La hoja de ruta para la soberanía energética de Colombia ha sumado definiciones clave tras las declaraciones de los máximos directivos de Ecopetrol y Petrobras.
Juan Carlos Hurtado, presidente encargado de la estatal colombiana, confirmó que el desarrollo del proyecto Sirius, ubicado estratégicamente en el Caribe, contempla un cronograma de ejecución que oscila entre los siete y ocho años. Este plan técnico ya muestra avances , particularmente en la instalación de la línea submarina, la cual ha alcanzado 90 % de ejecución. Sin embargo, el cumplimiento de los plazos depende de una gestión social y ambiental rigurosa que incluye la obtención de licencias y la culminación de procesos de consulta previa con las comunidades locales.
El componente social representa uno de los mayores desafíos logísticos para el consorcio, dado que el presidente de Petrobras en Colombia, Alcindo Moritz, estimó la necesidad de adelantar 120 consultas previas, a través de de 1.500 reuniones para asegurar la viabilidad del proyecto.
Según el cronograma previsto por Hurtado, el objetivo es cerrar estos procesos de consulta al finalizar el presente año, lo que permitiría radicar los estudios de impacto ambiental durante el primer trimestre de 2027.
Bajo esta premisa, la sanción definitiva del proyecto ocurriría a finales de ese mismo año, despejando el camino para que el primer flujo de gas de Sirius llegue al mercado nacional en el año 2030.
En el ámbito operativo, las compañías también mantienen el foco en el pozo Copoazú. Esta iniciativa, que se gestiona de manera independiente a Sirius, se encuentra actualmente en fase de pruebas.
Aunque las perforaciones iniciales han confirmado acumulaciones sólidas de hidrocarburos, lo que representa una señal positiva para el inventario energético del país, Moritz advirtió que aún se requieren operaciones y estudios adicionales para determinar con exactitud los volúmenes de energéticos presentes en el subsuelo antes de confirmar reservas comerciales definitivas.
Respecto al debate sobre el abastecimiento de gas y la posible dependencia de mercados externos, ambos directivos coinciden en que Sirius posee una estructura de costos altamente competitiva.
Moritz señaló que el yacimiento puede convivir con otras fuentes de suministro, incluyendo la importación desde Venezuela o el mercado marítimo global, ya que la demanda interna proyectada permite la participación de diversos tipos de gas.




