El informe del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF por su sigla en inglés) deja un mensaje para América Latina y particularmente para Colombia: los inversionistas seguirán llevando capital hacia mercados emergentes, pero ahora serán mucho más selectivos y castigarán con mayor fuerza a los países con dudas fiscales, debilidad institucional o incertidumbre política.
En el documento “The Long Tail of the Shock”, el IIF advierte que el mundo entró en una fase de crecimiento más lento, inflación persistente y condiciones financieras más apretadas tras el nuevo choque geopolítico y energético global. El organismo rebajó su previsión de crecimiento mundial para 2026 hacia niveles cercanos al 2,8 %, desde el 3,1 % previsto anteriormente.
Para los mercados emergentes, sin embargo, el problema no será una crisis generalizada, sino una creciente diferenciación entre ganadores y perdedores.
El IIF sostiene que los inversionistas están privilegiando economías con “reservas sólidas, marcos de política creíbles y menor exposición a riesgos energéticos y de refinanciación”.

La fortaleza de América Latina
América Latina aparece relativamente bien posicionada frente a otras regiones emergentes gracias a sus tasas reales altas, exposición a materias primas y balances externos más resilientes.
El informe afirma que la región “continúa viéndose relativamente bien” y destaca especialmente a Brasil y México por mantener fundamentos macroeconómicos sólidos.
En el caso de Brasil, el IIF resalta que el real brasileño sigue respaldado por tasas reales elevadas y un perfil externo más fuerte. México, por su parte, mantiene apoyo gracias a flujos de inversión estables y fundamentos macroeconómicos considerados sanos.
Colombia también aparece dentro del grupo de países latinoamericanos que se han beneficiado de mayores retornos financieros y exposición a commodities. El documento señala que el peso colombiano ha mostrado resiliencia por el atractivo del carry trade y por una exposición favorable a materias primas.
No obstante, el reporte también deja ver riesgos importantes para el país. En el mapa de vulnerabilidad de emergentes elaborado por el IIF, Colombia aparece en un rango de vulnerabilidad “elevada”, junto con México, Perú, Brasil y Chile.
El organismo explica que el mercado está diferenciando entre países con espacio fiscal y credibilidad institucional y aquellos donde los mayores costos financieros podrían amplificar los riesgos macroeconómicos.
“Las economías con menor espacio fiscal enfrentan un ajuste mucho más difícil a medida que aumentan simultáneamente la inflación, los costos de endeudamiento y las presiones de financiamiento externo”, señala el documento.

Economía de Colombia perdería dinamismo
El espacio fiscal cobra especial relevancia para Colombia en momentos en que persisten discusiones sobre el deterioro y la sostenibilidad de las finanzas públicas, así como el cumplimiento de la Regla Fiscal.
El IIF advierte que los flujos de capital seguirán llegando a emergentes, pero de forma más selectiva, privilegiando países con “instituciones fuertes, marcos de política creíbles y posiciones externas resilientes”.
Además, las proyecciones del IIF muestran que Colombia podría completar en 2027 tres años consecutivos de desaceleración económica.
Según las estimaciones del organismo, el crecimiento del PIB pasaría de 2,6 % en 2025 a 2,3 % en 2026 y luego a 2,1 % en 2027. Esto implicaría una pérdida gradual de dinamismo en medio de un entorno internacional más complejo y de mayores exigencias para atraer inversión extranjera.
El informe además anticipa una moderación de los flujos hacia emergentes durante 2026. Los ingresos de capital no residente pasarían de US$1,35 billones en 2025 a cerca de US$1,24 billones en 2026.
Aunque el monto sigue siendo elevado, el IIF advierte que los inversionistas están siendo mucho más cuidadosos con los riesgos políticos y fiscales.
El reporte menciona que el capital “no está desapareciendo de los emergentes, pero se está volviendo más difícil de atraer y más fácil de perder”.
Para Colombia, el contexto es especialmente sensible por la proximidad del ciclo electoral de 2026 y las preocupaciones del mercado sobre reformas económicas, estabilidad regulatoria y sostenibilidad fiscal.
En escenarios de volatilidad global, los inversionistas suelen exigir mayores primas de riesgo a economías donde existen dudas sobre la capacidad institucional o la disciplina fiscal.
El IIF también alerta que los países con menor capacidad para absorber choques externos podrían enfrentar un deterioro más rápido de las condiciones financieras.
Según el organismo, el ajuste global ya se está trasladando desde los precios hacia “la producción, los balances financieros y las condiciones de financiamiento”.
En términos regionales, el IIF prevé que América Latina desacelere desde 2,1 % en 2025 a 1,9 % en 2026, reflejando el impacto de tasas altas, menor crecimiento global y mayor selectividad de capitales.
La combinación de crecimiento más débil, tasas internacionales elevadas y selectividad de capital podría convertirse en un reto importante para varios gobiernos de la región. En el caso colombiano, el principal mensaje del informe es que mantener la confianza inversionista dependerá menos del contexto global y más de señales internas sobre estabilidad fiscal, credibilidad económica y certidumbre política.
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