El Banco de Inglaterra (BoE) anunció este jueves un nuevo recorte en sus tasas de interés, reduciendo el tipo base de 4 % a 3,75 %, el nivel más bajo desde principios de febrero de 2023.
La decisión fue tomada por una ajustada mayoría de 5 votos a favor y 4 en contra del Monetary Policy Committee (MPC), el comité responsable de la política monetaria del banco central. La votación refleja las tensiones internas sobre la evolución de la inflación y el crecimiento económico, ya que algunos miembros expresaron reservas ante el riesgo de presiones de precios persistentes.

Razones detrás del recorte
El recorte de 25 puntos básicos se produce en un contexto donde el índice de precios al consumo (CPI) en el Reino Unido cayó más de lo anticipado, situándose en 3,2 % en noviembre, desde el 3,6 % de octubre. Esta cifra está por debajo de las expectativas previas del propio banco central y evidencia una desaceleración de las presiones inflacionarias.
El gobernador del Banco de Inglaterra, Andrew Bailey, señaló que el banco ha “pasado el reciente pico de inflación y continúa descendiendo”, lo que ha creado espacio para reducir el costo del dinero. Sin embargo, advirtió que futuros recortes dependerán de la evolución de variables clave como el crecimiento de los salarios y la inflación en el sector servicios, por lo que las decisiones posteriores serán “más delicadas” y sujetas a evaluación constante.
La mayoría de los analistas y mercados financieros anticipaban esta medida tras la publicación de datos económicos que mostraron una economía con crecimiento débil, un mercado laboral en deterioro y señales de estancamiento en la actividad productiva, factores que amortiguan las presiones inflacionarias y hacen más urgente el estímulo monetario.
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Perspectivas a corto plazo y próximos pasos
Con la tasa reducida a 3,75 %, el Banco de Inglaterra ha señalado que no volverá a reunirse hasta febrero de 2026 para reevaluar la política monetaria, lo que sugiere que esta decisión marcará el cierre de un año intenso para la política económica del Reino Unido.
Analistas prevén que, si la inflación continúa su descenso hacia el objetivo del 2 % en la primera mitad del próximo año, es probable que se presenten nuevos recortes graduales en 2026. No obstante, la posibilidad de futuros ajustes dependerá en gran medida de cómo evolucionen los datos económicos, especialmente en relación con el mercado laboral y los precios de servicios, que tradicionalmente son más resistentes a la baja.




