Desde el miércoles 1 de julio de 2026 la tasa de interés de referencia se ubicó en el 12 % por decisión de la Junta Directiva del Banco de la República, marcando un aumento en 75 puntos básicos (pb).
El objetivo de esa decisión, según explicó el codirector Mauricio Villamizar en Bloomberg Línea es evitar que la economía colombiana “se acostumbre a convivir con niveles elevados de inflación y preservar la credibilidad de la meta del 3 %”.
«Para pensar en una estabilidad prolongada no basta ver lo que está pasando o lo que ya pasó, sino lo que prevemos que se materialice en un horizonte de más de un año hacia adelante», afirmó.
Según Villamizar, la principal señal para iniciar una etapa de mayor estabilidad será comprobar que las diferentes medidas de inflación converjan nuevamente hacia la meta del 3 % bajo la política monetaria restrictiva adoptada por el Banco.
El codirector sostuvo que el impulso fiscal del gobierno saliente contribuyó a aumentar las presiones inflacionarias sobre la economía.
«No como adjetivo político, sino como descripción macroeconómica», precisó, al explicar que el mayor gasto público elevó la demanda y los costos en un momento en que la economía ya enfrentaba presiones sobre los precios.
A su juicio, esa situación explica por qué las tasas de interés permanecen en niveles elevados.
«Esa es una razón por la cual las tasas son hoy altas. Si no lo fueran, el país tendría una inflación más desbordada, menor confianza en la moneda, probablemente una reversión cambiaria y, al final, un mayor costo social», afirmó.
Villamizar insistió en que la Junta Directiva no anticipará el fin del ciclo restrictivo y advirtió que reducir las tasas antes de tiempo podría poner en riesgo el proceso de desinflación.
«Recortar antes de tiempo sería vender tranquilidad hoy y comprar un problema de menor crecimiento mañana», señaló.
El mensaje para el nuevo gobierno
Frente a la llegada del gobierno de Abelardo de la Espriella, Villamizar aclaró que las decisiones del Banco no responden a consideraciones políticas, sino a variables macroeconómicas.
Sin embargo, sostuvo que una política fiscal responsable facilitaría el trabajo de la autoridad monetaria.
«Lo que ancla las expectativas son cosas como la disciplina fiscal, el respeto por las reglas, la seguridad jurídica y una agenda que vuelva a poner la inversión en el centro», aseguró.
En ese sentido, consideró que la primera señal del nuevo Gobierno debe ser recuperar la credibilidad de las finanzas públicas.
«La primera acción debería ser credibilidad fiscal desde el día uno. No grandes anuncios: números que cierren, metas realistas de gasto y recaudo, una revisión seria de la calidad del gasto, respeto por la regla fiscal y señales inequívocas de independencia del Banco», afirmó.
También advirtió que uno de los principales riesgos es que la política monetaria termine condicionada por una situación fiscal insostenible.
Villamizar alertó que el mayor riesgo para la economía es que niveles de inflación entre 5 % y 6 % comiencen a ser percibidos como normales.
«Ese es el momento peligroso: cuando la inflación deja de sorprender y empieza a indexar decisiones», afirmó.
A esa situación sumó otros factores que podrían seguir presionando los precios, como el incremento del salario mínimo, los precios regulados, el posible fenómeno de El Niño, las tensiones geopolíticas y una eventual depreciación del peso.
Pese a ello, destacó que el Banco mantiene como objetivo alcanzar una inflación del 3 % y descartó modificar esa meta.
«Elevar la meta cuando no se ha logrado cumplirla enviaría una señal de complacencia. La meta de 3 % no es un capricho; es un ancla», concluyó.
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