Inestabilidad normativa y riesgo país hunden la inversión en Colombia

Según análisis de Corficolombiana y del Observatorio Fiscal de la Universidad Javeriana, el país viene mostrado un deterioro significativo.

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Colombia enfrenta una caída en su capacidad para atraer y materializar capital al punto que la inversión llegó el año pasado a su nivel más bajo en dos décadas. Los expertos han atribuido esta dinámica a una burocracia asfixiante y una percepción de riesgo que encarece el financiamiento.

Según análisis de Corficolombiana y del Observatorio Fiscal de la Universidad Javeriana, el país se encuentra en una posición desventajosa frente a sus pares de la región.

De hecho, Colombia es el país que más capacidad de inversión ha perdido frente a Perú, Chile y Brasil, de acuerdo con el informe del Observatorio Fiscal de la Universidad Javeriana.

Mientras que en 2015 la formación bruta de capital fijo representaba el 23,4 % del PIB, para el año 2025 se desplomó al 15,2 %. Esta reducción de 8,2 puntos porcentuales es la más drástica del grupo analizado, dejando a Colombia en el nivel más bajo de inversión en 2025, incluso por debajo de Brasil, que históricamente registraba niveles inferiores.

En contraste, Chile y Perú han logrado mantener niveles de inversión relativamente altos y estables. Esta pérdida de posición relativa es crítica, ya que, según los académicos del grupo, «reduce la capacidad de la economía para expandirse en el mediano plazo».

El riesgo país y el costo de financiarse

El riesgo país en Colombia, medido por el Emerging Market Bond Index (EMBI), ha mostrado un deterioro significativo. Después de 2021, el país pasó a ser percibido como el que tiene la economía más riesgosa de la región, superando a Brasil.

Esto tiene consecuencias directas en las condiciones de financiamiento, pues un mayor riesgo implica que tanto el sector público como el privado deben pagar más por el crédito al ver aumentos en las tasas de interés.

El encarecimiento del crédito reduce la rentabilidad de nuevos proyectos, frenando las decisiones de expansión productiva.

En consecuencia, la deuda del Gobierno se encarece, generando presión fiscal. El Observatorio de la Javeriana anticipó que para 2027, el pago de intereses será el segundo sector más grande del Presupuesto General de la Nación, superando incluso a la salud.

Corficolombiana reportó que, en el mercado local, la curva de rendimientos de los títulos de deuda (TES) se desvalorizó cerca de 38 puntos básicos recientemente, en un entorno de mayor ruido político local.

La trampa regulatoria

Corficolombiana calificó el entorno institucional como una debilidad estructural, denominándolo «la trampa regulatoria».

Según su diagnóstico, la inseguridad jurídica, los trámites prolongados y la inestabilidad normativa actúan como un «impuesto invisible a la inversión». Solo en 2025 se emitieron 1.321 normas (cerca de 4 por día), un aumento del 104 % respecto a la etapa prepandemia.

Hoy por hoy, Colombia es el quinto país más complejo del mundo para hacer negocios, de acuerdo con el Índice de Complejidad para Hacer Negocios de TMF Group.

Esta parálisis afecta sectores estratégicos. En energía, obtener una licencia ambiental puede tardar entre 3 y 7 años, generando una brecha de inversión de más de $80 billones entre 2021 y 2025. En infraestructura, solo 4 de los 7 proyectos viales 5G están en obra, y en vivienda, el programa Mi Casa Ya redujo sus beneficios de 60.000 hogares anuales a solo 8.650 en 2025.

Además, el país ocupa el puesto 129 de 143 en eficiencia administrativa y el 95 de 143 en el Índice de Estado de Derecho del World Justice Project.

Esto se refleja en el hecho de que una empresa promedio destina 5.237 horas al año a trámites, lo que equivale a más de dos empleados de tiempo completo o al 20 % del personal en microempresas.

¿Qué buscan los inversionistas y cómo recuperarlos?

Para los inversionistas, la elección de un destino depende de la previsibilidad y la estabilidad. Según el Observatorio de la Javeriana, no toda deuda es igual: prefieren países que se endeudan para infraestructura productiva (que genera capacidad de pago futura) que aquellos que lo hacen para gasto corriente.

«La inversión no regresa sola. Regresa cuando las reglas son claras, cuando los tiempos son predecibles y cuando el Estado cumple sus compromisos», señaló al respecto Corficolombiana.

Por ello, sugieren al Gobierno una mejora normativa que comienza por adoptar los pilares de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), incluyendo análisis de impacto obligatorio y depuración de normas obsoletas.

La firma también instó a revivir la articulación Público-Privada y retomar programas como el «Pacto por el Crecimiento» que firmó el Gobierno pasado con varios sectores de la economía para destrabar cuellos de botella específicos.

Corficolombiana concluyó que Colombia tiene el potencial geográfico y humano para competir, pero requiere un marco institucional que esté «a la altura del partido que el país necesita jugar». De lo contrario, el país podría quedar atrapado en una dinámica donde el alto costo de la deuda y la baja inversión se refuercen negativamente, según el Observatorio Fiscal.