Industria petrolera de Venezuela se encuentra en estado crítico y su recuperación tardará décadas

Una infraestructura en ruinas, una deuda masiva y una pérdida irreversible de capital humano ha dejado al sector en una situación de extrema fragilidad.

Compártelo en:

Un informe de la plataforma de noticias, datos y estadísticas para los mercados financieros PiQ advierte que la industria petrolera de Venezuela no es un «premio» listo para ser aprovechado, sino un desastre estructural cuya rehabilitación requerirá un esfuerzo sostenido de décadas, no meses.

Recomendado: El panorama petrolero que Trump encontrará en Venezuela tras la captura de Maduro

Según el análisis, la combinación de una infraestructura en ruinas, una deuda masiva y una pérdida irreversible de capital humano ha dejado al sector en una situación de extrema fragilidad.

De acuerdo con la publicación, en 1998, antes de la llegada de Hugo Chávez al poder, Venezuela producía aproximadamente 3,2 millones de barriles por día (bpd). Para finales de 2025, la producción se estima apenas entre 900.000 y un millón de bpd.

La plataforma señaló en su informe que esta debacle no es coyuntural, sino el resultado de décadas de desinversión y decisiones políticas que priorizaron el gasto social sobre el mantenimiento técnico.

También destacó que, aunque Venezuela posee las mayores reservas probadas del mundo (303.000 millones de barriles), el 77 % de este crudo es extrapesado, es decir, a temperatura ambiente, no puede fluir por las tuberías, por lo que debe ser mezclado con diluyentes importados o procesado en mejoradores especializados.

Infraestructura en ruinas y falta de técnicos

La plataforma PiQ señala en su artículo que la infraestructura del país está «colapsando».

Por ejemplo, en el Complejo Industrial José, clave para convertir el crudo extrapesado en petróleo comercializable, se opera de forma intermitente. Fallas recientes han dejado fuera de servicio 500.000 bpd de capacidad de mejoramiento.

Por otra parte, con una capacidad nominal de 1,46 millones de bpd, las refinerías nacionales operan apenas a un 20-30 % de lo que podrían, lo que ha obligado al país a importar gasolina desde 2012.

Además, Venezuela no puede exportar su producto principal sin importar crudo ligero o nafta de países como Rusia o Irán. Si estos suministros se interrumpen por más de seis semanas, la producción cae drásticamente.

Así mismo, uno de los mayores obstáculos para la recuperación de la industria petrolera en Venezuela es la pérdida de talento técnico. Tras el paro de 2002-2003, el gobierno despidió a más de 18.000 empleados especializados, incluidos ingenieros y geólogos con décadas de experiencia.

Este «éxodo de cerebros», como lo llamó PiQ, continúa hoy, con personal calificado trabajando ahora para competidores en Colombia, Canadá o el Medio Oriente. La firma advierte que este conocimiento institucional no se puede comprar ni recuperar rápidamente.

Una recuperación de miles de millones

Para que Venezuela regrese a sus niveles de producción de 1998, se necesitaría una inversión de entre los US$10.000 y los US$58.000 millones, según analistas.

Incluso bajo condiciones ideales de estabilidad política y alivio de sanciones, alcanzar una recuperación significativa tomaría de 5 a 10 años como mínimo, mientras que una rehabilitación total del sector podría llevar décadas.

A esto se suma el hecho de que China compra entre el 80 % y el 85 % de las exportaciones petroleras venezolanas (unos 600.000 bpd). Sin embargo, gran parte de este flujo se destina al pago de la deuda acumulada con Beijing, que alcanzó los US$60.000 millones en préstamos. PDVSA enfrenta una deuda financiera consolidada de aproximadamente US$34.700 millones, aunque sus obligaciones totales podrían superar los US$150.000 millones.

En conclusión, según PiQ, cualquier análisis que sugiera un rápido aumento de la producción venezolana para inundar los mercados globales ignora la devastación técnica y operativa que ha sufrido la industria en los últimos 25 años.