Comprar vivienda en Colombia será más difícil por estas razones

La dificultad para comprar vivienda en Colombia se extenderá al segmendo de usadas e incluso impactará los arriendos.

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Comprar vivienda en Colombia entra en una fase más exigente en este 2026. La reciente decisión del Banco de la República de elevar su tasa de intervención volvió a tensionar el mercado inmobiliario y encendió alertas entre constructores, analistas y entidades financieras, que anticipan un freno en la demanda y un encarecimiento sostenido del crédito hipotecario durante los próximos meses. 

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Aunque el ajuste monetario todavía no se refleja de forma plena en las cuotas que pagan los hogares, el impacto comienza a proyectarse con claridad. En su primera reunión del año, la Junta Directiva del emisor votó por mayoría subir en 100 puntos básicos la tasa de interés, llevándola a 10,25 %, un nivel que no se observaba desde hace dos años y que marca un giro frente al ciclo de recortes que se había iniciado a finales de 2024. 

¿Por qué será más difícil comprar vivienda en Colombia? 

El aumento de la tasa de intervención tiene implicaciones directas sobre el costo del dinero en toda la economía. En la práctica, cuando el Banco de la República endurece su política monetaria, los créditos se vuelven más caros, se reduce la capacidad de endeudamiento de los hogares y se desacelera el consumo. La vivienda, uno de los sectores más sensibles a los movimientos de tasas, es de los primeros en sentir el efecto. 

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Desde el sector constructor ya se cuantifican los posibles impactos. Camacol Bogotá estima que un incremento de un punto porcentual en las tasas puede traducirse en una reducción cercana al 6 % en las ventas de vivienda de interés social. “Encontramos que la reacción de las ventas en el segmento de vivienda de interés social es de una reducción del 6 %. Dicho eso, aumenta un punto la tasa de interés y se reducen las ventas”, explicó Edwin Chiriví, presidente del gremio en la capital en entrevista con Noticias Uno. 

El actual ciclo de endurecimiento monetario ocurre en un contexto particular: la brecha entre la inflación y la tasa de intervención se ha ampliado de forma significativa. Mientras que entre 2014 y 2022 esa diferencia fue relativamente acotada, hoy se encuentra en niveles históricamente altos. “Esa diferencia se ha aumentado de manera muy importante. Ha llegado al 3 % y con este último movimiento llega al 5,1 %”, advirtió Jairo Villabona, exdirector de la DIAN, al referirse a la distancia entre el costo del dinero y la inflación. 

Con corte a diciembre de 2025, el Índice de Precios al Consumidor se ubicó en 5,1 %, aún lejos de la meta del 3 % que persigue el Banco de la República. Para la autoridad monetaria, este desanclaje inflacionario explica la necesidad de priorizar la estabilidad de precios, incluso a costa de un menor crecimiento económico en el corto plazo. 

Efectos en el precio de vivienda nueva, usada y arriendos 

El encarecimiento del crédito no solo afecta la compra de vivienda nueva. Gremios del sector inmobiliario advierten que el impacto se extenderá al mercado de vivienda usada y a los arriendos, presionando precios y modificando decisiones de inversión. 

“Esto se va a traducir en presiones en los precios de la vivienda usada y de los arrendamientos, y a su vez en un panorama de inflación mayor para 2026”, agregó al mismo medio Mario Ramírez, presidente de la Federación Colombiana de Lonjas de Propiedad Raíz (Fedelonjas).

Comprar vivienda en Colombia será más difícil por estas razones

En la práctica, tasas más altas implican cuotas mensuales más elevadas, mayor exigencia en ingresos y una reducción en la capacidad de compra de los hogares, especialmente en segmentos medios y bajos. 

Qué anticipan los bancos y el mercado sobre las tasas de interés

Las entidades financieras ya ajustaron sus escenarios. BNP Paribas mantiene una visión de “no consenso” sobre una tasa terminal del 12,5 %, mientras que el Banco de Occidente prevé que los incrementos continúen hasta alcanzar el 12 % a mediados de 2026. Goldman Sachs estima un aumento acumulado que llevaría la tasa a 11,75 % este año, y BBVA Research anticipa un ajuste total de hasta 300 puntos básicos de forma relativamente rápida.

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Estas proyecciones refuerzan la lectura de que la Junta del emisor está priorizando su credibilidad y el control de la inflación, tras varios años de incumplimiento de la meta, incluso si eso implica sacrificar dinamismo económico. 

Hacia adelante, los analistas coinciden en que el mercado de vivienda enfrentará un entorno más restrictivo, con menor ritmo de ventas, ajustes en precios y mayor cautela por parte de compradores e inversionistas. Goldman Sachs ya ajustó a la baja su previsión de crecimiento del PIB para 2026 a 2,4 %, reflejando los costos del endurecimiento monetario. 

Para los hogares, el mensaje es claro: el acceso a la vivienda será más exigente. Para el sector constructor y financiero, el reto estará en adaptarse a un ciclo prolongado de tasas altas sin comprometer la sostenibilidad del mercado. Lo que ocurra en las próximas decisiones del Banco de la República será clave para definir si este escenario se profundiza o comienza a moderarse.