Henrique Capriles Radonski ha logrado mantenerse vigente en la política venezolana desde antes del gobierno de Hugo Chávez. El dos veces candidato presidencial, hoy, desde su rol como uno de los 29 diputados opositores en una Asamblea Nacional de 285 escaños, dialogó con Valora Analitik sobre la agenda legislativa que está cambiando las reglas de juego para atraer inversión extranjera en sectores clave como el petrolero, minería y servicios públicos, entre otros.
A propósito del discurso que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dará hoy en el Congreso, Capriles afirmó que Venezuela no es China, por lo que le recuerda que sí está de acuerdo con la apertura económica, pero también debe haber apertura política porque la apertura económica sola no va a funcionar. También habla de Marco Rubio y María Corina Machado.
En entrevista con este medio –el único que lidera un especial sobre la recuperación del país vecino y alista el Foro Inside Venezuela para conocer todas las oportunidades que se vienen– Capriles destacó las oportunidades para los empresarios.
En ese sentido, afirmó que “después de tantos años de decirle a la gente que el sector privado era malo, expropiar a los empresarios, por primera vez, hay una conciencia clara y absoluta de que la inversión privada es buena, necesaria. Y que el país principalmente va a poder despegar con el aporte del sector privado, con la inversión privada, con el esfuerzo privado».
El mensaje a la Nación que dará hoy el presidente Trump tendrá a Venezuela como uno de los temas centrales. ¿Qué expectativas tiene?
Trump hoy puede mostrar el tema venezolano como un éxito, no en términos de que ya el país acabó con la inflación, o que el ingreso de la gente mejoró, sino en términos de lo que fue el sacudón político.
Porque si no hubiera habido tres de enero (captura de Nicolás Maduro), no hubiera habido liberaciones de presos, no hubiera habido cambios a la Ley de Hidrocarburos, ni llegada de divisas, entre otros. Yo no soy ‘Trumpista’, pero estamos hablando desde los hechos.
¿Qué mensaje le enviaría hoy a Donald Trump?
Le diría que es muy importante que se cumplan los tres pasos, que son la estabilización económica, el proceso de reinstitucionalización y la transición a la democracia. Es muy importante que esto no se quede únicamente en negocios.

Los venezolanos tenemos en el ADN la democracia, siempre que las elecciones sean confiables, es decir, que sean unas elecciones libres, no que le hagan fraude, que fue lo que pasó en la última elección de Maduro, con un fraude descarado. O sea, fue probablemente el fraude más grande que ha habido en la historia de Venezuela.
Y, bueno, algún tiempo para esos plazos, para esos tres procesos…
Obviamente, no puede haber un tiempo indefinido, pero yo creo que en la medida que la recuperación económica y social y la estabilización económica se vaya concretando, en paralelo se puede ir discutiendo los tiempos. Sin prisa, pero sin pausa.
Somos conscientes que la recuperación económica no es de la noche a la mañana, pero no se puede olvidar que lo que al final es el sello de garantía de una recuperación económica es la democracia, es que el país vuelva a tener democracia.
A casi dos meses de la captura de Nicolás Maduro, desde afuera se escuchan noticias optimistas a diario, pero la pregunta de los empresarios colombianos es si están claras las reglas de juego, empezando por la legalidad y legitimidad de lo aproado por esta Asamblea Nacional. ¿Qué tan legítima es?
¿Las leyes que se están aprobando en la Asamblea Nacional en la que yo formo parte son legales? Sí.

Ahora, tú me preguntas por su legitimidad, yo creo que hoy todo el poder en Venezuela tiene un problema de legitimidad. Estoy consciente, pero yo creo que para llegar a esa legitimidad que queremos todos los venezolanos, porque van a venir reformas, porque van a reformarse los poderes, porque va a haber un proceso de institucionalización; para poder llegar allá, había que estar adentro. Era un error no estar adentro.
Empresas como Nutresa o Argos están optimistas, pero recuerdas deudas y expropiaciones que vivieron. ¿Qué garantías puede ofrecer esta Asamblea a los inversionistas colombianos para que sus capitales no queden atrapados en un nuevo cambio de reglas de juego?
Hoy hay reglas. El desafío es que las reglas se cumplan. Ahí es donde está el desafío en Venezuela. Dicho eso, yo no creo que estemos en un escenario en el que el país en unos meses retroceda. Yo no creo que hay en este momento, luego del tres de enero, un espacio para el retroceso. Yo no lo veo.
Si yo fuera un inversor colombiano, estadounidense o europeo sin duda alguna pusiera la mirada sobre Venezuela porque aquí está por hacer todo.
Después de la reforma a hidrocarburos y la Ley de Amnistía, ¿qué sigue en la agenda legislativa?
La Ley de Minería, viene una ley de simplificación de trámites administrativos para hacer mucho más rápido todo el proceso de papeleo. Viene una ley para mejorar las condiciones económicas de los trabajadores. Yo me imagino que esto viene muy amarrado con los Estados Unidos, de que el ingreso petrolero esté marcado, identificado y que esto permita mejorar el salario y el ingreso del trabajador venezolano.
Algo que para mí es fundamental, la pensión de los venezolanos. Viene una reforma a la Ley del Trabajo que va a ser fundamental para el sector privado de Venezuela y eso va a ser muy importante también para la inversión foránea, para los inversionistas afuera, porque se van a encontrar un mercado laboral mucho más amigable.

