Real brasileño se desploma por ventaja de Lula da Silva en encuestas presidenciales

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El dólar en Brasil ha vuelto a precios cercanos a su máximo histórico observado en septiembre de 2015, luego de que se conociera que el encarcelado expresidente Luiz Inácio Lula da Silva lidera las encuestas presidenciales.

La divisa estadounidense se negoció el martes por encima de los 4 reales, por primera vez desde marzo de 2016, y se siguió depreciando este miércoles hasta 4,08 %. En lo que va del año, la divisa brasileña perdió un 20 % de su valor frente al dólar.  

“La falta de definición clara del electorado crea dudas en los inversores sobre el rumbo de la economía. Hay muchas dudas sobre la capacidad del próximo gobierno de realizar el ajuste fiscal”, dijo a AFP Mauro Rochlin, economista y profesor de la Fundación Getúlio Vargas (FGV) de Rio de Janeiro.

La agencia mencionó que la nueva depreciación del real, la fortaleza de Lula y la dificultad para sobresalir de los candidatos favorables a las políticas de austeridad del presidente saliente, Michel Temer, impactan en los mercados de la mayor economía latinoamericana.

“Las encuestas de opinión se suceden y amplían la ventaja que obtendría si el político de 72 años pudiera disputar las cada vez más imprevisibles elecciones de octubre próximo en Brasil”, indicó.

La más reciente, publicada este miércoles 22 de agosto de 2018 por Datafolha, con 8.433 entrevistas, otorga al líder de la izquierda un 39 % de intenciones de voto, frente a 30 % en junio.

En segundo lugar, estaría el diputado de ultraderecha Jair Bolsonaro, que concentra un 19%, frente al 17% en junio.

Ninguno de los otros once candidatos superaría la barrera del 10 % en los comicios del 7 de octubre.

En una segunda vuelta (el 28 de octubre), Lula Da Silva derrotaría a Bolsonaro por veinte puntos de ventaja (52 % a 32 %, con 14 % de votos en blanco y nulos y 2 % de indecisos); y por un margen todavía mayor frente a sus otros adversarios.

El cofundador del Partido de los Trabajadores (PT) carga desde abril una pena de 12 años y un mes de cárcel por corrupción. Por tanto, vería con la mayor probabilidad su candidatura invalidada, en aplicación de la Ley de Ficha Limpia, que reza que ningún condenado en segunda instancia pueda presentarse a una elección.

En una elección sin Lula, el apoyo a Bolsonaro pasaría de 19 % a 22 %; seguido por la ecologista Marina Silva, con 16 %.

Y en una segunda vuelta entre ellos, la exministra de Medio Ambiente derrotaría al excapitán el Ejército por once puntos de ventaja (45 % a 34 %).

Pero sin el exmandatario, el número de personas que se declaran “sin candidato” pasaría de 14 % a 28 %, superando los sufragios obtenidos por cualquiera de los postulantes.

El compañero de fórmula de Lula, Fernando Haddad, que podría sustituirlo, obtendría solo 4 %, según el sondeo, realizado el 20 y el 21 de agosto, con un margen de error de 2 %.

AFP añadió que la transferencia de votos del expresidente (2003-2010) parece además difícil, dado que solo un 31 % de los electores de Lula afirma que votaría por quien indique su líder, frente a un 48 % que no acataría forzosamente una consigna.

El crecimiento de Lula ya fue registrado esta semana por otras dos encuestas (de MDA e Ibope, con 2.002 entrevistados) , que atribuían al exlíder sindical un 37%  de intenciones de voto.

Para José Augusto Guilhon Albuquerque, profesor emérito de Relaciones internacionales de la Universidad de Sao Paulo (USP) consultado por la agencia de prensa, un sondeo es ante todo “un indicador de popularidad”, y que, si la de Lula resiste y crece, ello se debe a “una estrategia que busca mantenerlo como gran referencia a cualquier precio”, comprometiendo las chances de “supervivencia del PT” y de victoria de la izquierda. Por otra parte, agregó que “Lula domina el panorama político desde hace veinte años o más”, lo cual hace que “cuando él no figura, la indecisión [del electorado] es muy grande”.

El exgobernador de Sao Paulo, Geraldo Alckmin, del PSDB (centroderecha), obtiene solo 6 % de los votos en una elección con Lula y 9 % en ausencia del exdirigente sindical, que ya lo derrotó en una segunda vuelta en 2006.