Colombia se posiciona como el único país de América Latina que, habiendo pasado siete años desde el inicio de la pandemia, no logrará converger a la meta de inflación establecida por el banco central, de acuerdo con Ernesto Revilla, economista jefe de Citi para la región.
Mientras la mayoría de sus vecinos andinos y potencias regionales muestran signos de estabilización, la economía colombiana enfrenta una persistencia inflacionaria que la obliga a mantener medidas restrictivas por más tiempo de lo previsto.
Según el análisis presentado, Colombia registra una inflación que se ha quedado estancada en niveles elevados. Para el cierre de 2026, la entidad proyecta un Índice de Precios al Consumidor (IPC) del 6,2 %, y aunque se espera una reducción significativa para 2027, situándose en un 4,2 %, esta cifra aún se mantendrá ligeramente por encima del objetivo del Banco de la República.
Este fenómeno se atribuye a factores como el incremento del salario mínimo proyectado para 2027, que ha contribuido a elevar las expectativas de precios, dificultando la labor de la autoridad monetaria.
Como respuesta, Citi señaló que el BanRep ha tomado un camino contrario al de otros bancos centrales de la región, incrementando recientemente la tasa de interés en 75 puntos base para situarla en un 12 %. Por eso estima que la tasa terminal para 2026 podría oscilar entre el 12,25 % y el 12,50 %.
Otros indicadores clave para el país
Para Colombia, Citi proyecta un crecimiento económico del 2,5 % en 2026 y del 2,4 % en 2027. No obstante, existe un sesgo al alza si se logran realizar ajustes fiscales y regulatorios que incrementen la confianza de la inversión.
Además, el principal desafío a corto plazo es el fiscal. Según Revilla, el mercado mantiene el beneficio de la duda sobre el nuevo gobierno, esperando detalles sobre el ajuste del gasto, impuestos y reformas procrecimiento en sus primeros 100 días.
En este contexto, Colombia destaca como el segundo caso de la región que más ha logrado reducir su riesgo país en el último año, solo superado por Argentina.
En consecuencia, el peso colombiano ha mostrado una fortaleza sorprendente frente a un dólar globalmente débil. Las proyecciones de la entidad sitúan la tasa de cambio en torno a los $3.500 – $3.527 hacia finales de 2026.
Panorama regional: La brecha con los vecinos
En contraste con Colombia, Perú se consolida como el referente de estabilidad, con una inflación proyectada del 3,4 % para 2026 y un 2,5 % para 2027, situándose plenamente dentro del rango meta.
Por su parte, aunque países como México y Brasil también tendrán una inflación por encima de sus objetivos en 2026, las proyecciones indican que para 2027 habrán logrado converger, dejando a Colombia como la única excepción en este proceso de normalización pospandemia.
Un riesgo latente para toda la región, y con especial énfasis en Colombia, es el fenómeno climatológico de El Niño, cuya probabilidad de ser fuerte o muy fuerte supera el 50 % para la segunda mitad de 2026.
En el caso colombiano, este evento representa un peligro directo para la generación hidroeléctrica, lo que podría obligar al uso de combustibles más caros para producir energía, presionando nuevamente la inflación al alza y afectando el crecimiento económico.
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