Durante décadas, la industria de alimentos y bebidas centró gran parte de sus estrategias de innovación en el desarrollo de nuevos sabores, lanzamientos y campañas comerciales dirigidas a captar la atención de los consumidores.
No obstante, los cambios en los hábitos de consumo y las nuevas exigencias del mercado están modificando el rumbo del sector. Hoy, la capacidad de conservar productos por más tiempo, optimizar su distribución y reducir las pérdidas a lo largo de la cadena de abastecimiento se ha convertido en un factor determinante para la competitividad.
Esta transformación quedó en evidencia durante Alimentec, uno de los principales encuentros de la industria alimentaria en América Latina, donde expertos y empresas coincidieron en que la conversación ya no gira únicamente alrededor del producto en sí, sino en torno a la forma en que este llega al consumidor y las condiciones en las que logra mantenerse apto para el consumo.
El auge de los productos listos para consumir es una muestra de esta nueva realidad. Bebidas como cafés fríos, tés funcionales y opciones enriquecidas con proteínas han ganado terreno gracias a consumidores que privilegian la practicidad y buscan alternativas adaptadas a estilos de vida cada vez más acelerados.
Las proyecciones respaldan esta tendencia. Un informe de Fortune Business Insights estima que el mercado global de cafés RTD (registrará un crecimiento cercano al 30 % en sus volúmenes de consumo durante los próximos años. Además, el valor económico de esta categoría podría alcanzar los US$42.400 millones hacia 2027.
De acuerdo con información compartida por Tetra Pak durante el evento, el crecimiento de las bebidas listas para consumir está siendo impulsado principalmente por consumidores urbanos y generaciones más jóvenes, quienes demandan productos portátiles y fáciles de integrar en su rutina diaria.
Otro fenómeno que viene cobrando fuerza es la personalización. Según datos presentados por la compañía, el interés global por las denominadas «bebidas personalizadas» aumentó más del 82 % en comparación con el año anterior, especialmente entre integrantes de la Generación Z. A esto se suma que el 48 % del mercado de café listo para consumir corresponde actualmente a referencias saborizadas o alternativas sin lácteos, de acuerdo con cifras del informe RTD Coffee Market de Mordor Intelligence.
No obstante, mientras las categorías de consumo inmediato continúan expandiéndose, el sector enfrenta otro desafío de gran magnitud: prolongar la vida útil de los alimentos sin depender exclusivamente de sistemas de refrigeración o complejas cadenas logísticas.
La preocupación no es menor. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) estima que cerca del 14 % de los alimentos producidos en el mundo se pierde entre la etapa posterior a la cosecha y el proceso de venta minorista. Esta cifra representa pérdidas económicas cercanas a los 400.000 millones de dólares anuales.
En América Latina, donde persisten dificultades relacionadas con el transporte y el almacenamiento, la búsqueda de soluciones que reduzcan el desperdicio y faciliten la distribución ha cobrado especial relevancia.
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«Las personas buscan productos que respondan a su ritmo de vida, pero también a sus prioridades de bienestar, practicidad y sostenibilidad. Eso está impulsando nuevas categorías y nuevas conversaciones dentro de toda la cadena alimentaria», explicó Javier Ranjel, director de desarrollo de negocios de Tetra Pak Andina.
¿Cómo ha cambiado la industria de procesamiento y envasado?
En este contexto, las tecnologías de procesamiento y envasado están adquiriendo un papel estratégico. Una de las soluciones presentadas durante Alimentec fue Tetra Recart, un sistema diseñado para conservar alimentos a temperatura ambiente durante periodos prolongados, facilitando su almacenamiento y optimizando la logística de distribución.
El interés creciente por este tipo de desarrollos demuestra que la innovación alimentaria está evolucionando hacia un enfoque más integral. Ya no se trata únicamente de lanzar nuevos productos al mercado, sino de garantizar que estos puedan llegar en condiciones óptimas al consumidor, reduciendo pérdidas y mejorando la eficiencia operativa.
La principal conclusión que dejó Alimentec es que el futuro del sector dependerá de la capacidad de las compañías para responder a desafíos como la sostenibilidad, la reducción del desperdicio, la eficiencia en la cadena de suministro y la adaptación a consumidores que exigen soluciones prácticas y funcionales.
En un escenario marcado por ciudades más complejas y hábitos de consumo cambiantes, conservar mejor podría convertirse en un objetivo tan importante como producir más. Lo que antes era considerado un elemento secundario —el envase y la logística asociada a él— hoy ocupa un lugar central en la estrategia de las empresas que buscan mantenerse vigentes en una industria en plena transformación.




