El mes que acaba de cerrar dejó una fotografía compleja para los mercados financieros internacionales. Por un lado, los datos macroeconómicos de las principales economías avanzadas apuntaban a un aterrizaje suave: la inflación continuaba moderándose de manera gradual, los indicadores de actividad mostraban resiliencia y los bancos centrales adoptaban una postura dependiente de los datos, sin apresurarse ni a recortar ni a subir tasas. Por el otro, un fallo judicial en Estados Unidos sacudió el tablero del comercio mundial y volvió a instalar la incertidumbre arancelaria como variable de primer orden en las decisiones de portafolio.
El hilo conductor del mes fue la decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos, que invalidó con un fallo de seis contra tres los aranceles globales impuestos por la administración bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA). La respuesta de la Casa Blanca no se hizo esperar: anunció un nuevo arancel global temporal de entre el 10 % y el 15 % bajo la Sección 122 del Trade Act de 1974.
La secuencia dejó abiertas múltiples interrogantes sobre posibles reembolsos, el alcance real de las nuevas facultades ejecutivas y el rumbo futuro del marco multilateral de comercio. La Unión Europea, cuyo proceso de ratificación del acuerdo comercial con Washington fue suspendido por el Parlamento Europeo en espera de claridad, calificó la situación de puro caos arancelario.
Estados Unidos: actividad sólida, pero con un mix de inflación incómodo
El mercado accionario estadounidense cerró el mes en terreno negativo, con el S&P 500 retrocediendo un 0,87 % hasta los 6.878,88 puntos. Sin embargo, la foto de fondo resultó más constructiva de lo que ese número sugiere. En el frente de actividad, el índice ISM manufacturero volvió a territorio de expansión con una lectura de 52,6, muy por encima de las 48,5 unidades esperadas, mientras el ISM de servicios se mantuvo en 53,8, consolidando la imagen de una economía que avanza sin señales evidentes de recesión.
El mercado laboral, por su parte, entregó señales mixtas que mantuvieron a la Reserva Federal en modo de observación. Las nóminas no agrícolas de enero superaron con holgura las expectativas al registrar 130.000 nuevos empleos frente a los 66.000 anticipados, y la tasa de desempleo bajó diez puntos básicos hasta el 4,3 %. Sin embargo, las mediciones privadas como el ADP y los datos de vacantes JOLTS decepcionaron, y las solicitudes semanales de subsidio oscilaron a uno y otro lado del consenso. Este cuadro heterogéneo refuerza la postura adoptada en las minutas del Comité de Mercado Abierto: la Fed no adelantará ningún calendario de recortes y se mantendrá dependiente de los datos, evaluando con especial cuidado la divergencia entre el IPC, que con corte a enero se moderó hasta el 2,4 % anual, y el índice PCE de diciembre, que sorprendió ligeramente al alza.
Dato clave: El PIB del cuarto trimestre de 2025 creció apenas un 1,4 % trimestral anualizado, muy por debajo del 2,8 % esperado y lejos del 4,4 % del tercer trimestre, confirmando una moderación del impulso de crecimiento hacia finales del año pasado.
Europa: desinflación avanzada y estabilidad, pese al ruido arancelario
Los mercados accionarios europeos tuvieron uno de los mejores meses de la región en lo que va de 2026. El índice Eurostoxx se valorizó un 3,20 %, cerrando en 6.138,41 puntos, apoyado en una desinflación más avanzada que en Estados Unidos y en la continuidad de la política monetaria del Banco Central Europeo. En su reunión del 5 de febrero, el BCE mantuvo sin cambios sus tasas de referencia —depósito en el 2,00 %, refinanciación en el 2,15 % y facilidad de préstamo en el 2,40 %— y adoptó un tono cauteloso que reconoce el progreso en la moderación de precios sin comprometerse con recortes inminentes.
El IPC de enero de la eurozona sorprendió a la baja al ubicarse en el 1,7 % anual, por debajo del 2 % registrado el mes anterior, mientras la inflación subyacente también cedió al 2,2 %. En términos mensuales, el índice cayó un 0,5 %, más de lo esperado, impulsado por el retroceso en energía y bienes industriales. El PIB del cuarto trimestre confirmó un crecimiento del 0,3 % trimestral y del 1,3 % anual, cifras que, aunque modestas, alejan los temores de recesión y consolidan una lectura de recuperación lenta pero sostenida. La mayor fuente de tensión para el bloque siguió siendo la disputa arancelaria con Washington, que amenaza con reabrir negociaciones apenas cerradas.
