Reputación, procesos judiciales y presión mediática, los puntos decisivos de la salida de Roa de Ecopetrol

Entre los analistas, la conclusión es que Ricardo Roa debió salir, y algunos exmiembros de la Junta consideraron que todo se debe a una presión mediática.

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Ricardo Roa se retiró temporalmente de su cargo como presidente de Ecopetrol. A pesar de haber sido el gerente de la campaña que llevó a Gustavo Petro a la presidencia y de estar casi tres años al frente de la estatal energética colombiana, finalmente dio un paso al costado que la Junta Directiva de la compañía terminó aprobando. Para algunos actores del sector energético, las razones detrás de la decisión del Directorio están relacionadas con la reputación de Ecopetrol, los procesos judiciales de Roa y la presión mediática y política que se ejerció para que terminara apartándose del cargo.

El presidente del sindicato más representativo de Ecopetrol, la Unión Sindical Obrera (USO), Martín Ravelo, manifestó que los nueve miembros del organismo realizaron todos los análisis y tomaron una decisión “independiente” de criterios políticos. Agregó que también escucharon a los sectores involucrados en las dinámicas de Ecopetrol, teniendo en cuenta que este sindicato había anunciado movilizaciones si Roa permanecía en el cargo.

Para Ravelo, la permanencia de Roa en la compañía tenía un grave impacto reputacional debido a las controversias en las que se ha visto inmerso, como procesos judiciales en su contra. También habló de consecuencias de tipo financiero.

“Ecopetrol está regida por las prácticas y normas de entidades estadounidenses que velan por las inversiones norteamericanas, teniendo en cuenta que la mayor cantidad de acreedores de Ecopetrol, de US$30.000 millones que debe la empresa, son de origen estadounidense”, dijo.

Agregó que las controversias en las que se vio envuelto Roa estaban teniendo un impacto en el ánimo y en el clima organizacional. También señaló que Roa tiene derecho a defenderse en sus procesos judiciales y a avanzar en ese frente sin afectar los intereses de la empresa. Incluso manifestó que la Junta directiva debía mostrar y visibilizar su independencia del Gobierno Nacional, al ser Ecopetrol una empresa propiedad del Estado colombiano.

Martín Ravelo, presidente de la Unión Sindical Obrera (USO). Imagen: USO
Martín Ravelo, presidente de la Unión Sindical Obrera (USO). Imagen: USO

De esta manera, para el presidente del sindicato, estos factores se configuran como los principales puntos que pesaron más en la balanza de los miembros del Directorio que el respaldo que el mismo presidente Petro le dio a Roa.

“Esto estaba generando un impacto serio de carácter reputacional y es conocido que la reputación de una empresa que está listada en la Bolsa de Valores de Nueva York o en cualquier otra bolsa termina impactando de manera directa en su estabilidad. Eso fue lo que nosotros observamos que estaba ocurriendo con nuestra empresa”, manifestó.

La otra cara de la moneda

Guillermo García, expresidente de la Junta de la compañía, manifestó que diversos estudios de firmas como Covington & Burling demostraron que la empresa no atravesó por una crisis reputacional.

“Tanto el tema del apartamento como el de las cuentas de la campaña política, y en eso las tres firmas que realizaron estudios en materia de riesgos reputacionales, Control Risks, Miller & Chevalier y Covington & Burling, no identificaron riesgos mayores en temas de imagen y reputación en los mercados, tanto nacionales como en la bolsa de Nueva York. Siempre hubo tranquilidad en el tiempo en que nos desempeñamos en la Junta”, agregó.

Guillermo García Realpe, expresidente de la Junta Directiva de Ecopetrol. Imagen: Senado de la República
Guillermo García Realpe, expresidente de la Junta Directiva de Ecopetrol. Imagen: Senado de la República

Incluso expresó que, si en las últimas semanas “arreciaron los ataques contra Roa”, esto se debía a que en la población “no hubo eco” de opiniones en contra del Gobierno. Según dijo, los resultados en materia económica en desempleo, inflación y crecimiento económico han sido positivos, por lo cual la oposición habría optado por enfocar sus críticas en Ecopetrol.

“Tan es así que una candidata a la Presidencia de la República le pide directamente a la Junta Directiva la suspensión del presidente Roa. En Colombia lo que se hace ejercicio, y es casi un deporte nacional, es comer ministros, tumbarlos”, dijo.

Mencionó que no se han presentado resultados tangibles y concretos que determinen la culpabilidad de Roa. Sin embargo, afirmó que la presión mediática y política ha sido alta y que, al estar conformado el Directorio por académicos y consultores, esa presión cayó sobre hombros que no están acostumbrados a gestionar una crisis de este tipo. Incluso señaló que él no habría tomado la decisión que finalmente adoptó el organismo.

Ricardo Roa, presidente de Ecopetrol. Imagen: ANH.
Ricardo Roa, presidente de Ecopetrol. Imagen: ANH.

