El Índice de Gestión de Compras (PMI) del sector industrial colombiano, elaborado por Davivienda, registró una fuerte caída en enero de 2026, al situarse en 50 puntos, su nivel más bajo en 10 meses.
La entidad financiera advirtió de un estancamiento en las condiciones de los negocios con respecto al mes anterior, pues en diciembre de 2025 el indicador alcanzó las 52,6 unidades.

De hecho, el informe señala que el sector enfrentó importantes contratiempos a inicios de año, impulsados principalmente por las presiones inflacionarias derivadas de un incremento sin precedentes en los costos operativos.
“El aumento del salario mínimo obligó a los proveedores a ajustar sus precios al alza, lo que elevó la carga de costos de los industriales. Por ello, optaron por congelar las contrataciones para reemplazar al personal que abandonó la empresa y no prorrogaron los contratos temporales. Con el fin de contener los gastos, las empresas también redujeron su actividad de compras por primera vez en siete meses”, detalló Pollyanna De Lima, directora económica asociada de S&P Global Market Intelligence.
El efecto del salario mínimo
De acuerdo con el reporte, el incremento del 23 % en el salario mínimo fue el factor determinante en el deterioro del indicador. Este ajuste no solo elevó directamente los gastos de mano de obra de los fabricantes, sino que también obligó a los proveedores nacionales a subir sus precios, acelerando la inflación de los costos de los insumos al ritmo más rápido desde mediados de 2025.
Como consecuencia, los industriales se vieron forzados a subir los precios de venta, tras tres meses de caídas, para proteger los márgenes, lo que terminó lastrando la demanda de los productos y se inclinaron por congelar contrataciones para contener gastos, lo que se tradujo en la negativa a renovar contratos temporales o sustituir al personal que abandonó sus puestos.
“El sector industrial de Colombia enfrentó una serie de contratiempos en enero, cuando el crecimiento de las ventas se moderó de forma sustancial, en parte debido a las presiones inflacionarias derivadas del incremento sin precedentes del salario mínimo”, explicó De Lima.
Empleo y producción pierden impulso
Por primera vez en siete meses, el empleo en el sector industrial cayó, de acuerdo con el indicador. Las políticas de control de costos y la moderación en la actividad de compras (que también registró su primera contracción en siete meses) marcaron la pauta del mercado laboral fabril en enero.
En cuanto a la producción, aunque completó diez meses consecutivos al alza, el crecimiento fue apenas marginal y representó la expansión más débil de dicho periodo. Los nuevos pedidos también se desaceleraron significativamente, alcanzando un mínimo de nueve meses.
De Lima concluyó destacando que el optimismo empresarial se mantuvo por encima del promedio histórico, sustentado en proyecciones de inversión, nuevos lanzamientos y campañas de mercadeo para el resto de 2026. No obstante, la confianza sufrió una ligera baja por el temor al impacto negativo que el encarecimiento de la mano de obra pueda tener en el crecimiento futuro.
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