Japón brilla, China presiona y los emergentes sorprenden
En el universo de mercados desarrollados fuera de Occidente, la gran sorpresa positiva fue Japón. El índice Nikkei se disparó un 10,37 % hasta los 58.850,27 puntos, apoyado en el fortalecimiento del sector exportador y en datos que confirmaron una inflación bajo control. El IPC subyacente de enero descendió al 2,0 % anual, en línea con lo esperado, mientras el núcleo de inflación monitoreado por el Banco de Japón retrocedió al 1,7 %. La ausencia de reunión del banco central en febrero dejó sin cambios el panorama de política monetaria, aunque la lectura débil del PIB del cuarto trimestre —apenas un 0,1 % trimestral frente al 0,4 % esperado— matizó el optimismo sobre la fortaleza del ciclo doméstico.
En el extremo opuesto, China mostró señales de fragilidad en precios. El IPC de enero subió apenas un 0,2 % anual, muy por debajo del 0,4 % consensuado y significativamente menos que el 0,8 % de diciembre, mientras el índice de precios al productor continuó en terreno deflacionario con una caída del 1,4 % anual. A pesar de ello, los PMI privados mostraron mayor resiliencia: el manufacturero Caixin regresó a expansión con 50,3 puntos y el de servicios avanzó hasta 52,3. El banco central mantuvo sus tasas preferenciales en el 3 % para el plazo de un año y el 3,5 % para cinco años, reafirmando una postura de estímulo gradual. El índice Hang Seng cedió un 2,76 % en el mes.
En el bloque emergente en sentido amplio, la historia fue de moderación inflacionaria y actividad resiliente. Brasil registró un IPC de enero del 4,44 % anual en un contexto de señales mixtas de actividad, con el mercado esperando que el Banco Central mantenga su postura restrictiva. México sorprendió positivamente con un PIB del cuarto trimestre que avanzó un 0,9 % trimestral, por encima del 0,8 % esperado, mientras su inflación de enero se situó en el 3,79 % anual, ligeramente por debajo del consenso. Chile, por su parte, confirmó la convergencia de su inflación al 2,8 % anual, reforzando el sesgo prudente del Banco Central ante la incertidumbre externa. En conjunto, el índice MSCI de mercados emergentes cerró el mes con una ganancia del 5,41 %, hasta los 1.610,70 puntos.
Colombia: mercados bajo presión fiscal y revisión de expectativas de inflación
El mercado colombiano vivió un mes de particular intensidad. El índice COLTES, que mide el desempeño de la deuda pública local, registró una desvalorización del 4,54 %, mientras el índice accionario MSCI Colcap cayó un 10,18 % hasta los 2.222,92 puntos, afectado por flujos de capital extranjero, ajustes técnicos en índices internacionales y el ruido propio de un año preelectoral. El dólar se apreció un 2,61 % frente al peso colombiano, cerrando en 3.766,3 pesos, mientras el euro retrocedió marginalmente un 0,92 % en términos de la divisa local.
En el plano macroeconómico, la inflación de enero se ubicó en el 1,18 % mensual, llevando la variación anual al 5,35 %, cifra acorde con las expectativas del mercado. Los mayores aportes provinieron de restaurantes y hoteles, alimentos y transporte, que en conjunto explicaron el 79 % de la inflación del mes. El factor detrás de estas presiones es bien conocido: la indexación de precios asociada al alza del salario mínimo, que se transmite con fuerza en los primeros meses del año. La encuesta de Fedesarrollo reveló que los analistas anticipan una inflación de cierre de año del 6,41 %, por debajo del 6,5 % proyectado en enero, pero aún significativamente por encima de la meta del banco central.
Señal de alerta: Fedesarrollo proyecta que el Banco de la República podría realizar nuevas subidas de tasas de interés durante el segundo semestre del año, llevando la tasa de política monetaria a un rango de entre el 11,75 % y el 12 %, en respuesta a la persistencia inflacionaria y a los riesgos fiscales crecientes.
