El dólar en Colombia cerró ayer, 13 de enero, en su nivel más bajo en cuatro años, tras haberse ubicado en una cifra de US$3.629, un dato positivo para varias industrias en el país.
No obstante, desde el sector cafetero se pronunciaron frente a este hecho que -específicamente para este renglón- no resulta ser tan alentador.
En el último año, el peso colombiano se ha apreciado, pasando de $4.409 por dólar en enero de 2025, a alrededor de $3.663 el 13 de enero de 2026. Es decir, un crecimiento de 16,9 %.
Germán Bahamón, gerente de la Federación Nacional de Cafeteros (FNC) manifestó que si bien para unos este hecho es de celebrar, “para un país que vive de producir y exportar, una revaluación tan rápida tiene un costo real de perder la competitividad y se reducen los ingresos de quienes generan divisas y desarrollo económico”.
“En el café, el impacto es directo y fácil de entender. En el último año, la tasa de cambio se apreció cerca de $746 por dólar. Eso ha significado que, solo por efecto cambiario, cada carga de café ha perdido del orden de $500.000 a $550.000 por carga frente a lo que habría recibido el productor hace un año”, afirmó. En otras palabras, el mismo café hoy paga medio millón de pesos menos por carga.

En contexto, en 2025, y por primera vez en la historia, el café arábica -la variedad en la que se incluye el producto colombiano- sobrepasó la barrera de los US$4 la libra en la Bolsa de Valores de Nueva York, dejando importantes recursos para los productores nacionales, tomando como base un dólar por encima de los US$4.000.
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Dicha cotización se presentó por primera vez en febrero -y aunque registró una baja entre julio y agosto a US$2,8- durante la mayoría del año se mantuvo por encima de los US$3,5 la libra.
Ayer, 13 de enero de 2025, la libra de café comercializada en la Bolsa de Nueva York cerró en US$3,60.
Lo anterior coincidió con unas cifras muy significativas también en producción y es que los datos de la FNC mostraron que la cosecha 2024-2025 en Colombia cerró con una producción de 14,8 millones de sacos, convirtiéndose en la más alta desde 1992 y un crecimiento del 17 % frente al año anterior.
Los retos para el sector cafetero en 2025
El café se convirtió el año pasado en uno de los productos que impulsó el desempeño de las exportaciones totales y del Producto Interno Bruto (PIB) agropecuario del país.
De acuerdo con un reciente informe de Sectorial.co, el café se posicionó como la principal fuente de crecimiento del PIB agropecuario, impulsado por un aumento del 36 % en el volumen de la cosecha cafetera frente al mismo periodo de 2024, evidenciando una recuperación significativa en la productividad.
A pesar del optimismo, este centro de investigaciones expone que el sector enfrenta el riesgo de una contracción en la producción para 2026 “debido al ciclo fisiológico de los cafetales y el impacto de las lluvias”.
El café representa actualmente aproximadamente el 15,4 % del total del área cultivada en Colombia, siendo el cultivo más sembrado en el país.
“Estamos viendo un comportamiento artificial de la tasa de cambio. Los elementos técnicos que explican la tasa de cambio normalmente son movimientos en las exportaciones, en la inversión extranjera directa, en las remesas, siendo esta última la única que viene creciendo”, argumenta Alejandro Escobar, gerente de Sectorial.co.
Explica que si esas variables están cayendo la tasa de cambio debería ser alta, $4.000 o por encima, pero lo que ha ocurrido es que el indicador ha caído, básicamente por fenómenos artificiales.
“Yo endeudo externamente al país para que entren más dólares, pero estoy incurriendo es en un endeudamiento y no en un comportamiento favorable de la economía. Pasó el año pasado con el endeudamiento que se hizo con Pimco, estamos pagando esa tasa de 3,2 %. Hace poco el TES -probablemente compradores internacionales que participaron en esa nueva subasta-, y hay nuevas proyecciones de endeudamiento externo, el fenómeno que más está explicando ese comportamiento”, agregó.
En consecuencia, para Escobar el comportamiento a la baja del dólar va a impactar en materia de rentabilidad a los cafeteros y también van a pausar ritmos en materia de exportación, pero este no será el único reto.

A lo anterior se sumaría entonces el plan de renovación de cafetales y cómo va reaccionando la competencia con Brasil y Vietnam -los otros dos grandes exportadores de café en el mundo y en Estados Unidos-.
Productores en el tradicional Eje Cafetero -que incluye Quindío, Caldas, Risaralda y parte de Antioquia- así como Huila -una región clave para los cafés de alta calidad y las exportaciones premium-,Tolima, y el norte del Valle del Cauca, serían los más afectados.
Es por esto que hoy “la estrategia del sector se centra en aprovechar la coyuntura favorable en Estados Unidos y Europa y en consolidar la sostenibilidad de la cadena ante las nuevas regulaciones ambientales de la Unión Europea”.
Precisamente, a principio de este año entró en vigor el Reglamento de la Unión Europea sobre productos libres de deforestación que empezará a exigir buenas prácticas en esta materia y donde Colombia tiene una ventaja con cerca del 98 % de áreas certificadas.
Las advertencias del sector cafetero
En este escenario y pese a los retos externos, el presidente de la FNC se refirió también a otros aspectos cruciales que deben tenerse en cuenta para no impactar el dinamismo del sector.
“Cuidar la competitividad no es pedir privilegios, es proteger el ingreso rural, el empleo y las exportaciones. Hoy el cafetero recibe menos pesos por cada dólar, mientras sus costos suben por inflación, salario mínimo más alto y tasas de interés elevadas en 2026”, manifestó.
A su juicio, esa combinación reduce los márgenes y pone en riesgo la inversión y la producción. “Por eso se necesita una ruta fiscal seria y creíble, con gasto más eficiente y un recaudo que no castigue la formalidad ni la producción, para que el tipo de cambio vuelva a ser un aliado y no un freno para el país productivo”.
“La fortaleza de Colombia no se mide por una moneda artificialmente fuerte, sino por un aparato productivo competitivo, capaz de generar valor, empleo y divisas de manera sostenible”, concluyó Bahamón.




