Los sistemas de transporte por cable continúan consolidándose como una alternativa para mejorar la movilidad en zonas de difícil acceso y alta demanda de transporte público. En Bogotá, este modelo ha permitido reducir los tiempos de desplazamiento de miles de habitantes, especialmente en sectores ubicados en laderas y áreas con limitaciones para la construcción de infraestructura vial tradicional.
Tras la puesta en funcionamiento del metro cable de Ciudad Bolívar, inaugurado en 2018, la capital avanza en la ejecución de nuevos proyectos que buscan ampliar la cobertura de este sistema. Uno de ellos es el cable aéreo de San Cristóbal, que se encuentra en su etapa final de pruebas, mientras que otro corresponde al cable de Potosí, una obra que conectará el sur de Bogotá con sectores cercanos al municipio de Soacha.
Alejandro Zambrano, director ejecutivo de la empresa Doppelmayr Colombia, compañía encargada de la construcción de varios de estos proyectos, confirmó a Valora Anlitik que el cable de Potosí ya cuenta con contrato firmado y que actualmente se encuentra a la espera de la disponibilidad de los predios necesarios para iniciar las obras.
Según explicó, la fase de diseño ya fue concluida. Sin embargo, el inicio de la construcción depende de que el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) garantice la adquisición de los terrenos requeridos para desarrollar los diferentes frentes de trabajo. Por esta razón, el contrato permanece suspendido temporalmente.
La expectativa de los responsables del proyecto es comenzar las obras en octubre de este año, siempre que las condiciones prediales permitan una ejecución continua y sin interrupciones que puedan generar retrasos o sobrecostos.
El cable aéreo de Potosí tendrá una extensión aproximada de 3,3 kilómetros y contará con cuatro estaciones. La primera estará ubicada en el Portal del Sur y la última en el barrio Potosí. Entre ambas se construirán dos estaciones intermedias: Santa Bibiana y Tres Reyes.
De acuerdo con las proyecciones entregadas por la compañía, el sistema beneficiará a cerca de 600.000 habitantes de la zona y tendrá una capacidad similar a la prevista para el cable de San Cristóbal.
En materia financiera, Zambrano explicó que el contrato fue adjudicado inicialmente por cerca de $540.000 millones. No obstante, ajustes posteriores en los diseños y nuevas solicitudes realizadas por TransMilenio para optimizar la operación y funcionalidad del sistema llevaron a una actualización presupuestal.
Actualmente, el costo estimado del proyecto ronda los $640.000 millones, cifra que contempla mejoras técnicas y operativas incorporadas durante el desarrollo de la iniciativa.
La construcción está proyectada para ejecutarse en un plazo de 24 meses. De ese total, 23 meses corresponderán a la fase de obra y un mes adicional será destinado al proceso de recepción y verificación por parte de la interventoría.
Además del proyecto de Potosí, la compañía participa en estudios relacionados con nuevas líneas de transporte por cable que podrían desarrollarse en los próximos años tanto en Bogotá como en municipios cercanos.
Uno de esos proyectos se encuentra en Soacha. La iniciativa, que presenta características similares a las del cable de Potosí, avanzó a la etapa de factibilidad luego de completar los estudios de prefactibilidad exigidos para este tipo de obras. De superar satisfactoriamente esta fase, la licitación pública podría abrirse durante el próximo año.
Aunque todavía no se han divulgado oficialmente las cifras de beneficiarios, se estima que la línea tendrá una longitud cercana a los tres kilómetros y contará con tres estaciones.

¿Qué otros proyectos de metrocables están estimados en Bogotá o sus alrededores?
Otro de los proyectos en evaluación corresponde a una conexión entre Bogotá y La Calera. Esta propuesta contempla un recorrido aproximado de 6,5 kilómetros y tendría tres estaciones: una en Bogotá, una intermedia sobre la montaña y una tercera en el municipio cundinamarqués.
De acuerdo con los estudios preliminares, este sistema no solo serviría como medio de transporte para los habitantes que se desplazan diariamente entre ambos territorios, sino que también tendría un componente turístico que fortalecería la conexión regional.
La capacidad estimada para esta línea estaría entre 2.000 y 2.500 pasajeros por hora en cada sentido, aunque los estudios técnicos continúan en desarrollo.
Dentro de los planes contemplados en el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) de Bogotá también figuran otros proyectos de teleféricos urbanos. Uno de ellos busca conectar sectores más altos de la localidad de San Cristóbal, especialmente en la zona de Juan Rey, mediante una línea adicional de aproximadamente dos kilómetros que enlazaría con una de las estaciones del cable actualmente en construcción.
Asimismo, continúa vigente la posibilidad de desarrollar un sistema en el sector de Santa Cecilia, conocido como La Mariposa. Dependiendo de los resultados de los estudios y de la evolución del proyecto Bogotá-La Calera, ambas iniciativas podrían complementarse o desarrollarse de forma independiente.
Paralelamente, Doppelmayr confirmó que asumirá la renovación integral del funicular de Monserrate, uno de los sistemas turísticos más emblemáticos de Bogotá. La empresa se encuentra finalizando los diseños y prevé iniciar la fabricación de los componentes necesarios para ejecutar las obras entre junio y octubre del próximo año.
Cable de San Cristóbal entra en la recta final
Uno de los proyectos más avanzados actualmente es el cable aéreo de San Cristóbal. La infraestructura tendrá una longitud de 2,8 kilómetros, tres estaciones y una capacidad para movilizar hasta 4.000 pasajeros por hora en cada sentido.
Las estimaciones indican que beneficiará a cerca de 400.000 habitantes de esta localidad del suroriente de Bogotá, mejorando significativamente la conexión con el sistema integrado de transporte de la ciudad.
Según informó Zambrano, el proyecto inició su fase final de ajustes técnicos, pruebas operativas y puesta en marcha. Este proceso tendrá una duración aproximada de un mes y medio, tiempo durante el cual se verificará el funcionamiento de todos los componentes del sistema antes de su entrega oficial.
La obra civil se encuentra prácticamente terminada y solo restan algunos detalles menores para concluir la infraestructura. La entrega al Instituto de Desarrollo Urbano está prevista entre agosto y septiembre, mientras que la entrada en operación para los usuarios podría producirse hacia finales de año.




