El nuevo ministro de Hacienda, Miguel Gómez Martínez, definió los pilares de lo que será la relación del gobierno de Abelardo de la Espriella con el Banco de la República, centrada en un respeto absoluto por la institucionalidad y un combate frontal a la inflación, fenómeno que calificó como el mayor desafío económico actual.
El economista fue enfático en que el gobierno mandará mensajes clarísimos sobre el respeto a la autonomía del banco central. Según el jefe de la cartera de Hacienda, la relación entre ambas entidades será estrictamente institucional, tal como lo define la Constitución.
«El banco es autónomo y su función principal es proteger el valor adquisitivo del dinero», afirmó el titular de la cartera, subrayando que no se pueden desconocer las reglas constitucionales en el manejo monetario.
Ante el incremento de las tasas de interés al 12 % en la sesión del 30 de junio, producto de una subida de 75 puntos básicos (pb), el ministro aseguró que la medida es mala para la economía porque afecta el crédito y a diversos sectores productivos. No obstante, defendió la necesidad de estas acciones al considerar que la inflación es «el peor de los males».
Gómez Martínez calificó la alta inflación como una herencia del gobierno saliente y un «cáncer que corroe el sistema económico». Además, señaló con preocupación que, mientras en la mayoría del mundo los precios están bajando, en Colombia la inflación ha seguido subiendo debido a una explosión de gasto, especialmente del sector público.
«Nos hemos dedicado a gastar y eso naturalmente presiona los precios al alza», explicó el economista, haciendo referencia a cómo las familias colombianas ven que su dinero alcanza cada vez menos al ir al mercado.
Para el nuevo titular de la cartera de Hacienda, la solución a largo plazo no es presionar al banco central para bajar tasas artificialmente, sino generar crecimiento económico y disciplina fiscal.
Según dijo, con un crecimiento bajo y una inflación al alza, «todo es más difícil», por lo que el ajuste en el gasto público será fundamental para ayudar al Banco de la República en su meta de llevar la inflación al 3 % para el año 2028, tal como lo estima el equipo técnico de la entidad.
Con esta postura, el gobierno De la Espriella busca recuperar la estabilidad macroeconómica y la confianza de los mercados, enviando la señal de que el Estado volverá a tener disciplina en sus cuentas para dejar de presionar el alza de precios a través del endeudamiento y el gasto desmedido.




