La introducción de un impuesto al patrimonio a las empresas en Colombia, con una tasa del 1,6 % anual para bancos y otras compañías financieras, encendió las alarmas del Banco de Bogotá en su más reciente conferencia de resultados.
El tributo, vigente debido a la emergencia económica por las inundaciones en diversos departamentos, impactará los resultados de la entidad en 2026 en aproximadamente $140.000 millones.
Al margen de lo anterior, la entidad financiera advirtió que se trata de un impuesto “inédito en otras partes del mundo que no solo frenará el crecimiento del sector bancario, sino que en última instancia desacelerará la economía y podría tener consecuencias considerables en el futuro”.

La entidad señaló que habrá que esperar para ver si este impuesto patrimonial será impugnado por el sistema judicial, según indicó en la llamada con inversionistas.
Alertas del Banco de Bogotá por el salario mínimo y frente fiscal
Ahora bien, no fue la única alerta que envió la entidad financiera del Grupo Aval. La decisión de aumentar el salario mínimo en Colombia en un 23,7 % en un año con una inflación del 5,1 % dictará el contexto macroeconómico por algún tiempo, pero también generará un coletazo en la economía nacional durante un largo tiempo.

Así lo advirtió su CFO, Sergio Alzate, quien recordó que el Consejo de Estado suspendió temporalmente los efectos del alza, pero indicó que sus consecuencias colaterales “muy probablemente persistirán durante años”.
Según el directivo, el aumento del salario mínimo de más del 23 % —el más alto de la historia en términos reales— propiciará un repunte de la inflación en 2026, con una proyección de cierre de año en torno al 6,2 %.
“El impacto sobre la inflación no es mayor gracias a la política de reducción de precios de la gasolina, la menor base de indexación de arriendos, la apreciación del peso colombiano y su efecto sobre el precio de las importaciones”, precisó Alzate.
En el frente fiscal, el panorama es igualmente complejo. El Gobierno cerró 2025 con el mayor déficit fiscal primario —que excluye el pago de intereses— desde la crisis de los años 90 y la pandemia, enfrentando las presiones de gasto con una activa emisión de deuda mediante mecanismos como la venta directa de bonos y canjes de deuda de corto por largo plazo.

Foto: Grupo Bicentenario.
Según los cálculos del equipo de investigaciones económicas del banco, el Ministerio de Hacienda emitió más de $110 billones en TES en 2025, cuando el límite estipulado era de $96 billones. Para 2026, no se anticipan grandes cambios en el frente fiscal. De hecho, el déficit podría superar el 7 % del PIB dada la ausencia de la Regla Fiscal y, nuevamente, considerando el alto gasto y los débiles ingresos.
En ese contexto, agregó el banco que el próximo presidente heredará una situación fiscal alarmante en la que el déficit primario es especialmente alto y hay poca confianza en la meta de recaudo tributario del Ejecutivo.
Finalmente, de cara a las elecciones del primer semestre de 2026, el Banco de Bogotá indicó que es pronto para sacar conclusiones sobre los resultados electorales, pero que el escenario central se basa en la expectativa de que Colombia tendrá un gobierno más disciplinado fiscalmente.
Lo anterior, en su concepto, reducirá la incertidumbre y promoverá la inversión, al tiempo que tomará decisiones de “política pública basadas en criterios técnicos que impulsen el crecimiento económico”.
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