El Fondo Monetario Internacional (FMI) publicó este martes su World Economic Outlook de abril de 2026 con una cifra que resume bien dónde está Venezuela hoy: la inflación del país llegaría a 387,4 % este año. El dato sale días después de que la propia presidenta encargada, Delcy Rodríguez advirtiera que los incrementos salariales sin respaldo generan lo que ella llamó «falsos aumentos», una señal de que incluso desde el gobierno hay conciencia de que la inflación sigue siendo un problema central.
Lo que hace más relevante el número es la comparación con el reporte anterior del FMI. En el WEO de enero de 2026, Venezuela ni siquiera aparecía en las tablas de inflación. Ahora aparece con 252 % en 2025, casi 400 % en 2026, y una baja a 94,4 % en 2027.

Que el FMI ya pueda publicar esos números dice algo sobre el mayor acceso a información de la economía venezolana desde el cambio político de enero. Pero lo que dicen esos números es que la inflación sigue siendo el problema sin resolver.
En Venezuela el PIB sube, los precios también
En cuanto a crecimiento, la historia es diferente. El FMI proyecta que el PIB de Venezuela crecerá 4,0 % en 2026 y 6,0 % en 2027, que la pondría entre las economías de mayor dinamismo de la región. La cuenta corriente también va en positivo: superávit de 7,1 % del PIB en 2026, jalado por el petróleo. El propio informe estima que el precio del crudo sube 21,4 % este año por el conflicto en Medio Oriente.

Pero ese crecimiento convive con precios subiendo casi cuatro veces al año. Felipe Capozzolo, presidente de Fedecámaras Venezuela, se lo dijo a Valora Analitik hace pocas semanas: «La economía inflacionaria que teníamos en diciembre, la seguimos teniendo ahora. Los ingresos petroleros llegan, pero los desequilibrios monetarios y fiscales que alimentan la inflación siguen ahí.”
En el panorama global, el FMI recortó su estimación de crecimiento mundial a 3,1 % para 2026, frente al 3,3 % que proyectaba en enero, y revisó al alza la inflación global a 4,4 %. Los dos movimientos se explican por el conflicto en Medio Oriente, que disparó los precios de la energía y frenó la actividad en varias regiones. Para América Latina proyecta un crecimiento de 2,3 %.
En ese contexto, Venezuela queda en una posición contradictoria: se beneficia del alza en el precio del petróleo, pero sus proyecciones son de las peores del informe. Crecer 4 % con una inflación de casi 400 % no es una buena noticia, es una señal de que el país sigue sin resolver los problemas de fondo, con o sin cambio político.




