Al cierre del primer mes del año, el peso colombiano registró una apreciación importante frente al dólar, pero no logró coronarse como la moneda líder de la región, como en 2025.
Según los datos consolidados de TradingView y reportes del mercado, la divisa nacional finalizó enero con una revaluación del 2,65 %, situándose en el cuarto lugar del ranking regional y siendo superada por el real brasileño, el peso chileno y el peso mexicano.

Esto mientras el dólar estadounidense terminaba el primer mes del año con una clara tendencia bajista, con el índice DXY (que mide la fuerza del dólar frente a una canasta de seis monedas principales) situándose alrededor de 96 puntos (su nivel más bajo en casi cuatro años), mientras los inversionistas les apuestan a los mercados emergentes y activos refugio, como el oro.
En Colombia, la tendencia del peso se explica en la entrada de divisas por endeudamiento externo, principalmente del Gobierno, y un diferencial de tasas que aún favorece a los activos locales han mantenido el tipo de cambio bajo presión.
Sin embargo, analistas sugieren que la volatilidad observada en la última semana de enero —donde el dólar tocó mínimos de $3.630 para luego repuntar ligeramente— refleja una toma de utilidades por parte de los inversores.

Un podio dominado por el Cono Sur y México
El real brasileño lideró la apreciación de las divisas de la región con una variación del 3,89 %, seguido de cerca por el peso chileno, que se revaluó un 2,98 %, impulsado por la recuperación en los precios del cobre.
La moneda del gigante latinoamericano llegó incluso a valorizaciones intradía superiores al 5 % en el primer mes del año, producto del interés de los inversionistas por su tasa de interés real alta, tras un ciclo de endurecimiento monetario, y la mejora en los indicadores macro del país, como la inflación, que regresó al rango objetivo del Banco Central.
Por su parte, el peso mexicano también superó al colombiano con un avance del 2,67 %, consolidando su posición como una de las divisas más resilientes debido a su profunda integración con la economía estadounidense y políticas monetarias restrictivas.
Al final de la lista quedó el peso argentino que logró una apreciación del 0,29 %.
En contraste, el sol peruano se mantuvo prácticamente plano, con un leve sesgo a la baja (-0,17 %) y fue la única moneda de las principales economías de la región que no logró terreno frente al dólar.
Los analistas creen que las economías latinoamericanas aprovecharon con mayor fuerza el ciclo favorable de los commodities y las tasas de interés atractivas, lo que terminó por mover las tasas de cambio.
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