Gas natural, llave maestra para transición energética en Colombia

El gas natural se ha convertido en el combustible fósil clave para la transición energética: gracias a sus operaciones de bajas emisiones de Gases Efecto Invernadero (GEI) y a sus reducidos costos.

Este energético ha sido tan aceptado en el mundo que, en medio de la crisis energética en Europa, el Parlamento Europeo incluyó recientemente a este combustible en la categoría: Fuente de energía verde y lo agregó a la lista de actividades económicas medioambientalmente sostenibles, conocidas como “Taxonomía de la UE”.

De acuerdo con esta industria, el gas natural se confirma como una de las mejores alternativas del planeta, y, por supuesto, de Colombia, para avanzar hacia la transición energética y la carbono neutralidad, que tomará -por lo menos- un par de décadas.

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Mónica Contreras, presidente de la Transportadora de Gas Internacional (TGI) -filial del Grupo Energía Bogotá (GEB)-, le contó a Valora Analitik que la energía ha sido un factor fundamental para atender a los grandes desafíos y oportunidades de la civilización, siendo entonces un elemento fundamental para el presente y futuro de la humanidad.

“De esta manera, TGI y el GEB apuestan a seguir desarrollando el mercado de gas natural como vehículo de una transición justa, sostenible y competitiva”, manifestó la líder empresarial.

Y es que cuando se habla de transición energética justa, inmediatamente se piensa en una energía que esté disponible para todos: es allí donde, además, se fija en el centro de la ecuación y de la discusión al ciudadano: a quien, por supuesto, se le debe garantizar energía asequible, confiable y que responda a sus necesidades.

Lo anterior, sin dejar de lado la responsabilidad y conciencia ambiental que cada generación y uso de la energía debe tener para cumplir las metas de descarbonización y/o reducción de emisiones.

Gas natural, cada vez más atractivo

Para TGI, el gas natural cumple con tres características clave que lo hacen una energía más eficiente y disponible:

  • Es justo, porque está al alcance de todos: “acceso para todos y no para unos pocos”
  • Es sostenible, porque permite perdurar, progresar y avanzar en ámbitos sociales, económicos y ambientales. Además, impacta en coyunturas como: superación de la pobreza, acción frente al cambio climático, calidad de vida y equidad de género, pues busca la creación de prosperidad en los territorios
  • Es competitivo, ya que, si la energía es parte de los costos de un producto o servicio final, es necesario pensar en el usuario como el eje central. Que su costo permita a las industrias, a pequeños y grandes negocios y comercios tener una oferta competitiva y jugar en el mercado nacional e internacional

Para TGI, este es el momento para retomar procesos de masificación de energéticos de cero y bajas emisiones y hacerlos un aliado frente a los desafíos que hay como país.

“Que no se nos vuelvan paisaje las personas que aún no tienen acceso a energías como el gas o la electrificación, y que siguen cocinando con leña. Pues detrás de ellos suele estar una mujer; así las cosas, también hablamos de la energía y de equidad de género”, resaltó Contreras.

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Gas natural, el futuro de la transición energética

Como se conoce, en el marco del Acuerdo de París, Colombia ratificó su compromiso con la reducción de emisiones de Gases Efecto Invernadero (GEI) que permitirán bajar la temperatura global en 1,5 grados Celsius.

El compromiso de Colombia le apunta a que, para 2030, las emisiones de GEI bajen en 51 % y, para 2050, la tarea es ser un país carbono neutral.

La exploradora y productora de gas natural que opera en el país, Canacol Energy, le expuso a Valora Analitik que la mayoría de los signatarios de este acuerdo se han comprometido a:

  1. Reducir en 80 % el uso de carbón en la generación de electricidad para 2030
  2. Cerrar todas las centrales eléctricas de carbón entre 2030 y 2050

A ojos de la compañía, el gas natural nacional es una fuente de energía económica, limpia, disponible y confiable.

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“Si Colombia no protege la competitividad del gas natural o pierde su soberanía energética respecto a este energético deberá retroceder en su proceso de transición energética y regresar al uso de sustitutos más contaminantes como: leña, carbón, diésel, gasolina, entre otros”, destacó Canacol Energy.

De acuerdo con Canacol Energy, el gas importado no es la solución para el abastecimiento ya que es un combustible significativamente más costoso que el gas nacional.

Vale decir que, según las cifras de Naturgas, el costo de importar el 50% del gas requerido dependería del precio del gas importado. Si se asume, para efectos ilustrativos, que el precio oscila entre US$5 y US$10/Mbtu, el costo de esa importación oscilaría entre US$800 millones y US$1.700 millones al año.

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