General Motors apuesta por crecimiento sostenible y electrificación en Suramérica durante 2026

Para 2026, la compañía buscará superar ampliamente las ventas registradas en 2025.

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General Motors en su filial de Suramérica (GM) se prepara para un año 2026 ambicioso, con una estrategia que busca consolidar su posición de liderazgo en la región. Thomas Owsianski, presidente y director general de la compañía, y su equipo, delinearon los pilares de esta visión en entrevista con Valora Analitik, destacando el crecimiento de ventas, la expansión de su portafolio electrificado y una atención renovada a las necesidades de sus clientes.

El año 2025 cerró con ventas ligeramente por debajo de las 400.000 unidades en Suramérica, una cifra que GM busca superar significativamente en 2026.

«Nuestro objetivo es crecer más que el año pasado, definitivamente más de 400.000 unidades«, afirmó Owsianski. Aunque la cifra exacta aún está en discusión, la meta es recuperar y expandir la cuota de mercado.

En Colombia, la meta es aún más específica. Tras cerrar 2025 con un 8,3 % de participación de mercado, GM aspira a alcanzar una cuota de dos dígitos a mediano y largo plazo, es decir, al menos un 10 %. «Tenemos la historia, el poder de la marca, la estructura de distribuidores, las capacidades de los distribuidores y los productos para poder recuperar la cuota de mercado a niveles anteriores«, explicó el ejecutivo de la compañía. Este crecimiento, sin embargo, se concibe como «sostenible», beneficiando a la marca, los distribuidores y los clientes.

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General Motors. Imagen: Esgnews.

Electrificación con portafolio diverso

La estrategia de electrificación de GM busca adaptarse a la diversidad de los mercados suramericanos. Reconociendo que la transición a vehículos eléctricos (EV) será gradual y variará según el país, la compañía apuesta por un enfoque de «tres pilares»: vehículos de combustión interna, híbridos y eléctricos puros.

«Necesitas tener un poco de todo durante un período bastante largo», señaló Owsianski. Los vehículos de combustión seguirán siendo una parte importante del portafolio, mientras que el segmento híbrido, ya grande y en crecimiento en la región (especialmente en Colombia), recibirá un impulso significativo. La Captiva Hybrid, lanzada recientemente en Colombia, marca el inicio de una serie de modelos híbridos que se esperan para 2026.

En cuanto a los vehículos eléctricos, General Motors ya ha introducido modelos como el Bolt EV, Blazer EV, Equinox EV y Spark EV. La colaboración con socios chinos, como SGMW, es clave para expandir la oferta de EV de entrada y gama media, con modelos como la Captiva y el Spark.

Además, vehículos eléctricos de alta gama provenientes de Norteamérica complementarán el portafolio en segmentos de nicho.

La compañía reconoce que la infraestructura de carga y los incentivos gubernamentales son factores cruciales para la adopción de EV. Sin embargo, su estrategia de ofrecer una amplia gama de opciones busca satisfacer las necesidades de los clientes en cada etapa de la transición.

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General Motors. Imagen: MinTransporte.

Asistencia al cliente y adaptación al mercado

La experiencia de Owsianski en la región, incluyendo estancias en Brasil, Argentina y visitas a la mayoría de los países suramericanos, subraya la importancia de comprender las particularidades de cada mercado. «Necesitas trabajar en cada mercado de acuerdo con el entorno», enfatizó.

GM se apoya en equipos locales y una extensa red de distribuidores para adaptarse a las diferentes culturas, tipos de clientes y regulaciones. La capacidad de sourcing global, con productos provenientes de Brasil, Argentina, Norteamérica, China, Japón (Isuzu) y Corea, permite a la compañía ajustar su oferta a las demandas específicas de cada país. «Tenemos un portafolio muy grande. Puedes ajustarte al mercado», explicó Owsianski.

La compañía también está atenta a los desafíos regulatorios, como el acuerdo de libre comercio con Brasil, que expira en 2026 y podría impactar los aranceles y, por ende, los precios de los vehículos. La flexibilidad y la capacidad de adaptación son, por tanto, fundamentales para mantener la competitividad.