La tasa de cambio en Colombia inició abril con una presión al alza, abriendo en $3.686. Esto representa un incremento de $11 frente al cierre de ayer ($3.675), en una jornada donde el alivio internacional por el desplome de los precios del petróleo choca de frente con la incertidumbre política interna tras la fractura en la Junta Directiva del Banco de la República.
El mercado global respira con optimismo ante la posibilidad inminente de un cese al fuego en Oriente Próximo.
La Casa Blanca confirmó que el presidente Donald Trump se dirigirá al mundo esta noche para hablar sobre el fin de la guerra en Irán. Según la portavoz Karoline Leavitt, los objetivos militares se han cumplido y se espera una retirada total en un plazo de dos a tres semanas.
En un giro estratégico, Trump sugirió que la seguridad del Estrecho de Ormuz quedará en manos de países interesados en el flujo energético, mencionando específicamente a Francia y China.
Ante estas señales de desescalada, el petróleo ha perdido su «prima de guerra». El WTI cayó un 4 % hasta los US$97,32, mientras que el Brent finalmente perforó a la baja la barrera psicológica de los US$100.
A esto se suma el anuncio de que las empresas de Estados Unidos crearon más empleos de lo previsto en marzo, al sumar 62.000 plazas, según datos de ADP Research, lo que sugiere que el mercado laboral podría estar estabilizándose.
El peso colombiano ante fuerzas opuestas
Rodrigo Lama, director de negocios de la fintech Global66, señaló que el dólar ha enfrentado una semana de transición crítica. Si bien la incertidumbre geopolítica ha mantenido al billete verde como refugio, el optimismo diplomático podría cambiar el juego.

«Si se concreta la desescalada, el petróleo podría corregir hacia los US$80-US$85. Bajo este escenario de mayor apetito por riesgo, el peso colombiano tendría espacio para fortalecerse hacia niveles de $3.600–$3.630«, dijo.
Crisis en la Junta Directiva del BanRep
En el frente interno, ayer, el Banco de la República cumplió con la expectativa del mercado y subió las tasas de interés 100 puntos básicos, situándolas en 11,25 %. Sin embargo, la noticia no fue el aumento, sino la ruptura institucional.
El ministro de Hacienda, Germán Ávila, en un hecho sin precedentes recientes, se levantó de la mesa de votación y se ausentó de la rueda de prensa oficial. El funcionario convocó a los medios desde su despacho para manifestar que la política contractiva del emisor va en contravía de la recuperación económica, lo que genera un clima de tensión entre el Gobierno y la autoridad monetaria que el mercado cambiario suele castigar con volatilidad.
Una de las propuestas del titular de la cartera es la realización de un foro público en los próximos días, donde se discutirá el papel del Banco de la República y el manejo de la política monetaria en el país. Ávila también anunció la radicación de una nueva reforma tributaria una vez se posesione el nuevo Congreso de la República, tras las elecciones legislativas en marzo.
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