Yo creo que viene una reforma muy de apertura económica. Claro, ahí es donde tú me dices, bueno, ¿qué le dirías a Trump? Sí, apertura económica, pero también debe haber apertura política porque la apertura económica sola no va a funcionar. Esto no es China. Por lo tanto, yo creo la separación de poderes, el respeto a las reglas va de la mano del sistema democrático, no de un sistema autoritario.
Para usted, ¿cuáles serían las prioridades y hasta qué punto tener voz es tener capacidad de voto o injerencia en eso?
Usando el símil del carro o la moto ruidosa, yo creo que la voz sí es muy importante, porque creo que hay atención y creo que el gobierno sí puede pasar la planadora, pero en este momento no se puede dar el lujo de seguir mostrándose como el que no escucha, que no quiere atender las sugerencias, las observaciones, las críticas.
Por eso, están en la búsqueda de tratar de construir consenso, de tratar de construir unanimidad. Y creo que con las reformas económicas también van a buscar lo mismo. Lo que quiere decir que eso es una oportunidad para nosotros para incluir influir o tratar de influir en que las leyes que se vayan a aprobar sean los mejores instrumentos jurídicos posibles.
La Ley de Hidrocarburos es mejor que la que había antes. Yo siempre voy a defender que es mejor hablar a quedarse callado. En política no hay vacíos. Cuando tú dejas una silla vacía, alguien va y la ocupa.
Ese fue uno de los grandes errores de la oposición. ¿Qué tanto más han aprendido?
El venezolano cambió. Somos un país petrolero. Pero no somos un país que hoy en la mente tengamos la idea de que el Estado nos va a mantener. Después de tantos golpes muy duros que ha recibido el pueblo venezolano, yo creo que hay una conciencia colectiva del valor del trabajo y del esfuerzo. Y el venezolano se reinventó. Y este país se ha sostenido en estos años tan difíciles por la gente, no por no por el gobierno, por la gente.
Este país, que perdió el 75 % del PIB, imagínate una persona que pesaba 100 kilos y hoy pesa 25 kilos, quiere ir a un proceso de reconstrucción y tiene una ventaja que no la tienen otros países: tenemos las reservas petroleras probadas más grandes del planeta.
Después de tantos años de decirle a la gente que el sector privado era malo, expropiar a los empresarios, por primera vez, hay una conciencia clara y absoluta de que la inversión privada es buena, necesaria. Y que el país principalmente va a poder despegar con el aporte del sector privado, con la inversión privada, con el esfuerzo privado.
Las expectativas son muy positivas bajo la tutela de EE. UU., pero todo se puede voltear por la política interna. ¿Cómo mantener esa calma, esperanza y transición?
Bueno, yo creo que las ambiciones, por muy legítimas que sean, pasan a un segundo lugar. A mí me parece que lo más importante es tener país. Para mí lo más importante no es llegar a Miraflores. Para mí lo más importante es tener país y creo que el secretario de Estado, Marco Rubio, que me sorprendió, porque debo decir que me sorprendió, explicó en el Senado, en su comparecencia ante el Comité de Política Exterior del Senado de los Estados Unidos, de manera impecable, cuáles son los pasos para que Venezuela pueda terminar en la democracia.

Me pareció impecable y yo por eso en este momento para mí la prioridad 1, 2 y 3 y todo lo que yo haga va en esa línea, es que el país mejore.
Hablando de eso, ¿ya pudo conversar con Marco Rubio?
No
¿Y con la encargada de negocios en Caracas, Laura Farnswort?
Tampoco. A mí el tema de la foto siempre me ha parecido irrelevante. Completamente irrelevante. Para mí lo importante es cuál es la política y la política para mí está muy clara, y la suscribo, que es que el país tiene que recuperarse económicamente.
¿Y con María Corina Machado?
No, yo tengo tiempo que no hablo con María Corina. Ella por supuesto tiene mucho mérito, ha sido una gran luchadora, ganó un premio Nobel de la paz. Creo que es importante decir que el premio Nobel se lo ganó por haber ido a las elecciones, no por otra cosa, sino por haber insistido en el camino pacífico, electoral, democrático, constitucional.

Si yo fuera ella no me saldría de allí. Además, ella tiene un gran desafío, pero es un tema de ella, que el que piense distinto a ti, el que pueda tener una visión distinta a ti es un traidor, es un colaboracionista, es alguien que se vendió al gobierno, etc; porque eso es mentira. Y yo pienso que desde la mentira nunca se puede construir algo real y sostenible en el tiempo.
Finalmente, ¿qué recomendación le puede dar a un empresario colombiano interesado en Venezuela?
Que venga a Venezuela, que venga. Yo creo que hay una gran oportunidad. Yo siempre he dicho que el dueño de este país no era Maduro, ni es Delcy Rodríguez, ni es ningún político.
Este es un país que nos pertenece a millones de venezolanos, un país muy generoso y en el que está todo por hacer. Aquí van a haber grandes oportunidades de ser parte de ese cambio de esa transformación para que Venezuela esté donde siempre ha debido estar.




