El presidente del Grupo Energía Bogotá (GEB), Juan Ricardo Ortega, envió una carta al mandatario electo, Abelardo de la Espriella, en la que señaló que cerca de 55 % de los proyectos de transmisión de energía eléctrica presentan retrasos en Colombia y, además, hay 143 más en espera para su ejecución.
A lo anterior se suma que, a la fecha, apenas el 7,4 % de la capacidad de generación eléctrica prevista para 2026 ha entrado en operación y que 10,2 gigavatios permanecieron represados entre abril y junio del año. Además, XM, operador del mercado eléctrico, debió emitir 165 instrucciones de desconexión de carga con el fin de “preservar la estabilidad del sistema”.

En la misiva también se indicó que, en materia de gas, debe actualizarse la metodología para remunerar el transporte, con el objetivo de ahorrar alrededor de $700.000 millones al año y ampliar la demanda en 38,8 Giga BTU, lo que reduciría las presiones sobre las tarifas. Ortega señaló que aplazar este tipo de medidas implicará mayores costos en el corto plazo.
“Colombia enfrenta un déficit creciente de oferta nacional de gas, lo que nos ha obligado a mirar importaciones para los próximos años. Al mismo tiempo, la concentración del mercado y la incertidumbre regulatoria han contribuido a incrementos superiores a 150 % en el precio de la molécula”, manifestó el directivo.

Ortega también se aseguró que la importancia de la infraestructura energética no es menor, puesto que la energía viaja a través de redes de transmisión y el gas por los gasoductos. Por lo tanto, si no existe suficiente capacidad de infraestructura, el sistema de generación de energía pierde valor.
“Frente a fenómenos climáticos como El Niño, la mejor respuesta no es solo administrar la emergencia, sino haber construido y desarrollado la infraestructura que se requiere a tiempo”, se señaló en el documento.

Ortega enfatizó que el sector energético es transversal para la economía y la sociedad. En ese sentido, manifestó que un aumento en las facturas de energía o gas implica renuncias en alimentación, salud o educación para muchas familias colombianas. Por ello, consideró necesario revisar la focalización de los subsidios y eliminar ineficiencias que actualmente se trasladan a las tarifas de energía.
“Los errores de inclusión alcanzan 53,7 %, con un costo cercano a $3,4 billones anuales. Deben revisarse sobrecostos locales que afectan a los hogares más vulnerables. Por ejemplo, en Montería algunos contratos de alumbrado público representan 15 % de la factura de los usuarios de menores ingresos. La justicia social y la adecuada cobertura de los servicios públicos exige eficiencia”, señaló.

Las claves para solucionar los problemas de energía en Colombia
Como se mencionó anteriormente, la compañía manifestó que es necesario destrabar los proyectos de infraestructura para la transmisión de energía. En particular, iniciativas como Norte y Sogamoso son fundamentales para garantizar el abastecimiento de electricidad en Bogotá y la Sabana. Sin embargo, esto requiere decisiones institucionales, ambientales, regulatorias y prediales, por lo que también pidió acelerar la ejecución de estas obras.
En materia de gas, el GEB indicó que, si bien Colombia perdió su soberanía energética, es decir, su capacidad de producir el gas que consume y necesita recurrir a la importación, es indispensable garantizar el abastecimiento.

“La concentración del mercado y la incertidumbre regulatoria han contribuido a incrementos superiores a 300 % en el precio de la molécula”, mencionó la compañía.
En tercer lugar, hizo referencia a la situación de la empresa de servicios públicos, Air-e, y afirmó que requiere una solución estructural. Adicionó que las deudas de esta compañía ascendieron a $3,4 billones. Además, recordó que la empresa atiende a 1,3 millones de usuarios, registra pérdidas superiores a 25 % y enfrenta un deterioro financiero continuo que afecta a toda la cadena, debido al incumplimiento de sus obligaciones.

También afirmó que las temporadas de altas temperaturas no pueden seguir sorprendiendo al sistema energético colombiano. Para la compañía, el país debe anticiparse y fortalecer el respaldo de la generación térmica. Para ello, consideró necesario robustecer la infraestructura de transmisión, garantizar la entrada oportuna de los proyectos energéticos, desarrollar reservas térmicas por 730 megavatios y asegurar el suministro de gas para que las termoeléctricas puedan operar.
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Otra de las cifras que genera preocupación es que, según la empresa, existiría un déficit de oferta de energía de 58 % en 2028 y 2029. En ese contexto, los principales desafíos del sistema son la dependencia de los embalses y de la generación hidroeléctrica, que disminuye durante los periodos de altas temperaturas; el impacto de un fenómeno de El Niño sobre las tarifas por el encarecimiento de los precios en el mercado mayorista; la implementación de alertas tempranas y el desarrollo de campañas de ahorro de energía para evitar racionamientos focalizados.

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