Es decir, para García, más que un tema de reputación, líos judiciales o la necesidad de demostrar independencia frente al Gobierno Nacional, lo que verdaderamente provocó la salida de Roa fue la presión mediática y política que ejerció la oposición para separarlo del cargo. Lo ejemplificó señalando que sucesos de corrupción del pasado relacionados con la gestión de la Refinería de Cartagena (Reficar) no tuvieron la misma repercusión mediática que están teniendo los actuales.

Adicionalmente, manifestó que el ruido que se generó a causa de una posible venta de la cuenca Permian, uno de los activos más importantes de Ecopetrol en EE. UU. para la producción de crudo y gas, no pasó de ser eso: ruido mediático que nunca se materializó. Incluso dijo que los indicadores de la compañía en materia de producción, refinación, transporte, abastecimiento, mantenimiento, inversión y exploración continúan siendo positivos.

Frente a los interrogantes sobre por qué Ecopetrol registró por tercera vez en 2025 caídas en sus utilidades, manifestó que esto se debe más a los precios internacionales del crudo y a condiciones de mercado que a aspectos operativos al interior de la empresa.

¿Qué dicen los analistas?

Para Felipe Bernal, miembro del Centro Global de Energía de la Universidad de Columbia, la permanencia de Roa en el cargo pasó de ser un riesgo reputacional a convertirse en un “riesgo jurídico activo”, debido a investigaciones por tráfico de influencias y financiación de campañas ya en curso.

Hizo referencia a que la reputación en una compañía listada en bolsa no es un bien intangible, sino que se traduce en mayor o menor inversión, valorización y costo de deuda. En ese sentido, afirmó que Ecopetrol ya mostraba deterioro en sus resultados y en su percepción de riesgo. Incluso indicó que el organismo entendió que sostener a Roa en el cargo, incluso con el respaldo del Gobierno, comprometía la independencia de la empresa.

Reputación, procesos judiciales y presión mediática, los puntos decisivos de la salida de Roa de Ecopetrol

Por su parte, Julio César Vera, experto del sector y presidente de XUA Energy, expresó: “la Junta claramente vio, reiteró, que independientemente de la persona y de su presunción de inocencia, los riesgos reputacionales, patrimoniales, operativos y corporativos para la empresa de tener un presidente con tantos cuestionamientos e imputaciones de carácter penal hacían preferible que se alejara de su labor y se concentrara exclusivamente en su defensa, sin que esto distrajera a la empresa más importante del país de lo que realmente debe hacer bajo la dirección de su máxima autoridad”.

¿Qué retos le esperan al nuevo presidente de la compañía?

El presidente de la USO expresó confianza en que Juan Carlos Hurtado, quien se venía desempeñando como vicepresidente en la compañía, cuenta con la experiencia necesaria para asumir los retos que enfrenta Ecopetrol. Manifestó que su principal desafío será sostener el negocio central de la empresa: la producción de petróleo y gas. Sin embargo, Bernal también señaló que el reto no es solo crecer, sino recuperar la confianza en múltiples frentes, como el reputacional, el operativo y el jurídico.

Juan Carlos Hurtado, presidente encargado de Ecopetrol. Imagen: Ecopetrol
Juan Carlos Hurtado, presidente encargado de Ecopetrol. Imagen: Ecopetrol

Luego hizo referencia al péndulo en el que suelen oscilar empresas con características como las de Ecopetrol. Al ser una compañía estatal, sus objetivos pueden desplazarse hacia metas de política pública o hacia la maximización de utilidades para sus accionistas. Por ello, el analista indicó que la señal debe ser operar con criterios técnicos y no políticos, con el fin de impactar positivamente en bonos, financiamiento y percepción del riesgo país.

“Con un mercado de combustibles sensible, con mayor volatilidad internacional y menor participación privada, Ecopetrol no puede fallar. Cualquier disrupción operativa hoy tiene impacto inmediato en el abastecimiento. La presión sindical ya no es marginal. La USO pidió la salida de Roa y amenazó con paro. El encargado tendrá que recomponer la relación interna para evitar una crisis operativa. Ecopetrol entró en modo contención. La Junta no removió a Roa por presión política, sino para evitar que un problema personal se convirtiera en un problema estructural de la compañía. Ahora el reto no es ambición estratégica, sino disciplina operativa y credibilidad”, determinó Bernal.

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Mientras tanto, el exministro de Minas y Energía, Amylkar Acosta, concluyó que otro de los retos de Hurtado será avanzar con Hocol y la Transportadora de Gas Internacional (TGI), filial del Grupo Energía Bogotá (GEB), en el montaje de la regasificadora de Ballena, en La Guajira. También mencionó la necesidad de poner la lupa sobre el punto de regasificación en Buga (Valle del Cauca) contratado con PIO SAS, el cual necesitaría la entrada en operación. A su vez, indicó que se deben poner en marcha los tres parques eólicos que estuvieron cerca de “siniestrarse” en La Guajira.