Colombia no firmará más contratos de exploración de gas: ¿Qué implicaciones tiene?

Foto: Gobernación de Atlántico

El sector de hidrocarburos en Colombia ha recibido una noticia clave para el futuro desarrollo de la industria en, por lo menos, los próximos cuatro años, la ministra de Minas y Energía, Irene Vélez, reveló que no se firmarán más contratos de exploración de gas natural. Lea más de energía.

“Ese ha sido el compromiso desde campaña y vamos a mantener nuestra promesa de cuidar el ambiente y la casa grande”, destacó Vélez en entrevista con Blu Radio, e insistió en que se cuidará la transición energética.

Además, ratificó que “todos los contratos de que ya estén vigentes van a seguir su curso normal”. Es decir que, para los más de 180 contratos de exploración de hidrocarburos se les respetarán las condiciones y se permitirá que continúen con el curso normal de exploración y posterior explotación de petróleo y gas natural.

“Es importante tener en cuenta que esperamos que esos proyectos, que ya tienen contrato, sea exitosos. Por eso nos emociona tanto que Ecopetrol haya encontrado una nueva reserva en Gorgón 2 y Uchuva, porque necesitamos precisamente una seguridad energética que esperamos lograr con esos proyectos ya firmados”, precisó Vélez.

De acuerdo con Canacol, empresa productora de gas natural, en Colombia hay 11 contratos de exploración de gas especialmente en el Magdalena Medio, en esos se han evidenciado reservas suficientes de este energético para operar, al menos, diez años. Pero la compañía espera poder continuar la exploración para trasladar los recursos prospectivos a recursos comerciales,

¿Y si acabamos con el gas natural?

Como se ha visto en los lados del mundo, el gas natural ha sido un combustible idóneo para acompañar la transición energética; de hecho, recientemente la Unión Europea lo incluyó en la lista de actividades económicas medioambientalmente sostenibles, conocidas como Taxonomía de la UE.

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Según la Asociación Colombiana de Gas Natural (Naturgas), este energético se confirma como un aliado para combatir el cambio climático, cuidar el planeta y para avanzar hacia la transición energética y la carbono neutralidad.

“Esto gracias a su alta disponibilidad e importantes beneficios ambientales traducidos en reducciones de hasta 99 % de material particulado fino (PM2,5) y óxidos de azufre, 70 % de reducción en dióxidos de nitrógeno; y, a nivel de cambio climático, su combustión representa reducciones de entre 30 % y 50 % de dióxido de carbono frente a otros combustibles (fuel oil, carbón, leña, gasolina y diésel)”, expuso el gremio.

Pero si se toma la decisión de dejar de buscar gas, limitarse a usar las reservas y luego importarlo puede traer consecuencias para el país, la industria y los consumidores finales: afectando el empleo, la autosuficiencia energética, los precios y facturas del servicio público, entre otros.

Felipe Bayón, presidente de Ecopetrol, ha manifestado en reiteradas ocasiones que, si se toma la decisión de dejar de explorar más hidrocarburos, el país corre el riesgo de perder la autosuficiencia energética, lo que llevaría a importar gas natural, triplicando las facturas. Pero ¿por qué?

Un ejemplo cercano que puede ayudar a dimensionar la situación es el caso de Europa. Un continente que aceleró su transición energética, lo que le permitió cerrar definitivamente las térmicas (que funcionan con la quema de carbón para generar energía), pero que por falta de un buen respaldo están teniendo una de sus mayores crisis de los últimos años.

Al no tener un combustible, que genere energía de manera confiable, las otras soluciones de generación de fuentes renovables se fueron quedando cortas para la demanda, y fue ahí cuando empezó a dispararse la demanda de gas, que fue incentivando los precios poco a poco.

Y con la llegada del conflicto, en febrero de 2022, y los castigos entre Europa, Estados Unidos y Rusia derivados de la guerra, se afectó el suministro de gas al viejo continente y, por ende, los precios se incrementaron con fuerza.

Colombia no fue víctima de la volatilidad de los precios gracias a que es autosuficiente en materia de gas natural y sus reservas le generan confiabilidad a la industria, por lo menos para siete años más. Y seguramente, ese número aumente una vez que se analicen en profundidad los hallazgos de Uchuva y Gorgón 2.

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Pero al dejar de explorar y producir gas, el país entraría a un estado vulnerable que implica exponerse a las fluctuaciones del precio internacional, a las disposiciones de otros países, a una posible escasez, mayores tarifas para los consumidores finales, entre otros casos.

Importar de Venezuela

La solución ante una eventual situación de desabastecimiento de gas natural en Colombia que plantea la ministra de Minas y Energía, Irene Vélez, es importar el energético de Venezuela.

Lo que ha desatado varias reacciones en el sector, pues se reclama que al ejecutar esta opción generaría más costos para empresas y hogares.

Según Naturgas, es muy importante que los países vecinos estén interconectados energéticamente como sistema de redundancia y seguridad energética, pero el plan A, B y C, debe ser el de ser autosuficientes.

“Importar gas, como se ha evidenciado en otros países del mundo, es muy costoso y subiría significativamente el costo de la factura para los colombianos. Importar gas incrementaría aproximadamente en cinco veces el costo de la factura del servicio, lo que aumentaría la brecha de desigualdad y pobreza en el país, teniendo en cuenta que los estratos uno y dos concentran 60 % de la cobertura nacional”, indicó Luz Stella Murgas, presidente de Naturgas.

Vale mencionar que, en los últimos años, Colombia pasó de tener 1,9 millones de usuarios de gas natural a superar los diez millones, lo que se traduce en que cerca de 37 millones de colombianos ya cuentan con acceso al servicio.

Para Naturgas, comprar gas natural a otros países impediría avanzar en la producción de hidrógeno y sus tecnologías de captura y almacenamiento de carbono, “lo que obstaculizaría la posibilidad darle competitividad industrial al país en este segmento”.

Si es de Venezuela, ¿cómo lo traemos?

Con la idea de importar gas de Venezuela, se podría pensar que ya, por lo menos en este Gobierno, no iría la Regasificadora de Pacífico.

Sin embargo, la ecuación va más allá, ya que para ambos proyectos será necesario contar con un gasoducto que permita transportar ese gas importado a Colombia, ya sea desde el Pacífico o desde el país vecino.

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De acuerdo con Camilo Sánchez, presidente de Andesco, entre Colombia y Venezuela sí lo hay: se trata del Gasoducto Transcaribeño, Antonio Ricaurte, que fue un proyecto iniciado el ocho de julio de 2006 e inaugurado en 2007 por Hugo Chávez, Álvaro Uribe Vélez y Martín Torrijos. Su construcción tomó casi dos años con un costo superior a los US$200 millones.

No obstante, este gasoducto ha estado inactivo desde hace casi diez años. Ello despierta varias dudas en la industria colombiana como: ¿quién se encargará de su mantenimiento para reactivarlo?, ¿quién asumirá los costos?, ¿qué tanta calidad se puede esperar?

Según Sánchez de Andesco, si se importara gas de Venezuela se podría contar con un gas a un precio más asequible en comparación con otros mercados. “Además ya hay transportadoras que están haciendo ya el transporte de gas hacia allá y son inversiones gigantescas”.

Pero insistió en que Colombia debe mantener las reservas de gas y de energía “para no tener que depender de nadie y poder tener, verdaderamente, una tranquilidad de que no se nos vaya a disparar como está pasando en Europa con la guerra y el gas que, si no se soluciona antes del invierno, los costos y el sufrimiento va a ser bastante grande”.

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