El panorama económico de Colombia ha experimentado un giro restrictivo tras la decisión del Gobierno de decretar un incremento del 23 % en el salario mínimo para 2026.
Este ajuste, calificado por Goldman Sachs como «significativamente por encima de las expectativas», no solo superó las demandas iniciales de los líderes sindicales (16 %), sino que triplicó el supuesto base del equipo técnico del Banco de la República (6 %-7 %).
Ante la magnitud de este ajuste, la firma revisó las proyecciones inflacionarias de Colombia, elevando el pronóstico para el cierre de 2026 al 5,2 % (+80 puntos básicos) y para 2027 al 3,9 %.
Además, el banco de inversión advirtió que el salario mínimo se mantiene como el principal riesgo al alza para la desinflación básica, afectando especialmente a los sectores de servicios sensibles a los costos laborales.
En consecuencia, Goldman Sachs modificó su perspectiva de política monetaria de un escenario de tasas estables a un nuevo ciclo de endurecimiento (hiking cycle).
Las proyecciones indican aumentos de 50 puntos básicos en las reuniones de enero y marzo, seguidos de alzas de 25 puntos en abril y junio. Con esto, la tasa de intervención cerraría 2026 en 10,75 %, una cifra considerablemente superior al 9 % previsto anteriormente.
Los recortes de tasas, según este nuevo modelo, solo comenzarían a verse en el tercer trimestre de 2027.

Riesgos en el horizonte
El análisis sugiere que el riesgo para las tasas de interés sigue sesgado al alza. Si las expectativas de inflación no ceden, las tarifas de gas aumentan o el peso se deprecia significativamente, el ciclo de alzas podría ser más agresivo, alcanzando entre 175 y 200 puntos básicos.
Este endurecimiento se daría en un contexto donde los motores externos de la economía ya muestran signos de moderación: los precios del café se han estabilizado, las remesas de trabajadores comienzan a caer y el flujo de turismo continúa contrayéndose.
La decisión salarial forzaría al Banco de la República a adoptar una postura más «hawkish» (agresiva) para anclar las expectativas inflacionarias y contrarrestar el impulso a corto plazo de la demanda agregada, de acuerdo con Goldman Sachs.
Advertencias sobre el peso colombiano y la estabilidad fiscal
El informe destaca que este incremento salarial genera presiones adicionales sobre la tasa de cambio y la prima de riesgo del país, pues existe el temor de que el peso colombiano se debilite ante la incertidumbre electoral y las crecientes presiones fiscales.
Goldman Sachs señaló que cada punto porcentual de aumento real en el salario mínimo incrementa el gasto público entre $0,3 billones y $0,5 billones, debido al ajuste en salarios públicos y pensiones, de las cuales el 70 % están indexadas al salario mínimo.
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