercado en el que entró y obligó a sus competidores a repensar sus estrategias.
Desde 2011, tras la muerte de Jobs, Tim Cook lidera la compañía. Su gestión es menos mítica en términos de lanzamientos revolucionarios, pero más sólida en términos financieros y operativos. Bajo su dirección, Apple construyó uno de los modelos de negocio más rentables de la historia corporativa reciente.
Un modelo de negocio basado en el ecosistema Apple
Lo que hace particular a Apple no es solo que vende dispositivos premium. Es que cada dispositivo es la puerta de entrada a un ecosistema del que es muy difícil salir. Un usuario que tiene iPhone tiende a adquirir un Mac, unos AirPods, un Apple Watch. Y una vez dentro, paga mensualmente por iCloud, Apple Music, Apple TV+ o Apple Arcade. Esa lógica de ecosistema cerrado, donde hardware, software y servicios están diseñados para funcionar juntos y dificultar la migración a otras plataformas, es la columna vertebral del negocio actual.
Los resultados del primer trimestre del año fiscal 2026, cerrado el 27 de diciembre de 2025, ilustran ese modelo con claridad. La compañía reportó ingresos totales de US$143.800 millones, un 16 % más que el mismo período del año anterior, y el mejor trimestre en su historia. El iPhone generó más de US$85.000 millones de dólares, un crecimiento del 23 % interanual, con récords en todas las regiones: América (+11 %), Europa (+12,7 %), Japón (+4,7 %), Asia Pacífico (+18 %) y China (+38 %).

Pero el dato más revelador sobre la transformación del negocio está en otro segmento: los servicios, App Store, Apple Music, iCloud, Apple Pay, Apple TV+, alcanzaron más de US$30.000 millones, un 14 % más que el año anterior, y ya superan los US$100.000 millones en ingresos anuales. Es el segmento de mayor margen de la compañía y el que crece de forma más predecible, independientemente de los ciclos de lanzamiento de hardware.
En ese trimestre, la compañía generó un flujo de caja operativo de casi US$54.000 millones y devolvió US$32.000 millones a sus accionistas mediante recompra de acciones y dividendos.
El iPhone 17 y la renovación del catálogo
El desempeño del trimestre estuvo impulsado en buena medida por el iPhone 17, lanzado en septiembre de 2025. La línea introdujo cuatro modelos: el base, el Air, el Pro y el Pro Max. Todos incorporan el chip A19 de 3 nanómetros, cámara principal de 48 megapíxeles y conectividad WiFi 7. Los precios van desde 799 dólares hasta 1.199 dólares para el Pro Max.
En marzo de 2026, Apple realizó su primer evento del año con un formato inusual: presentaciones simultáneas en Nueva York, Londres y Shanghái, en lugar de su sede habitual en Cupertino. Allí presentó el iPhone 17e y las nuevas MacBook Pro con procesadores M5 Pro y M5 Max. Para el resto del año, filtraciones de medios especializados anticipan actualizaciones del iPad, un iPhone plegable y en septiembre la presentación del iPhone 18 Pro, aunque ninguno de estos lanzamientos ha sido confirmado oficialmente por la compañía.

El reto de Apple
Con medio siglo de historia y las finanzas más sólidas de su trayectoria, Apple enfrenta una pregunta: ¿puede liderar también la era de la inteligencia artificial?
La compañía presentó Apple Intelligence en 2024 como su plataforma de IA integrada en iPhone, iPad y Mac, con un enfoque basado en privacidad y procesamiento local de datos. Pero las funciones más avanzadas de Siri, memoria contextual, respuestas naturales, capacidad de gestionar tareas complejas, siguen en desarrollo y su despliegue completo está previsto para lo que resta de 2026. La plataforma no ha generado, por ahora, el ciclo de renovación de dispositivos que se esperaba.

Google, Microsoft y OpenAI llevan ventaja en el desarrollo de modelos de lenguaje propios y han construido ecosistemas más abiertos para desarrolladores externos. Apple, fiel a su modelo cerrado, optó por una estrategia distinta: firmó un acuerdo con Google para integrar Gemini en sus dispositivos y monetiza el fenómeno a través de su App Store, donde las aplicaciones de inteligencia artificial generativa de terceros generaron cerca de 900 millones de dólares en 2025, según datos de The Wall Street Journal.




