El nordeste antioqueño vuelve a posicionarse como un territorio clave para la llegada de inversión productiva al país. Un megaproyecto forestal que ya opera en la región y que suma una inversión cercana a US$120 millones busca consolidar una plataforma agroindustrial de gran escala, con impacto directo en el empleo rural, la sostenibilidad ambiental y el desarrollo económico regional.
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Se trata de la operación de Compañía Agrícola de la Sierra (CAS), empresa de capital chileno que está presente en Colombia desde 2006 y que ahora avanza en una nueva fase de expansión productiva e industrial en Antioquia. La compañía ha acumulado cerca de US$70 millones en inversión y proyecta US$50 millones adicionales entre 2026 y 2030, con lo que el monto total comprometido alcanza los US$120 millones.
El proyecto no solo refuerza la presencia del sector forestal en el país, sino que también representa una apuesta de largo plazo por el desarrollo territorial en zonas rurales del departamento, donde el acceso a empleo formal y oportunidades productivas sigue siendo limitado.
El megaproyecto que ya transforma el nordeste antioqueño
La operación de CAS se desarrolla en municipios como Amalfi, Vegachí, Yalí, Yolombó, San Roque, Caracolí y Maceo, territorios del nordeste de Antioquia que han comenzado a integrarse a una cadena productiva forestal de escala industrial.
En total, la compañía administra alrededor de 24.000 hectáreas en la región. De ese total, aproximadamente 14.000 hectáreas corresponden a plantaciones forestales comerciales, mientras que cerca de 9.000 hectáreas están destinadas a la conservación de bosque nativo y la protección de cuencas hídricas.
Este modelo productivo mixto —que combina producción forestal con conservación ambiental— ha sido uno de los factores que le ha permitido a la empresa acceder a financiamiento internacional y posicionarse ante mercados que exigen estándares ambientales cada vez más rigurosos.
Para Antioquia, este tipo de proyectos representa una oportunidad estratégica: no solo impulsa la economía rural, sino que también fortalece actividades productivas sostenibles alineadas con la transición energética y la bioeconomía.
En términos productivos, el proyecto ha mostrado un crecimiento significativo en los últimos años.
La cosecha forestal pasó de 42.000 toneladas en 2022 a 130.000 toneladas en 2025, y la compañía proyecta que para 2026 superará las 174.000 toneladas, con un crecimiento adicional estimado de 35.000 toneladas por año.
Este aumento responde a varios factores, entre ellos la maduración de las plantaciones forestales, la mejora en la planificación productiva y la incorporación de tecnología para optimizar la eficiencia operativa.
Según explicó Juan Pablo Orozco Salazar, gerente de CAS Colombia, la visión de la compañía en el país responde a una estrategia de largo plazo.
“El proyecto en Colombia no es una operación de corto plazo: es una inversión transformadora del territorio. Hemos convertido tierras degradadas en 14.000 hectáreas productivas, asegurando al mismo tiempo 9.000 hectáreas de bosque nativo bajo conservación. Este tipo de proyectos requiere horizontes de varias décadas, por lo que la seguridad jurídica y la estabilidad institucional de Colombia han sido factores clave para sostener la confianza de nuestros inversionistas”, explicó el directivo.

Más allá de la producción forestal, la compañía avanza en la consolidación de una plataforma industrial integrada en la región.
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Actualmente, CAS opera plantas de inmunizado de madera y producción de astilla para biomasa, un insumo clave para industrias que buscan sustituir combustibles fósiles por fuentes de energía renovables.
Adicionalmente, la empresa está desarrollando un aserradero con tecnología moderna, cuya fase comercial está prevista para iniciar a partir de 2027. Este permitirá producir madera dimensionada con mayor valor agregado y estándares de calidad orientados al sector de la construcción y aplicaciones estructurales.
La ubicación del proyecto también juega un papel clave en su competitividad. La cercanía con el Valle de Aburrá, uno de los principales polos industriales del país, facilita el abastecimiento de insumos y fortalece las cadenas productivas regionales.
En la actualidad, la operación de CAS genera alrededor de 160 empleos directos y 400 indirectos, principalmente en zonas rurales del nordeste antioqueño.
Sin embargo, el mayor impacto económico se espera con la expansión industrial prevista para los próximos años. Con la entrada en operación completa de sus nuevas instalaciones, la compañía proyecta alcanzar cerca de 1.500 empleos permanentes hacia 2030.
Esto podría convertir al proyecto en uno de los principales dinamizadores económicos de la región, particularmente en municipios donde la formalización laboral ha sido históricamente limitada.
El modelo de negocio de la compañía incorpora componentes ambientales y de gobernanza alineados con estándares internacionales ESG.
Entre las iniciativas destacadas se encuentran programas de captura de CO₂, restauración ecológica y monitoreo de biodiversidad en los territorios donde opera.
Además, la empresa formalizó recientemente una alianza estratégica con WWF, con el objetivo de fortalecer sus planes de conservación ambiental y seguimiento de la biodiversidad en el nordeste antioqueño.
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Este enfoque busca demostrar que la producción forestal puede desarrollarse bajo esquemas sostenibles, integrando desarrollo económico con protección ambiental.




