Retos del sector energético, según siete grandes empresas (primera entrega)

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El gerente de Isagén, Camilo Marulanda, manifestó que hay una preocupación del sector energético relacionada con los contratos no convencionales (de largo plazo) para energías renovables como la eólica y solar.

Durante la edición número 20 del Congreso de Andesco, en Medellín, el empresario recalcó que, ante el incremento de la penetración de esas energías en los mercados, no se deben privilegiar, sino que la competencia debería ser en igualdad de condiciones: “Debe mantenerse la neutralidad (…) Un reto es cómo preservamos la institucionalidad del sector”.

Mencionó que se predice un incremento en la generación distribuida para 2025, de más del 25 % de la capacidad instalada.

Así mismo, Marulanda señaló que la demanda de energía no ha crecido como se esperaba durante 2016 y 2017 (-0,2 % y 1,3 %, respectivamente).

Incluyendo el efecto de la movilidad eléctrica, la Upme espera un crecimiento promedio para el periodo comprendido entre 2018 y 2025 de tan solo el 3 %.

El escenario de la Upme, a julio del año pasado, estima que la demanda de energía eléctrica, sin Panamá, pero incluyendo los Grandes Consumidores Especiales –(Vehículos Eléctricos, VE) presente un crecimiento promedio para el 2018-2025 de 3 %.

Añadió que, en los últimos 9 años, las inversiones del sector en generación suman 10 mil millones de dólares.

Entre los retos en el corto plazo, mencionó: el abastecimiento de la demanda ante el retraso de Hidroituango que esperamos llegue a buen puerto pronto; la atención de la demanda, cómo garantizar la confiabilidad del sistema; cómo hacemos que la torta sea más grande; la definición del mecanismo de expansión; la integración de energías renovables de producción variable;  el remplazo de fuentes de energía ante dificultades para abastecimiento de las térmicas a gas y  el desarrollo de mercado intradiario y de contratos de largo plazo.

Mientras que entre los retos en el largo plazo están el mantenimiento de los niveles de confiabilidad, la electrificación de la economía, el incremento de la generación distribuida en pequeña escala, el desarrollo de almacenamiento para diferentes servicios y de un mercado de energía limpia.

Comentó que las tendencias actuales tienen implicaciones importantes. Sin un aumento simultáneo de la flexibilidad del sistema (refuerzo e interconexión de la red, almacenamiento de la energía, respuesta de la demanda, entre otros), las energías renovables están más expuestas al riesgo de perder valor en el sistema, al aumentar su penetración de mercado, ya que los precios mayoristas se reducen cuando la generación de energía eólica y solar excede la demanda.

Celsia

El vicepresidente de Generación de Celsia, Marcelo Álvarez, indicó que la filial de Grupo Argos está centrada en el trío cliente, red y mercado.

“Allí lo más importante es la confiabilidad, es la base y para tenerla, no se puede dejar atrás el tema regulatorio, para tener un respaldo en las plantas de generación”, comentó.

Además, afirmó que el almacenamiento de energía es una realidad, así como el ciberataque y los recursos intermitentes (eólica y solar), “que llegaron para quedarse”.

Los clientes están requiriendo soluciones más sofisticas, no solo el kilovatio, sino el manejo, cómo administrar su red y su demanda.

Un tema clave para dar tranquilidad a la expansión de la red son los contratos, “que ojalá sean de largo plazo”, porque hay demanda y el mercado la está tomando.

Sobre Ituango, Álvarez comentó que saldrá adelante y que entrará pronto a respaldar el suministro de energía, como estaba previsto.

Poniendo al cliente en el centro, Celsia desarrolló un centro de control avanzado para gestionar la demanda y dar información en tiempo real.

GEB

La presidente de Grupo de Energía de Bogotá, Astrid Álvarez, mencionó que uno de los principales retos es la estabilidad regulatoria, en particular tras entrar a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde).

Recordó que hace casi dos años, el país estuvo a punto de un apagón, que se superó en parte por el acompañamiento del sector, que necesita que “todo estemos unidos por una infraestructura energética nacional”.

Dijo que hay un desorden institucional y que falta claridad en las reglas de juego, así como coordinación entre las empresas para poner bien los recursos en las comunidades donde tienen presencia.

Por último, dijo que le apuesta a la Regasificadora del Pacífico, “porque creemos en una regulación y que los mecanismos de confiabilidad deben ser incluidos en ella”.