América Latina presenta una creciente divergencia en las trayectorias de inflación y tasas de interés. Mientras países como Brasil y Chile avanzan hacia una flexibilización monetaria apoyada en una inflación más controlada, Colombia y México enfrentan vientos en contra.
Un análisis de Citi se refirió a políticas internas que han obligado a Colombia y México a mantener o incluso endurecer sus posturas restrictivas, sumadas a factores idiosincrásicos como la rigidez del mercado laboral y los ajustes en los salarios mínimos.
Colombia se ha convertido en el caso más destacado de esta postura restrictiva. Tras un cierre de 2025 donde el crecimiento económico (2,6 %) se asentó “sobre una base más firme pero desigual”, según Citi, la dinámica inflacionaria ha dado un giro preocupante.
El Índice de Precios al Consumidor (IPC) comenzó su ascenso en el primer mes del año (variación del 5,35 %) con restaurantes, hoteles, transporte y alimentación explicando la mayor parte de los resultados como sectores formal-intensivos en mano de obra ajustando los precios, de acuerdo con el informe.

La firma anticipa que la persistencia inflacionaria se mantendrá en el primer trimestre por la carga del incremento del salario mínimo (23,7 %) por encima de la productividad, a pesar de que este se encuentra en revisión judicial por parte del Consejo de Estado, pues los ajustes en precios, salarios y contratos se mantendrán.
En medio de este escenario, la Junta Directiva del Banco de la República aumentó la tasa de interés en 100 puntos básicos hasta el 10,25 %, citando un fuerte aumento en las expectativas de inflación tras la decisión salarial, la persistencia de la inflación en los servicios y un déficit de cuenta corriente en aumento.
Según las proyecciones del emisor, la inflación general cerraría el año en 6,3 % antes de relajarse hasta el 3,7 % a finales de 2027, validando la necesidad de un ajuste más fuerte en política monetaria para volver a anclar las expectativas. Citi anticipa un ciclo de subidas corto que le sume otros 150 puntos básicos a la tasa, que llegaría al 11,75 % en cuestión de meses.

El análisis también destaca presiones a corto plazo sobre el gasto público y la tendencia a instrumentos extraordinarios durante episodios de déficit de ingresos, haciendo referencia a la declaratoria de una nueva emergencia económica por parte del Gobierno, la cual llegó con “una estructura de impuestos sobre la riqueza corporativa como parte de la estrategia de financiación”.
Citi reveló que proyecta para el cierre de este año un crecimiento del 3,2 % en el PIB y una inflación en 5,4 % a diciembre.
Brasil, Chile y México: Caminos opuestos
En contraste con la urgencia colombiana, el resto de la región expone matices distintos.
Brasil muestra un panorama de inflación en mejora, respaldado por la apreciación de su moneda y el reanclaje de expectativas hacia la meta del 3 %. Se espera que el banco central inicie recortes de tasas en marzo de 2026.
Por su parte, Chile cerró 2025 con una inflación dentro del rango meta y un impulso notable en sectores no mineros, lo que permitiría un último ajuste a la baja para situar la tasa en 4,25 %.
Aunque el Banxico podría realizar recortes aislados, mantiene una postura mayormente restrictiva. Al igual que Colombia, México enfrenta presiones por un aumento del 13 % en el salario mínimo y alzas en impuestos específicos (bebidas azucaradas y tabaco), lo que mantiene la inflación subyacente por encima del 4 %.
A diferencia de los bienes, la inflación de servicios sigue siendo elevada en toda la región debido a mercados laborales ajustados y salarios reales históricamente altos.
Indicadores económicos para Colombia: histórico y proyección

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