En los últimos días se ha intensificado el tema de desindexar los precios de la Vivienda de Interés Social (VIS) y Vivienda de Interés Prioritario (VIP) del salario mínimo por medio de un decreto con fuerza de ley, medida anunciada por el Gobierno del actual presidente Gustavo Petro.
Sin embargo, expertos aseguran que la decisión, más allá de traer un alivio para el sector, incrementaría la incertidumbre y pondría en riesgo la poca recuperación que han logrado.
Para entrar en contexto, cabe recordar que, en Colombia, el precio de viviendas VIS y VIP definido por el salario mínimo es solo para el tope, pero teniendo en cuenta el incremento tan alto que decretó el Gobierno para el salario mínimo, se ven afectados otros factores como la mano de obra, costo en materiales, suelo, ahorros, subsidios, etc.
Destacado: Pese a advertencias, Gobierno Petro insiste en decreto para desindexar precios de viviendas

En ese sentido, Valora Analitik consultó con Luis Aurelio Diaz, presidente del Grupo Oikos, quien en primer lugar dejó claro que este aumento subirá entre un 12 % y 18 % los costos de una construcción.
Al ser consultado por la viabilidad del decreto, fue enfático al decir que “esto realmente es un error”.
Y agregó: “En los precios de las viviendas VIP y VIS es un tope al que puede llegar el constructor. Ese máximo se da para que pueda haber cierre financiero en todas las diferentes regionales como Bogotá, que es una zona que la tierra cuesta mucho”.
Pero en otras regionales, menciona el directivo, no siempre se llega al tope, “lo cual hace que esto al reducirlo o al desindexarlo puede generar un problema de oferta de Vivienda de Interés Social muy delicada en los próximos años. La gente no va a tener la posibilidad de ver proyectos en el mercado para tomar decisiones de compra”.
De hecho, alertó que este es un tema que “hay que tener mucho cuidado cómo se maneja, so pena de meter en crisis al sector constructor y a los clientes”.

Con respecto a la información que revela el Gobierno Petro, advierte que, más que el problema, es la forma como ellos comunican las cosas, señalando que deberían ser más cuidadosos al momento de anunciar algo tan delicado.
“No puede (el Gobierno) simplemente pensar que eso que está pasando no tendrá un impacto para el sector privado, y tratarlo con las palabras y los términos que lo ha tratado”.
Al mismo tiempo, afirma que el tipo de comunicación que utilizan “genera malestar con el sector privado, los clientes y, al final del día, le pega al aparato productivo que es lo que cualquier gobierno debe tratar de salvaguardar para que la economía funcione”.