En el frente fiscal, el mercado estuvo especialmente atento a dos eventos. Primero, la publicación del Plan Financiero 2026 del Ministerio de Hacienda, que marcó el punto de referencia para las discusiones presupuestales del año. Segundo, el anuncio de un nuevo decreto de emergencia económica por parte del Gobierno, que elevó la percepción de riesgo fiscal entre los inversionistas y contribuyó a la cautela observada en los activos de renta fija local. En la reunión ordinaria de febrero, el Banco de la República no tomó decisión sobre la tasa de política monetaria, lo que dejó abierto el debate sobre el rumbo futuro del ciclo monetario colombiano.
En cuanto a la actividad real, el PIB de 2025 cerró con un crecimiento del 2,6 %, por debajo de las expectativas iniciales. La moderación fue más pronunciada en el último trimestre del año, cuando la economía avanzó apenas un 2,3 % anual frente al 3,6 % del trimestre anterior. Las revisiones estadísticas en agricultura y minería, sectores que pasaron de mostrar expansiones iniciales a registrar contracciones, explican en parte este ajuste. Con todo, la demanda interna demostró solidez al crecer un 3,9 %, apoyada en el consumo de los hogares (+3,6 %) y en el gasto público (+7,1 %), lo que deja al país en una posición de resiliencia moderada frente al entorno externo, aunque con presiones internas que justifican una política monetaria prudente.
El comodín geopolítico: tensiones en Medio Oriente y el impacto sobre el petróleo
En el último tramo del mes, un factor externo adicional irrumpió con fuerza: las tensiones en Medio Oriente generaron alta volatilidad en los mercados globales ante la incertidumbre sobre las acciones de Irán, Israel y Estados Unidos en torno al estrecho de Ormuz. El índice VIX de volatilidad subió un 8 %, el oro avanzó un 1,1 % —alcanzando máximos históricos por encima de los US$5.278 la onza, con un alza mensual acumulada del 7,86 %— y el petróleo Brent se disparó un 8,4 %.
La relevancia estratégica del estrecho de Ormuz es difícil de exagerar: el cierre de ese canal geográfico afectaría hasta el 20 % del transporte marítimo de petróleo mundial. Asia sería la región más golpeada, y China en particular, que mueve cerca del 30 % del flujo total por esa ruta y ha incrementado su dependencia de ese corredor de manera sostenida desde 2020.

Los precios del Brent superaron los US$80 por barril y el WTI los US$75, niveles que, de mantenerse, tendrían implicaciones inflacionarias para las economías importadoras de energía, incluida Colombia.
Perspectivas de mercado: cautela táctica, con sesgo moderado en renta variable internacional
El equipo de inversiones de Colfondos mantiene para los próximos tres meses una perspectiva neutral en renta fija local, reconociendo que las presiones inflacionarias, el ruido fiscal y la posible senda alcista del Banrep limitan el potencial de valorización de los títulos de deuda pública colombiana en el corto plazo. La renta variable local también ocupa una posición neutral, en un contexto de flujos externos volátiles, incertidumbre política y un mercado que descuenta de manera anticipada los riesgos del ciclo electoral.
En el frente internacional, la visión es algo más constructiva. La renta fija internacional se ubica en un posicionamiento neutral-positivo, apoyada en la moderación de tasas de largo plazo en Estados Unidos y Europa —los tesoros americanos a diez años cerraron el mes en el 3,94 %, con una caída de casi treinta puntos básicos— y en la expectativa de que los bancos centrales iniciarán de manera gradual sus ciclos de relajación monetaria a lo largo del año. La renta variable internacional acumula el posicionamiento positivo más claro del portafolio, respaldada por los datos sólidos de actividad, la resistencia de los márgenes corporativos y la diversificación geográfica que ofrece frente a los riesgos idiosincráticos de Colombia.
El balance de rentabilidades a febrero de 2026 ilustra la heterogeneidad del entorno:

El portafolio de alta liquidez, orientado al perfil ultraconservador, cerró el mes con una rentabilidad efectiva anual del 6,54 %, mientras los fondos con mayor componente de renta variable registraron variaciones mensuales negativas pero conservan retornos positivos en los últimos doce meses para los perfiles de mayor riesgo, con el fondo Avanza Mayor Riesgo generando un 15,09 % en el período de un año, evidenciando que la volatilidad de corto plazo no necesariamente compromete el desempeño estructural de largo plazo.
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