¿Qué tanto cambiará el alza del mínimo el rumbo de la economía en 2026? Esto proyecta ANIF

El sector servicios sería uno de los más sensibles a los efectos del alza del salario mínimo.

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Si bien el 2025 fue un año de reactivación, la economía aún tiene varios retos por delante. En especial, en un contexto que incluye un incremento del 23 % en el salario mínimo, una situación fiscal compleja y un nuevo ciclo de alzas en la tasa de política monetaria. 

Así lo destacó José Ignacio López, presidente de ANIF, durante su intervención en el webinar del Fondo de Garantías sobre el panorama macroeconómico de Colombia. El director del centro de estudios compartió una radiografía de la situación actual y las proyecciones para el 2026. 

Los efectos del mínimo 

Desde el año pasado, el crecimiento económico ha comenzado a gravitar hacia tasas cercanas al 3 %. De acuerdo con el experto, ese comportamiento ha respondido en parte al empuje proporcionado por el sector servicios, lo que también se ha traducido en un mayor gasto por parte de los hogares. 

Ahora, este rubro, además de actuar como un propulsor de la economía, también es uno de los grupos más sensibles a los efectos que puedan derivarse del aumento del mínimo. Esto considerando que se trata de un sector intensivo en mano de obra, con actividades asociadas al entretenimiento, el servicio doméstico, la salud, etc.

De acuerdo con ANIF, un ejemplo de ello se evidenció en enero de 2026, mes en el que los servicios regulados lideraron el repunte inflacionario. Puntualmente, la contribución a la variación anual fue de 1,04 %.

Por el lado del mercado laboral, López hizo énfasis en que en varios sectores aún no se ha dado un tránsito completo a la implementación de la reducción de la jornada laboral. Como consecuencia, una buena parte de los ocupados gana menos de la remuneración mínima. 

“La coexistencia de una importante fracción de trabajadores con y por debajo del salario mínimo amplifica los costos del aumento y restringe el empleo formal”, señaló. 

De igual forma, se refirió al efecto que el ajuste salarial podría tener en el tejido empresarial, especialmente en las MiPymes, al tener que afrontar costos que en muchos casos integran más de la mitad de su nómina.

“Mayor rigidez en el mercado laboral podría afectar las decisiones de contratación y formalización de las empresas, sobre todo en las de menor tamaño”, resaltó. 

Por esa misma línea, se prevé que el aumento tendrá un impacto de cerca de 0,4 puntos del PIB. En este caso, las pensiones y la reducción del recaudo de impuesto de renta de personas jurídicas en el 2027 serían los rubros de mayor peso. 

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El sector servicios sería uno de los más sensibles a los efectos del mínimo. Foto: ©Janusz Pienkowski a través de Canva.com

¿Qué se viene para el 2026?

Según explicó el experto, el aumento en las tasas y la mayor oferta de deuda presionarán la curva de rendimiento en el año. Además, el desanclaje en las expectativas de inflación y las mayores necesidades de financiamiento tendrán un impacto significativo.

En lo referente a la inflación, ANIF proyecta que esta se ubique en 5,8 %. Es decir, la cifra se posicionaría por séptimo año consecutivo por fuera del rango meta del Banco de la República (3 %). 

“Estamos siendo más cautos porque pensamos que, dado que el incremento fue tan importante en materia salarial en algunas actividades, esa relación no necesariamente se va a manifestar en inflación, sino que algo se puede filtrar en menor actividad, menor empleo y eso haría que el balance de fuerzas sea un poco menor”, destacó. 

Del lado de las tasas de interés, la entidad estima que estas subirían al 11,75 %, un ajuste de 200 puntos básicos más de lo esperado previamente. La previsión responde a que mayores expectativas de inflación aumentan la probabilidad de una política monetaria más restrictiva. 

Durante su intervención, el experto también entregó algunas recomendaciones, poniendo el foco en la crisis fiscal y en la necesidad de equilibrar las cargas. 

“El siguiente Gobierno tiene que pensar en un plan para atender la situación fiscal, porque no se va a resolver en el corto plazo. Es importante que haya una estrategia de austeridad fiscal porque el margen de aumentar impuestos es limitado y la carga tributaria del sector formal es alta”, indicó.

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