Petróleo Brent marca máximo del año y regresa a niveles de noviembre de 2014

345
OPEP - OPEC

El comité ministerial de la OPEP ampliada -integrada por los miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo y sus socios- acordó este domingo aplazar hasta la reunión del próximo 3 de diciembre en Viena la decisión sobre un posible aumento de la producción.

El titular saudí de Energía, Jaled al Falah, comunicó a la prensa esta decisión del comité ministerial, reunido en Argel, y dijo que se “trabaja para llegar a un nivel de producción equivalente al 100% del compromiso” adquirido en junio, lo que en puridad significa que la idea es compensar una posible caída de la producción por las sanciones de Estados Unidos a Irán.

Esta decisión ejerció presión en las cotizaciones internacionales del crudo. La referencia WTI superó los US$70 por barril, en tanto el crudo Brent sobrepasó los US$80 llegando a su máximo del año y retornando a niveles de noviembre de 2014.

Según Al Falah, “ha habido un retroceso en los meses de julio y agosto, pero creemos que en septiembre y octubre vamos a estar cercanos al 100% y así el mercado va a equilibrar de forma aproximada la oferta y la demanda”.

“Los precios actuales son satisfactorios para todos. Hay que garantizar el equilibrio entre la oferta y la demanda y estoy seguro de que la oferta será suficiente una vez se tomen las medidas a largo plazo”, subrayó.

En la rueda de prensa posterior al encuentro, celebrado a puerta cerrada en un lujoso hotel de Argel y que duró unas horas, Al Falah indicó que las perspectivas del mercado parecen mejores que el año pasado y que se espera que la demanda aumente a lo largo de 2019.

“Por ello -manifestó- hay que invertir en el almacenaje de cara al futuro. Habrá una nueva reunión (ministerial de la OPEP ampliada, OPEP+) en Viena en diciembre”.

En la misma línea se expresó su colega de Omán, Mohammed bin Hamad Al-Rumhy, quien admitió que el mecanismo para que esta compensación sea efectiva se discutirá en las reuniones previstas para los próximos meses.

La decisión no supuso una sorpresa, ya que los veinticuatro países reunidos en Argel parecían de acuerdo en que el objetivo principal es mantener los precios, ante el efecto negativo que se prevé tendrán las sanciones de Washington a Teherán.

Al respecto, fue el ministro ruso de Energía, Alexander Novak, quien advirtió de que “la política de sanciones puede poner en peligro la seguridad energética”.

Tampoco parece que vaya a gustar en la Casa Blanca, ya que días atrás el presidente estadounidense, Donald Trump, exigió de forma enérgica a la OPEP que ayudara a bajar los precios del crudo, que rondaba los 79 dólares el viernes para el Brent, el petróleo de referencia en Europa, y los 71 dólares el WTI, el referente para EEUU.

Los “petroprecios” se mantienen así cercanos a los máximos registrados este año y muy lejos de la abrupta caída de 2014, lo que favorece a países como Argelia, donde el crudo y el gas suponen el 95% de sus exportaciones.

Según los analistas, la apreciación del “oro negro” se debe sobre todo a los temores de que el embargo energético impuesto por Washington a Teherán, que entrará en vigor el 4 de noviembre próximo, provoque problemas de suministro.

A ello se añade la sostenida y pronunciada caída de la producción de Venezuela, otro miembro de la OPEP sancionado también por Estados Unidos, debido a la grave crisis económica que atraviesa el país.

El pasado día 13, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) auguró que esos dos factores mantendrán la presión sobre los precios del petróleo en los próximos meses.

El mercado petrolero estaría en equilibrio actualmente: frente a una demanda mundial que la OPEP estima en 99,38 millones de barriles diarios (mbd) y que superará por primera vez en la historia los 100 mbd en el próximo trimestre, la oferta total ya alcanzó los 100 mbd en agosto, según la AIE.

Pero, en opinión de los analistas, la percepción generalizada es que ese equilibrio es ajustado y, por lo tanto, está amenazado por cualquier corte importante de suministros.

Si bien Trump ha contribuido al encarecimiento con su decisión de retirar a Estados Unidos del acuerdo nuclear con Irán y volver a imponer sanciones a Teherán, es evidente que le preocupan los altos precios del petróleo de cara a las elecciones al Congreso de noviembre próximo.

Estados Unidos presiona, sobre todo, a Arabia Saudí, el mayor exportador mundial de crudo y líder natural de la OPEP, enemigo acérrimo de Irán, que parece firme en su decisión de mantener la producción.

Teherán, por su parte, se opone a que la prevista ausencia de sus barriles del mercado sea compensada por otros socios y ya había advertido de que vetaría cualquier decisión a este respecto que fuera tomada en Argel.

En este ambiente, parece que, como se preveía, el encuentro informal de Argel apenas ha servido para confirmar las posiciones de cada país productor y que las espadas han quedado en alto a la espera de la reunión de Viena.

(Con información de El Universal y Valora Analitik)