El gerente general del Banco de la República, Leonardo Villar, presentó el más reciente Reporte de Estabilidad Financiera, destacando que, si bien el sistema financiero colombiano mantiene una posición sólida y resiliente, se han comenzado a observar señales de un menor dinamismo.
Según Villar, este comportamiento se manifiesta en la moderación de indicadores de cartera y la reaparición del riesgo de crédito como un foco de atención para las autoridades monetarias.
Por su parte, Carlos Quicazán, director de Estabilidad Financiera, destacó que entre septiembre de 2025 y marzo de 2026 los establecimientos de crédito mostraron niveles de solvencia (17,1 %) y liquidez (187 %) muy superiores a los mínimos regulatorios.

Del mismo modo, señaló que el activo creció un 2,7 % real anual, impulsado por créditos e inversiones en títulos de deuda pública (TES). Sin embargo, advirtió que la rentabilidad (ROA del 1,6 %) ha mostrado señales de estabilización tras una fase de recuperación impulsada por el menor gasto en provisiones.
Dinámica de los hogares y las empresas
Por actores, en los hogares el BanRep advirtió un aumento en el endeudamiento en relación con el ingreso disponible. Además, estos están destinando una mayor proporción de sus ingresos al pago de deudas (carga financiera), especialmente hacia entidades no vigiladas (como fintechs y sector real), las cuales tienden a otorgar créditos a perfiles de mayor riesgo. Aunque la morosidad agregada bajó, se detectan deterioros incipientes en tarjetas de crédito y libre inversión.

Por su parte, el sector corporativo ha actuado con cautela, según el informe, reduciendo su deuda como proporción del PIB en un contexto de baja inversión. Si bien la morosidad general mejoró, persisten vulnerabilidades en sectores específicos como salud y minería.
Lo anterior es producto de un contexto de alta incertidumbre y aversión al riesgo a nivel global, mientras en el país la economía enfrenta una moderación del crecimiento económico (el BanRep proyecta una expansión del 2,4 % del PIB este año) y una situación fiscal amenazante.

En lo corrido de 2026 se han intensificado los conflictos geopolíticos en Medio Oriente, lo que ha derivado en presiones inflacionarias y condiciones financieras restrictivas. Esta coyuntura ha provocado una mayor volatilidad en los mercados y revisiones a la baja en las perspectivas de crecimiento mundial.
En el ámbito local, la inflación (5,84 % a mayo de 2026) se mantiene por encima de la meta, y el balance de las cuentas fiscales sigue siendo un foco de vulnerabilidad debido a los altos niveles de déficit y deuda, lo que incrementa el riesgo soberano.
Riesgos en el horizonte
El reporte advierte que el sistema enfrenta un escenario desafiante. La mayor exposición de las entidades financieras a los títulos TES (cuyo precio ha disminuido) incrementa el riesgo de mercado ante posibles choques de confianza.
Así mismo, el endurecimiento de las condiciones de crédito y una menor demanda percibida sugieren que el crecimiento de la cartera seguirá moderándose en lo que resta del año.
A pesar de estos riesgos, Villar enfatizó que los ejercicios de sensibilidad confirman la capacidad del sistema para absorber pérdidas en escenarios adversos, asegurando que el Banco de la República continuará monitoreando la estabilidad financiera para garantizar el adecuado flujo de crédito y liquidez en la economía.
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