La segunda vuelta presidencial de Colombia, programada para el 21 de junio, representa mucho más que la elección de un mandatario, se trata de una definición crucial para la política fiscal, la confianza de los inversores y el crecimiento económico del país.
Según un análisis de Moody’s Ratings, los candidatos Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda presentan rumbos de política marcadamente diferentes que determinarán la trayectoria crediticia soberana de Colombia, actualmente calificada en Baa3 con perspectiva estable.
La agencia destacó en su informe que los electores deberán elegir entre un enfoque orientado al mercado y uno centrado en la intervención estatal.
Por un lado, De la Espriella propone una agenda fiscalmente restrictiva y orientada al sector privado, de acuerdo con la firma. Sus prioridades incluyen recortes drásticos del gasto público, simplificación y reducción de impuestos, y un retorno estricto a la regla fiscal con un anclaje de deuda del 55 % del PIB (frente al 60 % actual).

En materia de energía, busca expandir los hidrocarburos y la minería, reanudando la concesión de licencias de exploración. Además, su política de seguridad se inspira en el modelo de El Salvador y busca estrechar lazos con EE. UU.
Sin embargo, Moody’s cree que su perfil de ‘outsider’ y antisistema conlleva una imprevisibilidad significativa. Además, al carecer de un historial político consolidado y de apoyo orgánico en el Congreso, enfrenta un alto riesgo de ejecución para avanzar en su agenda legislativa.
Por otro lado, el senador Cepeda representa la continuidad de la agenda del actual presidente Gustavo Petro, enfocada en la redistribución y el fortalecimiento de los derechos sociales. Su plataforma prioriza la progresividad tributaria, la expansión del gasto social y programas de desarrollo rural orientados a la equidad. En el sector energético, favorece la transición hacia energías limpias y rechaza el ‘fracking’.
Sin embargo, Moody’s advierte que una victoria de Cepeda aumenta el riesgo de que no se revierta la trayectoria actual de alto gasto y déficits fiscales. Además, existe incertidumbre sobre la independencia del banco central bajo su administración y el riesgo de cambios abruptos en la política económica que podrían agravar las métricas crediticias.
Impacto en la economía y sectores clave
Cualquiera que sea el ganador, heredará un entorno complejo con amplios déficits fiscales (alrededor del 6 % del PIB en 2024 y 2025), inflación por encima del objetivo y una inversión privada debilitada.
Para Moody’s uno de los retos del nuevo mandatario será restablecer una trayectoria creíble de consolidación fiscal para estabilizar la dinámica de la deuda, que se prevé alcance el 59 % del PIB en 2025.
También será crucial lo que ocurra con el sector de petróleo, gas y energía. La agencia cree que una administración de De la Espriella mejoraría las perspectivas de reposición de reservas al fomentar la inversión privada. Por el contrario, Cepeda probablemente mantendría la suspensión de nuevas exploraciones, lo que limitaría la generación de flujo de efectivo y debilitaría la capacidad de las empresas energéticas.

Así mismo, la firma aseguró que el desempeño de los bancos en 2026 y 2027 dependerá de políticas predecibles que atraigan inversión. Al respecto, De la Espriella busca fortalecer la confianza empresarial, mientras que Cepeda propone un enfoque más intervencionista con programas de crédito liderados por el Estado, lo que podría implicar costos fiscales adicionales.
Finalmente, mientras De la Espriella enfatiza la inversión privada y la expansión de redes, Cepeda prioriza el acceso universal como objetivo social, con menor claridad sobre la rentabilidad del sector privado.
Fortaleza institucional y la necesidad de consensos
A pesar de las tensiones, Moody’s destaca que la fortaleza institucional de Colombia —incluidos los controles del poder judicial y legislativo— sigue siendo un respaldo crediticio clave que ha limitado cambios radicales de política. El próximo gobierno tendrá la tarea de designar a dos nuevos miembros del directorio del banco central, una señal vital para la independencia de la política monetaria.
La agencia subrayó que el éxito de la próxima administración dependerá críticamente de su capacidad para lograr consensos dentro de un Congreso fragmentado. Independientemente del resultado electoral, la formación de coaliciones será indispensable para aprobar reformas que estabilicen las finanzas públicas y aseguren una recuperación económica sostenible y rentable para el país.
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