El Cóndor dejará de dar pérdidas y pisa el acelerador en nuevos proyectos internacionales

El Cóndor viene de números en rojo, sin embargo, en entrevista con Valora Analitik, su presidente, contó cómo harán frente a estos números.

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La compañía colombiana Construcciones El Cóndor registró en 2025 uno de los años más complejos de su historia reciente, marcado por una fuerte contracción en sus ingresos, el cierre de grandes proyectos de infraestructura y el reconocimiento contable de riesgos que impactaron de manera significativa sus resultados financieros. No obstante, la empresa sostiene que el proceso de reestructuración y normalización de contratos está cerca de completarse y que el ciclo de pérdidas terminará con el ejercicio de 2025, dando paso a una etapa de recuperación que se reflejará en los resultados de los próximos años.

De acuerdo con el informe financiero acumulado a diciembre de 2025, los ingresos por actividades ordinarias de la compañía sumaron $828.358 millones, lo que representó una caída cercana al 29 % frente a los $1,17 billones registrados en 2024. La disminución estuvo directamente asociada a la menor ejecución de obras y a la culminación de proyectos estratégicos que durante los últimos años habían sostenido una parte importante del flujo de ingresos de la empresa.

La contracción en los ingresos se reflejó en el deterioro del resultado neto de la compañía. El menor volumen de proyectos en ejecución, sumado a los ajustes contables asociados a riesgos contractuales y a la finalización de obras relevantes, amplió las pérdidas frente al ejercicio anterior.

Entre los proyectos que marcaron el comportamiento financiero del año se encuentran iniciativas como Río Magdalena 2 y Antioquia–Bolívar, cuya finalización redujo significativamente el nivel de actividad operativa de la compañía.

Pese a este panorama, el presidente de la empresa, Luis Alfredo Turizo, explicó a Valora Analitik que el resultado negativo forma parte de un proceso de transición que culminará este año.

“El 2025 será el último año de pérdidas para la compañía. A partir de 2026 empezaremos a ver resultados positivos y un proceso de recuperación que se reflejará con mayor claridad hacia 2027”, afirmó Turizo.

El directivo añadió que la compañía proyecta recuperar una parte significativa del valor perdido durante los últimos años, enfatizando que “antes de terminar 2027 esperamos recuperar más de $600.000 millones de las pérdidas acumuladas en este periodo. La normalización de los contratos, el cierre de procesos y la terminación de proyectos permitirán consolidar nuevamente la solvencia de la empresa”, señaló.

¿Cómo será el proceso de recuperación basado en los activos?

El plan de recuperación de la compañía se basa principalmente en la gestión estratégica de los activos de infraestructura, así como en la normalización de contratos y reclamaciones asociadas a distintos proyectos.

Según Turizo, el punto de partida fue reconocer las causas de la crisis y concentrar los esfuerzos en preservar el valor de los activos, donde “el ‘turnaround’ del Cóndor prácticamente termina en 2025. En 2026 empezamos a generar utilidades y en 2027 recuperamos gran parte del valor que se perdió durante estos años”, explicó el ejecutivo.

En ese proceso, la compañía tomó decisiones estratégicas orientadas a minimizar pérdidas en contratos complejos y a preservar su capacidad financiera.

Un ejemplo fue el manejo de contratos EPC que presentaban dificultades técnicas y financieras. En lugar de prolongar disputas contractuales, la empresa optó por cerrar proyectos incluso asumiendo pérdidas controladas.

“En algunos contratos la prioridad fue perder menos y cumplir. El caso de Magdalena 2 logró cerrarse prácticamente en equilibrio y en Ruta al Sur logramos reducir una pérdida que pudo superar los $300.000 millones a cerca de $120.000 millones”, explicó Turizo.

Esta estrategia evitó un escenario mucho más complejo para la compañía, ya que el “incumplir esos contratos habría implicado la ejecución de garantías por más de $700.000 millones. Ese escenario sí habría significado un riesgo real para la continuidad de la empresa”, agregó.

El Cóndor
El Cóndor/Archivo Valora Analitik

¿Cómo será la estrategia de expansión internacional a México y Brasil?

En paralelo con el proceso de recuperación financiera, la empresa avanza en una estrategia de internacionalización que busca diversificar las fuentes de ingresos y reducir la dependencia de los ciclos del mercado colombiano.

La compañía ya cuenta con operaciones en Estados Unidos a través de Condor USA, una filial que ha venido ampliando progresivamente su participación en proyectos de infraestructura.

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“Estados Unidos es una de las plataformas de crecimiento. Hemos venido desarrollando proyectos con disciplina en la gestión del riesgo y cada vez participamos en iniciativas de mayor tamaño”, explicó Turizo.

No obstante, la estrategia de expansión contempla nuevos mercados en América Latina.

“Estamos analizando dos mercados particularmente relevantes: México y Brasil. Son países con una escala de infraestructura que permite desarrollar estrategias de largo plazo”, indicó el presidente de la compañía.

Según el directivo, el tamaño de estos mercados es un factor determinante para la decisión, puesto que “no tiene sentido ir a países con condiciones muy similares a las de Colombia, porque se repiten los mismos ciclos económicos. En cambio, mercados como México y Brasil tienen una profundidad que permite construir estrategias más estables”, explicó.

Turizo subrayó que el ingreso a estos países será gradual y basado en alianzas estratégicas.

“No se trata de entrar de manera apresurada. Son mercados competitivos y complejos, por lo que la expansión debe hacerse con inteligencia y con un control riguroso del riesgo”, sostuvo.

Nuevos modelos de participación en concesiones

Otra de las transformaciones estratégicas de la compañía está relacionada con la forma en que participa en proyectos de concesión.

En el pasado, la empresa asumía participaciones significativas en las concesiones, lo que implicaba una mayor exposición financiera. Ahora el modelo apunta a mantener participaciones más pequeñas pero con un rol activo en la gestión de los activos.

Hoy entendemos que no necesitamos tener el 50 % de una concesión. Podemos tener entre el 10 % y el 20 %, pero aportar valor en la estructuración, financiación, construcción y operación del proyecto”, explicó Turizo.

Este enfoque busca equilibrar el riesgo financiero con la capacidad técnica de la compañía para desarrollar infraestructura.

“Queremos consolidarnos como un gestor estratégico de activos de infraestructura, con presencia en toda la cadena del proyecto”, añadió.

Llamado al Gobierno y al sector financiero

El presidente de la compañía también advirtió que parte de las dificultades del sector de infraestructura está relacionada con los retrasos en los pagos de proyectos públicos y con las limitaciones en el financiamiento del capital de trabajo.

Turizo señaló que las entidades financieras han reducido el respaldo al sector debido a la incertidumbre en los tiempos de pago del Estado.

“Hoy el sector financiero no está financiando con la misma disposición porque no está aceptando las cuentas por cobrar del Estado como respaldo para el capital de trabajo. Eso genera un problema importante para la ejecución de obra pública”, afirmó.

En ese sentido, hizo un llamado a que se normalicen los procesos de pago para evitar impactos en la cadena de construcción.

“Si el problema es de tiempo y no de capacidad de pago del Estado, entonces el sistema financiero también debe entender esa realidad. La infraestructura no puede detenerse por problemas de liquidez”, agregó.