Un estudio sobre la insolvencia empresarial en pequeñas y medianas empresas de Bogotá, desarrollado por la Cámara de Comercio de Bogotá con el patrocinio y la participación de firmas especializadas como Polanía Tello, el Colegio de Estudios Superiores de Administración (CESA), Álvarez & Marsal, Heritage y Opes Equity, evidencia un panorama de señales mixtas para el entorno empresarial de la capital.
El análisis, basado en encuestas y herramientas técnicas, muestra que la ciudad mantiene indicadores macroeconómicos favorables. En particular, Bogotá registró un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) del 3,9 %, cifra que supera el promedio nacional, situado en 2,3 %. Asimismo, la tasa de desempleo se ubicó en 8,2 %, por debajo del 9,2 % reportado a nivel nacional. Estos datos reflejan una dinámica económica que, en principio, debería favorecer la estabilidad de las empresas.
A estos resultados se suma un ecosistema empresarial activo, con 493.825 empresas en operación durante 2025 y la creación de 83.158 nuevas unidades productivas. No obstante, este dinamismo contrasta con el aumento en los procesos de reorganización empresarial, que alcanzaron 550 casos en el último año, de los cuales 337 se concentraron en Bogotá. Esta cifra representa un incremento del 24 % frente a 2024, lo que sugiere tensiones estructurales en el tejido empresarial.
La investigación se sustentó en la aplicación de una encuesta estructurada de 37 preguntas, organizadas en siete módulos: liquidez, patrimonio, gestión de riesgos, sostenibilidad operativa, gobernanza, capacidad de adaptación y conocimiento financiero y jurídico. El instrumento fue diseñado de manera colaborativa por un comité técnico, que incorporó la experiencia académica del CESA y referentes actualizados en materia de insolvencia empresarial.

¿Cómo ha sido el comportamiento de insolvencia empresarial en Bogotá?
Uno de los principales aportes metodológicos del estudio fue la implementación del modelo de Análisis de Clases Latentes (LCA), que permitió segmentar a las empresas según su nivel de riesgo de insolvencia sin depender exclusivamente de indicadores tradicionales. De esta manera, los resultados arrojaron que el 83.5 % de las empresas están sanas, lo que quiere decir que cuenta con fundamentos financieros estables, entre tanto, el 16.5 % de las compañías presentan procesos de insolvencia por problemas recurrentes en pagos o alto endeudamiento.
Este enfoque facilitó la identificación de perfiles diferenciados de vulnerabilidad, los cuales fueron posteriormente analizados mediante modelos de regresión logística y LASSO, con el fin de determinar los factores más influyentes en la estabilidad empresarial.
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Los resultados evidencian diferencias relevantes entre empresas pequeñas y medianas. Las medianas muestran mayor disciplina financiera, cuentan con estructuras formales de gobernanza, aplican mejores prácticas de gestión del riesgo y presentan mayor estabilidad en sus ingresos.
En contraste, las pequeñas empresas enfrentan limitaciones de liquidez, recurren con mayor frecuencia a recursos personales para sostener su operación, presentan debilidades en la planeación estratégica y concentran la toma de decisiones en pocos actores.
Adicionalmente, el estudio revela que el 25 % de las empresas desconoce la normativa de insolvencia, lo que restringe su capacidad de respuesta ante escenarios adversos. Este hallazgo pone de relieve la necesidad de fortalecer la educación financiera y jurídica en el segmento empresarial.
El informe también destaca el impacto económico de las empresas en procesos concursales. Actualmente, estas concentran activos por $88,7 billones en reorganización y $94,6 billones en liquidación judicial. Además, generan más de 129.000 empleos, de los cuales cerca de 50.000 corresponden a Bogotá, lo que evidencia la relevancia de estos procesos para el mercado laboral.
Finalmente, la investigación plantea líneas de trabajo futuras orientadas a ampliar el análisis a otras regiones del país, evaluar el impacto de la Ley 1116 de 2006 tras dos décadas de vigencia, profundizar en variables cualitativas y extender el estudio a mercados internacionales como Perú, Chile y Panamá.
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